C A P Í T U L O V E I N T I D Ó S
Taylor.
Jamás imagine que las cosas fueran a tomar rumbos tan extraños, es decir, la noche anterior parecía que a todos nosotros nos habría sucedido algo que nos habría marcado de cierto modo, que quizá la noche anterior habría despertado lo que en algún punto nosotros sentimos.
—Maldita sea, Nelly, ¿Para que tienes un celular si no vas a responder?—, me queje dejando el celular en el buró—. Dios…
—No te muevas tanto—, me pidió Selena, sin dejar de maquillarme—. ¿está todo bien?
Me disculpe. Más no sabía si todo estaba bien, ¿Cómo podría estarlo?
Con cada uno de los segundos que pasaban se sentía como si todo fuera más irreal, sabía que si pasara algo ellos me lo dirían esta vez.
No podían seguir fingiendo que nada sucedía, cuando, al contrario, era absolutamente todo lo que estaba pasando.
Era mucho más allá de lo que podía creer.
Y sabía, y esperaba que ellos también lo supieran, que esta vez, no podría tolerar más secretos.
—¿Sigue sin responderte? —, Miranda se colocó un poco de fijador, asentí—. Quizá los días en la cafetería han sido pesados Taylor.
—Nelly nunca deja de contestar—, me queje, estaba ansiosa—. Ella siempre contesta las llamadas, por si es una urgencia, ¿Sabes?
—Hacen lo mejor para…—, se calló apenas dijo eso. Logrando que le prestara el completo de mi atención.
Mire cómo los ojos de Miranda miraban hacia Hades, de manera acusadora, como si él supiera algo que yo no—eso era lo que creía—pero, ¿Miranda podría seguirle el juego? Es decir, fingir que lo que sucedía no era algo que me terminaría por carcomer la cabeza de una manera completamente impresionante.
—¿Tú…?
—Es casi hora—. Finalizó saliendo de mi campo de visión.
Miré en el espejo como el equipo de maquillaje hacia su trabajo; estaba completamente segura de que si los nervios me ganaban terminaría por vomitar la bilis ante los nervios que ya se encontraban dentro de mi cuerpo.
Cuestión de tiempo, ¿No es así? ¿Cuánto tiempo podría estar sin saber de mi familia? Nunca había estado alejada de Nelly; si de Derek, pero de mi hermana jamás, eso me hacía sentir vulnerable, él no estar con mi hermana me hacía sentir más que vulnerable. No quería tomar a fondo este tema, porque terminaría por enloquecer.
Sabía que eran quizá alucinaciones mías, debían de serlo, no podía ir por la vida creyendo que esto era de otras magnitudes, de aquellas que en realidad te lastimaban la vida.
—¿Sigues molesta? —. Pregunto James llegando a un lado de mí, le miré de reojo, me mantuve callada—. Son solo rumores.
Los rumores tendrían que dar por hecho que cada uno de los pasos que diera terminarían seguidos por ello, estaba enloqueciendo, si no es que lo habría hecho ya.
—No quiero hablar de ello.
En realidad, no quería. Ayer después de que Miranda parara de llorar no pude contener la furia que estaba dentro de mi cuerpo.
Podría insistir, ayer fue un día de locos—para todos nosotros—y por mucho que quisiera negarlo, habría despertado las alarmas.
Era como si regresáramos al día uno, siempre si pudiéramos decirlo de algún modo; nos habríamos mantenido unidos por nuestros dos amigos, por Marcus y por Katina, de ahí en más no había nada que nos uniera, no había un poder humano que cambiara lo que sentía en realidad.
Sentía que habríamos comenzado una pelea, una más allá de nuestras capacidades, James y Hades parecían que iban enserio con su odio, James y Miranda ahora no eran nada y todo el amor que ella un día le juro, ahora no podía verlo en sus ojos, quizá se desvaneció, quizá habría pasado tiempo ya desde la última vez que ella miró en su dirección y sintió que en realidad lo que había entre ellos dos era amor, ahora, ¿Qué era? Solo podía ver el coraje y la frustración de Miranda al ver en dirección de aquel amor que decía ser “el amor de su vida”.
