*Narra Katrina*
Cuando entramos en su casa sonreí.
── es precioso el departamento.
── ¿te gusta?
── mucho. Tienes un gusto increíble.
── debo tenerlo, estoy enamorado de ti -me abrazó por la cintura y me pegó a él, apoyó su frente en la mía.- muero por poder besarte, tocarte, decirte lo mucho que te quiero a cada instante, muero porque tú mueras por lo mismo -sonreí. Justo cuando iba a hablar, tocaron la puerta. Arrugó la frente.-
── ¿esperas a alguien?
── no. Ni siquiera he pedido la cena -fué hacia la puerta. Me acerqué un poco.-
── hola -dijo Mike cuando abrió.-
── hola, soy Esthefani, la vecina de enfrente, antes he venido pero no estabas. He venido a traerte unas galletas de bienvenida -me fuí acercando.-
── gracias, me llamo Mike.
── y yo soy su novia Katrina -me paré delante de él.-
── creí que vivías solo -dijo mirándolo. No se puede negar que es guapa, y ha venido con un escote enorme. Casi trae los pechos fuera.-
── creías mal -hablé antes de que hablara Mike. Posó su mano en mi cintura y me pegó a él, me apretó un poco.-
── discúlpanos, pero estamos cansados -dijo él.-
── disfruten las galletas. Si me necesitas, estoy en frente -dijo esto último mirándolo a él.-
── gracias pero no creo, si la tengo a ella no necesito ayuda de nadie más -sonreí.-
── buenas noches -se alejó.-
── no la mires -lo empujé con la mano izquierda hacia dentro. Retrocedió hacia atrás.-
── no la estoy mirando -cerré la puerta.-
── ya, claro. ¿Negarás que no viste su escote?
── por supuesto que no lo negaré, tengo ojos. Pero te tengo a ti, estoy enamorado de ti, y me gustan más tus pechos -sonreí.-
── idiota.
── te has puesto celosa -dijo sonriendo.-
── ya hemos pasado por muchas cosas, solo me faltaría volver a perderte.
── no me perderás.
── tú sí que me perderás a mí.
── ¿qué?
── si no pides la cena no volverás a verme -sonrió.-
── ahora mismo la pido.
Mientras la pedía saqué el pijama. Cuando terminó de hablar por teléfono me ayudó a desvestirme.
── así que eres mi novia.
── no del todo pero como si lo fuera, aún no estamos del todo bien y lo sabes.
── lo sé -me puso el pijama.- estás muy sexi -dijo mirándome.-
── ¿gracias?
── ¿una galleta? -me extendió las galletas que le trajo la chica. Me quedé mirándolo. Cogí el bolso y salí del salón.-
── no te enojes -lo escuché decir. Rodé los ojos.-
Cuando encontré su habitación, entré. Puse el bolso en un sofá que había y lo abrí. Saqué el cepillo de dientes y las pastillas. Los dejé encima de un mueble y volví al salón.
── no te enfades mi amor.
── ajá -me senté a su lado. Se acercó más a mí.-
── no estés enojada. No me gusta cuando estamos así -lo miré.-
── y si no te gusta, ¿por qué me provocas?
── porque soy tonto.
── eso ya lo sé -suspiró.- y aún así estoy enamorada de ti -sonrió y se acercó más. Apoyó su frente en la mía.-
── ¿me perdonas esta tontería? No soporto que mi princesa esté enojada conmigo -sonreí.-
── te perdono, pero por favor, ten cuidado con ella.
── no te preocupes, y esta vez lo digo en serio.
── vale -le robé un beso rápido. Sonrió.-
── ¿me dejas dártelo bien?
── no -dije sonriendo. Sonrió.-
Cuando trajeron la cena la pagó. Estábamos sentados en el sofá. Él comía de la suya y luego me ayudaba con la mía.
Me puso el tenedor delante de la boca, antes de cogerlo lo separó. Sonreí. Me hizo lo mismo varias veces.
── ¡ay ya! para -me quejé. Sonrió.-
── vale.
Cuando terminamos de cenar recogió. Me cogió de la mano y apagó las luces. Al entrar en la habitación cogí el cepillo de dientes.
