7. Rosas

1448 Palabras
*Narra Katrina* Cuando entramos en su casa sonreí. ── es precioso el departamento. ── ¿te gusta? ── mucho. Tienes un gusto increíble. ── debo tenerlo, estoy enamorado de ti -me abrazó por la cintura y me pegó a él, apoyó su frente en la mía.- muero por poder besarte, tocarte, decirte lo mucho que te quiero a cada instante, muero porque tú mueras por lo mismo -sonreí. Justo cuando iba a hablar, tocaron la puerta. Arrugó la frente.- ── ¿esperas a alguien? ── no. Ni siquiera he pedido la cena -fué hacia la puerta. Me acerqué un poco.- ── hola -dijo Mike cuando abrió.- ── hola, soy Esthefani, la vecina de enfrente, antes he venido pero no estabas. He venido a traerte unas galletas de bienvenida -me fuí acercando.- ── gracias, me llamo Mike. ── y yo soy su novia Katrina -me paré delante de él.- ── creí que vivías solo -dijo mirándolo. No se puede negar que es guapa, y ha venido con un escote enorme. Casi trae los pechos fuera.- ── creías mal -hablé antes de que hablara Mike. Posó su mano en mi cintura y me pegó a él, me apretó un poco.- ── discúlpanos, pero estamos cansados -dijo él.- ── disfruten las galletas. Si me necesitas, estoy en frente -dijo esto último mirándolo a él.- ── gracias pero no creo, si la tengo a ella no necesito ayuda de nadie más -sonreí.- ── buenas noches -se alejó.- ── no la mires -lo empujé con la mano izquierda hacia dentro. Retrocedió hacia atrás.- ── no la estoy mirando -cerré la puerta.- ── ya, claro. ¿Negarás que no viste su escote? ── por supuesto que no lo negaré, tengo ojos. Pero te tengo a ti, estoy enamorado de ti, y me gustan más tus pechos -sonreí.- ── idiota. ── te has puesto celosa -dijo sonriendo.- ── ya hemos pasado por muchas cosas, solo me faltaría volver a perderte. ── no me perderás. ── tú sí que me perderás a mí. ── ¿qué? ── si no pides la cena no volverás a verme -sonrió.- ── ahora mismo la pido. Mientras la pedía saqué el pijama. Cuando terminó de hablar por teléfono me ayudó a desvestirme. ── así que eres mi novia. ── no del todo pero como si lo fuera, aún no estamos del todo bien y lo sabes. ── lo sé -me puso el pijama.- estás muy sexi -dijo mirándome.- ── ¿gracias? ── ¿una galleta? -me extendió las galletas que le trajo la chica. Me quedé mirándolo. Cogí el bolso y salí del salón.- ── no te enojes -lo escuché decir. Rodé los ojos.- Cuando encontré su habitación, entré. Puse el bolso en un sofá que había y lo abrí. Saqué el cepillo de dientes y las pastillas. Los dejé encima de un mueble y volví al salón. ── no te enfades mi amor. ── ajá -me senté a su lado. Se acercó más a mí.- ── no estés enojada. No me gusta cuando estamos así -lo miré.- ── y si no te gusta, ¿por qué me provocas? ── porque soy tonto. ── eso ya lo sé -suspiró.- y aún así estoy enamorada de ti -sonrió y se acercó más. Apoyó su frente en la mía.- ── ¿me perdonas esta tontería? No soporto que mi princesa esté enojada conmigo -sonreí.- ── te perdono, pero por favor, ten cuidado con ella. ── no te preocupes, y esta vez lo digo en serio. ── vale -le robé un beso rápido. Sonrió.- ── ¿me dejas dártelo bien? ── no -dije sonriendo. Sonrió.- Cuando trajeron la cena la pagó. Estábamos sentados en el sofá. Él comía de la suya y luego me ayudaba con la mía. Me puso el tenedor delante de la boca, antes de cogerlo lo separó. Sonreí. Me hizo lo mismo varias veces. ── ¡ay ya! para -me quejé. Sonrió.- ── vale. Cuando terminamos de cenar recogió. Me cogió de la mano y apagó las luces. Al entrar en la habitación cogí el cepillo de dientes. ── ¿me acompañas? -sonrió.