Sin embargo, una cosa si había sido un poco diferente, Hades y yo solíamos pelear, como perros y gatos buscando demostrar quién podría hacerlo mejor, pero eso parecía que no existiría ya… había algo, en dirección de él…
Mis ojos le enfocaron por aquel espejo, con sus ojos que llamaban mi atención de manera extraña, sabía lo que sentía, confusión.
FLASHBACK
—Quizá podamos hacer una cita doble—. Sugirió Katina a lo que le fulmine—. No van a ser novios si siguen peleando.
—No lo sé. Hay más interés en ello, que si hubiera cosas cursis—. La voz de Marcus me sobresaltó, inmediatamente mis mejillas se enrojecieron de manera irracional—. Nunca había visto a Taylor tan competitiva y a Hades tan irracional.
—Maldición—, murmure tapándome el rostro avergonzado.
—Son brutos, ¿Como es que aún no admiten lo que sienten?
—No hablen de mi como si no me tuvieran enfrente—, murmure con desgano—, ¿Le dijiste?
—No.
—No tendría que decirme nada.
—Igual, no siento nada por el—. Alargue velozmente—. Así que…
—¡Ay, por favor! Ustedes son los únicos que parecen no darse cuenta que están enamorados—, chillo Katina—. Deberían dejar de dar por hecho las cosas, un día será demasiado tarde.
Fin del flashback
—Las cosas no son como las estás pensando Taylor—, prometió James, más no le creía—. Simplemente escúchame.
No quería escucharlo, no mentía.
James me parecía demasiado interesante—más no podía enamorarme de él—eso estaba más que claro, pero comenzaba a preguntarme acerca de lo que mencionó Miranda, ¿Él podría enamorarse de mí? Seguramente, no.
¿Por qué Miranda habría dicho eso!
—Eres mi amigo, James—, admití al cabo de unos segundos—. Pero Miranda es mi mejor amiga, siempre estaré de su lado por sobre todas las cosas.
Y sabía, que, si Miranda aún le habría dolido lo que dijo, si ella en realidad creía que esto habría sido así, aún lo quería.
Mínimo debía de haber una sola emoción dentro del cuerpo de mi mejor amiga en dirección de él.
¿cuánto sentir sería suficiente?
Miranda.
No podía parar de pensar en lo que James y yo habríamos hablado, no podía parar de pensar en que ella parecía ser demasiado dulce conmigo y parecía…
Que en realidad tenía las intenciones de arreglar aquella amistad que parecía fracturada—así lo creía yo—tomé un poco de agua y miré a James acercarse a mí, no dije nada.
Comenzaba a preguntarme, ¿Qué es lo que él quería? Habría visto que primero habría acudido con Taylor; segundos después habría venido conmigo, ¿Cuál sería la intención?
—¿Podemos hablar? —, preguntó, no miré de nuevo en su dirección, me parecía ridículo—. Será la última vez—. Prometió.
No quise acceder la primera vez, insistió alrededor de tres veces diciendo que era importante, que en verdad tenía que decirme esto, ¿Por qué? ¿Qué sentido tenía?
—¿Qué quieres?
Tomó un poco de aire, para acomodar mi cabello, dándome una sonrisa más parecida a una mueca.
Quizá el karma me llego de manera instantánea con aquel plan que habría ejecutado con Hades, quizá el destino se estaba burlando en mi rostro sobre mis acciones. Quizá, lo merecía.
—Se que ya no habrá vuelta atrás—, murmuro por lo bajo, para terminar por encoger sus hombros—, supongo que todo sucedió del modo en el que debía de pasar.
Más ninguno de los dos se sentía completamente satisfecho ante ello, por un par de segundos lo pensé. No tenía caso…
—Todo siempre se queda en donde debió de haber estado—. Admití, para sonreírle—. Termine con esto.
—Lamentó todo, solecito. Lamentó haberte roto el corazón.
Y… sus palabras sonaban sinceras, pero no me sentía capaz de perdonarlo. Porque él lo sentía, pero… ¿Quién reparaba mi corazón herido?
Taylor.
—Taylor, necesito hablar contigo antes de que empieces—, Hablo Hades a lo que le miré confundida—. Ahora.
—Igual hemos terminado—. Confesó Selena—. Nosotros nos…
Se fueron antes de finalizar, mire hacia el notando como parecía consternado, sabía que me ocultaba algo, nos conocíamos desde hace años, sabía que podía identificar ese tipo de cosas, pero… el negaba la existencia de cualquier cosa respecto a ello.