── ¿me acompañas? -sonrió.-
── sí.
Fuimos al baño. Cuando terminé de cepillarme los dientes hice pis y luego lavé mis manos. Volvimos a la habitación. Levantó las sábanas y me tumbé.
── iré a ducharme, no tardaré.
── cierra la puerta.
Salió y la cerró. Cogí el mando y encendí la televisión.
Cuando Mike entró, cerró la puerta. Abrió un cajón y se puso unos boxers. Se secó bien y se puso desodorante. Apagó la luz y se metió en la cama. Estuvo un momento mirando su móvil, luego lo dejó en la mesita de noche. Se acercó más y se puso de frente hacia mí.
── te quiero -lo miré cuando lo dijo. Me puse de frente a él, estábamos muy cerca. Nos quedamos así varios segundos. Termine de acercarme y lo besé. Me lo siguió. Me pegó más a él y terminó dejando su mano en mi culo. Sonreí en medio del beso antes de separarnos.-
── ¿qué haces? -pregunté sonriendo.-
── eres mía.
── no soy tuya.
── ¿y de quién eres?
── de mí misma.
── y mía también -los dos sonreímos. Me dió un beso corto.- le has dicho que vives conmigo.
── para que no vuelva.
── ¿por qué no te mudas conmigo?
── porque es muy pronto, estamos intentándolo de nuevo, no quiero ir tan rápido.
── pero a lo mejor ella vuelve.
── ¿tú crees? -pregunté sonriendo. Sonrió.-
── sí. Quiero que vengas a vivir conmigo, pero tampoco quiero meterte prisa.
── deja que lo piense, ¿vale?
── está bien.
Me puse boca arriba. Cuando apoyó su cabeza en mi pecho pasé mi brazo derecho por su espalda.
── déjame tu móvil para hacer una foto -cogí mi móvil de la mesita y se lo dí. Lo cogió y puso la cámara. Puse mi mano acariciando su mejilla. Cuando hizo la foto sonreí.-
── pásamela, la pondré de fondo de pantalla -sonreí.-
Se quedó dormido así muy pronto, supongo que estaba cansado.
Desperté y él no estaba a mi lado. Después de lavarme los dientes fuí a la cocina, estaba colocando platos en un armario, sonreí y me apoyé en el marco de la puerta.
── buenos días -me miró.-
── buenos días preciosa, te he hecho el desayuno -miré la mesa que estaba en la cocina. Me acerqué y me senté.- ¿cómo has dormido?
── muy bien, ¿y tú?
── contigo siempre duermo bien -cuando se acercó levanté la cabeza, me dió un beso corto y luego volvió a lo que estaba haciendo.-
Al terminar de desayunar, metí lo que ensucié en el fregadero.
── si me mudo aquí, me temo que cambiaré esos platos de lugar -dije sonriendo.-
── podrás hacer los cambios que quieras. Esto de tener mi propia casa es nuevo para mí. No entiendo de decoración.
── ya me he dado cuenta -se rió.- voy a darme una ducha, ¿me ayudas con la ropa?
── sí -fuimos a la habitación. Me ayudó a desvestirme y me puso la bolsa en el brazo para no mojar la escayola, luego fuí al baño.- si me necesitas, me llamas -lo escuché decir.-
Estuve mucho rato en la ducha. Me enrollé en la toalla y salí.
── ¡Mike! -lo llamé varias veces más y no vino, así que fui a la cocina, no estaba. Lo busqué por el resto de la casa y ni rastro de él.- ¿dónde te has metido?
En ese momento tocaron la puerta. Fuí allí y abrí.
── Mike -dije sonriendo. Tenía un ramo enorme de rosas rojas.-
── perdóname si me necesitabas -se acercó y me abrazó con su brazo libre por la cintura.-
── ha sido por una buena causa.
── ¿te gustan?
── me encanta, no me lo esperaba -dije sonriendo.-
── me gusta mucho verte sonreír así, y más si yo lo he provocado.
── y a mí me gusta que estés así de cursi, me sorprendes -cogí su cara con mi mano izquierda y lo besé, me siguió el beso. Al final mordió mi labio.-