- ── sí. Fuimos al baño. Cuando terminé de cepillarme los dientes hice pis y luego lavé mis manos. Volvimos a la habitación. Levantó las sábanas y me tumbé. ── iré a ducharme, no tardaré. ── cierra la puerta. Salió y la cerró. Cogí el mando y encendí la televisión. Cuando Mike entró, cerró la puerta. Abrió un cajón y se puso unos boxers. Se secó bien y se puso desodorante. Apagó la luz y se metió en la cama. Estuvo un momento mirando su móvil, luego lo dejó en la mesita de noche. Se acercó más y se puso de frente hacia mí. ── te quiero -lo miré cuando lo dijo. Me puse de frente a él, estábamos muy cerca. Nos quedamos así varios segundos. Termine de acercarme y lo besé. Me lo siguió. Me pegó más a él y terminó dejando su mano en mi culo. Sonreí en medio del beso antes de separarnos.- ── ¿qué haces? -pregunté sonriendo.- ── eres mía. ── no soy tuya. ── ¿y de quién eres? ── de mí misma. ── y mía también -los dos sonreímos. Me dió un beso corto.- le has dicho que vives conmigo. ── para que no vuelva. ── ¿por qué no te mudas conmigo? ── porque es muy pronto, estamos intentándolo de nuevo, no quiero ir tan rápido. ── pero a lo mejor ella vuelve. ── ¿tú crees? -pregunté sonriendo. Sonrió.- ── sí. Quiero que vengas a vivir conmigo, pero tampoco quiero meterte prisa. ── deja que lo piense, ¿vale? ── está bien. Me puse boca arriba. Cuando apoyó su cabeza en mi pecho pasé mi brazo derecho por su espalda. ── déjame tu móvil para hacer una foto -cogí mi móvil de la mesita y se lo dí. Lo cogió y puso la cámara. Puse mi mano acariciando su mejilla. Cuando hizo la foto sonreí.- ── pásamela, la pondré de fondo de pantalla -sonreí.- Se quedó dormido así muy pronto, supongo que estaba cansado. Desperté y él no estaba a mi lado. Después de lavarme los dientes fuí a la cocina, estaba colocando platos en un armario, sonreí y me apoyé en el marco de la puerta. ── buenos días -me miró.- ── buenos días preciosa, te he hecho el desayuno -miré la mesa que estaba en la cocina. Me acerqué y me senté.- ¿cómo has dormido? ── muy bien, ¿y tú? ── contigo siempre duermo bien -cuando se acercó levanté la cabeza, me dió un beso corto y luego volvió a lo que estaba haciendo.- Al terminar de desayunar, metí lo que ensucié en el fregadero. ── si me mudo aquí, me temo que cambiaré esos platos de lugar -dije sonriendo.- ── podrás hacer los cambios que quieras. Esto de tener mi propia casa es nuevo para mí. No entiendo de decoración. ── ya me he dado cuenta -se rió.- voy a darme una ducha, ¿me ayudas con la ropa? ── sí -fuimos a la habitación. Me ayudó a desvestirme y me puso la bolsa en el brazo para no mojar la escayola, luego fuí al baño.- si me necesitas, me llamas -lo escuché decir.- Estuve mucho rato en la ducha. Me enrollé en la toalla y salí. ── ¡Mike! -lo llamé varias veces más y no vino, así que fui a la cocina, no estaba. Lo busqué por el resto de la casa y ni rastro de él.- ¿dónde te has metido? En ese momento tocaron la puerta. Fuí allí y abrí. ── Mike -dije sonriendo. Tenía un ramo enorme de rosas rojas.- ── perdóname si me necesitabas -se acercó y me abrazó con su brazo libre por la cintura.- ── ha sido por una buena causa. ── ¿te gustan? ── me encanta, no me lo esperaba -dije sonriendo.- ── me gusta mucho verte sonreír así, y más si yo lo he provocado. ── y a mí me gusta que estés así de cursi, me sorprendes -cogí su cara con mi mano izquierda y lo besé, me siguió el beso. Al final mordió mi labio.-
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