—¿Que pasa Hades? —, pregunté mirando a sus ojos.
Su mano se posó en mi hombro, como si estuviera a punto de decirme una noticia horrible, de aquellas que te parten el corazón, pero no me dijo nada.
—Taylor…—Alargó con tono dudoso—. he…
No parecía ser buena señal, Hades nunca dudaba de las palabras que salían de sus labios, Hades no dudaba.
—Suerte.
HADES
—¿Por qué no se lo dijiste? —, preguntó Kyara, mientras ambos mirábamos en dirección de la pasarela—. Tienes que hacerlo pronto.
—¿Viste sus ojos?
Yo lo hice, aquellos ojos verdosos, me miraron dudosa, me miraron como un cachorro al cual le pegas con un periódico, se miraba consternada, como si supiera con exactitud qué era lo que le diría, quizá lo sabía.
Quizá la culpa me ganó.
Podía ver cómo estaba ansiosa—y desesperada—al no recibir respuesta de Nelly. Ella decía que no podía responderle las llamadas sin quebrarse y confesar que en realidad lo habrían hecho mal.
Eran peticiones de su abuela, pero dudaba que fuera la mejor decisión.
Pero no lo era.
—Parecía que ella estaba esperando aquella noticia…
—Sabe que su abuela está enferma—. Me reitero—. No creo que el cáncer espere a que ella haga el desfile y vuelva.
—Kyara…
—Madura, Hades. Yo habría querido despedirme de mi hermana, no le quites eso a Taylor—. Mencionó con enfado.
Cada minuto que pasaba era más desalentador que el anterior, no había buenas noticias, literalmente tendría que hablarse de un milagro para que su abuela sobreviva. No lo haría.
No dije nada.
Y después la vi, ella estaba ahí, parada justo frente a mí, se miraba con demasiada presencia, pero su mirada era lo que cautivaba. Era profunda, demasiado.
Y ella estaba ahí, luciendo increíble, y en lo único que podía pensar, era en lo mal que la iba a pasar después de esto.
Supongo que la vida es así.
Cuando pasas los mejores días de tu vida, llega algo, que te trae justo a la realidad, la vida no era color de rosa.
Taylor.
Mientras desfilaba, podía sentir la emoción corriendo por mi pecho, recordaba que de niña mi abre me mostraba las revistas de su diseñadora favorita, diciéndome que esas personas, eran arte.
Ella me impulsó demasiado a seguir este sueño, y ahora que me encontraba aquí, cumpliéndolo, esperaba que ella me estuviera viendo, haciendo lo que ambas amábamos.
Apenas salí de la pasarela, miré hacia Miranda quien me dio una sonrisa gigante, solía decir que seríamos las tres quienes cumpliríamos esto. Así fue.
Fue hilarante, habría sido de los momentos más perfectos de mi vida, todos los nervios y el miedo desaparecieron cuando pise aquel escenario, me sentía increíble.
—Irás a Milán, no tengo dudas de ello—. Me dijo abrazándome por los hombros—. Katina estaría gritando ahora, emocionada.
—Y las tres iríamos a Milán—. Puntualicé con emoción, para suspirar—. Te quiero, Miri.
Pasado el evento, Hades me pidió hablar de nuevo, parecía que sus labios se abrían y cerraban una y otra vez dudoso de lo que pudiera salir de sus labios, quizá con miedo de lo que pudiera decir, no lo sabía.
Estábamos sentados en un bar, donde él me miraba atento, quizá esperando que, al hablar, lo que saliera de sus labios no fuera algo que no pudiera ser…
—Lo hiciste bien, Kyara no dejo de hablar sobre que ella te llevaría a Milán, sin dudarlo—, expresó bebiendo de su tequila—. Igual, escuchaste lo que dijeron de ti en la reunión sobre…
Hablaba bien de mí, como si deseara que lo que saliera de sus labios fuera a tranquilizar mi ser, ¿Podría hacerlo? Dudaba mucho que así fuera, me colocaba de los nervios en un sin fin de maneras posibles, generando más y más incógnitas dentro de mi cuerpo.
—¿Has pensado sobre lo que te dije ayer?
—¿De qué? —, escondí mi rostro en el vaso.
El suspiro con pesadez, más no me decía completamente algo.
—Ya no quiero que salgas con James—. Mencionó con cautela—. Terminó.
—¿Que dices?
Hades.
Había una razón por la cual Taylor debía de salir con James, Miranda y yo lo habíamos planeado todo, pero todo cambió de un segundo para otro, ahora no tenía ni siquiera una sola razón para que eso sucediera, no quedaba nada por lo que eso debiera de seguir…
Flashback
—Es un plan absurdo Miranda—. Le dije hojeando el contrato de Taylor—. No accederá, conoces a Taylor. Y ella estará furiosa contigo cuando se dé cuenta de que eso fue lo qué pasó.
—Taylor ni siquiera me considera amiga ya—. Se sentó frente a mí, con una mueca—. La vi cuando entro y escuché afuera que ella fue contratada, ni siquiera me dijo que volvió.
—¿Te quieres vengar de ella? —, aparte la mirada de los documentos—. Eres una…
—¿Vengarme de que Hades? —, alargó con cara larga—. Si Taylor accede, no me sentiré culpable de la siguiente parte del plan.
Lo habría tomado como burla cuando ella lo mencionó, pero le seguí, creando un plan que parecía ser perfecto para ambos.
—¿Y por qué te sentirías culpable?
—Te ayudaré.
Fin del Flashback
Parece que el destino se habría burlado de ella justo en el rostro ante el tema, le habría escuchado la pelea que tuvo con James, donde Taylor solo podía verle incómoda.
—Taylor lo que pasa es…
Su celular vibro, y de haber sabido que ese sería el mensaje hubiera hablado antes…
Sus ojos se posaron en aquel aparato y sus cejas se fruncieron velozmente, habían dado Justo en el blanco y eso jodía. Aquellos ojos bonitos se llenaron de lágrimas, y ahí…
Todo se desencadenó.
—¿Qué pasa? —, le pregunté, a lo que ella me miró abrumada.
No contesto, su mano comenzó a temblar de manera irracional, dejándome notar que lo habría perdido todo.
—¿Taylor?
Su respiración comenzó a ser agitada y sus labios comenzaron a titiritar de manera increíblemente rápida. Cuestión de tiempo.
—¡Hey! ¿Qué pasa?
—¿Es lo que tú sabias? —. Pregunto en un hilo de voz.
—No sé de…
Pero, se desconectó, es como si la razón hubiera salido de su cuerpo, quizá lo hizo, quizá ahora se encontraba en una brecha de la cual no podría salir prontamente, entro en un ataque de pánico.
Y aquel pánico era real.
Tome su celular y ella se desconectaba más y más.
Supongo que siempre se trata de cuestión de tiempo, son pocos los días los que terminamos por aceptar el destino, pero, para Taylor sería una tarea difícil, ¿Cómo podría aceptar el destino? Si con cada uno de los pasos que daba, no hacíamos más que por esconderle lo que sucedía.
Pero verla así, completamente rota, lastimada, con las manos temblorosas y su labio inferior del mismo modo, me di cuenta de una cosa. Kyara tenía razón, no podía esconderle la vida todo el tiempo, esta estaba posada frente a nosotros de un modo cruel y desdichado, y ahora, no había nada que pudiera hacer al respecto.
Flashback
—Aquí estás, esperaba que mi cita de las once, fuera una chica guapa, no un imbécil con la vida frustrada—. Bromeó, cerrando el ordenador—. ¿Qué quieres Drake?
—Sobre Taylor. Se que parece ser una mala idea, pero será brillante—. Prometió—. Ni siquiera querrá subir al avión.
—Si no le dicen, ella los odiará—. Pausé por un par de segundos—. No me interesa que me odie, a mí me ha odiado toda la vida, pero, querría saberlo. Lo sabes.
—La abuela quiere verla en una pasarela, no sabemos hasta cuando vivirá, y quiere verla mínimo en una pasarela, antes de morir.
Fruncí las cejas, lo decía de un modo tan cruel, que me hacía sentir demasiadas cosas, ¿Cómo es que le podían decir de este modo?
—Saldrá mal, lo sabes.
Fin del flashback
“¿qué tan egoísta debes de ser? Tu abuela se encuentra en el hospital, quizá a sus últimos minutos de vida, y tú… en un bar”.
—¿Taylor?