6. Dormirás conmigo

1187 Palabras
*Narra Katrina* Elsa me ayudó a ducharme y me puso el pijama. ── ¿no cenarás? ── no. ── ¿estás así porque quieres que venga? ── sí. ── ¿para qué? Si lo vas a tratar como lo haces. ── sabes porque lo hago. ── lo sé, pero a cualquiera se le quitaría las ganas de venir si lo van a tratar así -suspiré.- ── Elsa -me interrumpió.- ── sé porque lo haces mi amor, pero te lo digo por si no viene -no dije nada.- Me metí en la cama y pasó las sábanas por encima. ── déjame los cascos y mi móvil -me los extendió.- ── gracias. ── hasta mañana amor. ── hasta mañana. Me puse los cascos y miré algunos videos. Mientras miraba uno, Elsa volvió a entrar. Me quité los cascos. ── ha venido -dijo sonriendo. Sonreí. Solté aire y luego dejé de sonreír. Elsa sonrió más y negó.- le diré que pase. ── vale. Se fué. Mike no tardó en entrar. Traía una caja de pizza. ── hola preciosa. ── hola -me senté apoyando la espalda en el cabecero.- ── te he traído pizza. ── no hacía falta -suspiró y dejó la caja en la mesita de noche. Se sentó en el borde de la cama, pero no me miraba.- ── mañana no podré venir, tengo varias entrevistas. ── vale -me miró serio. Nos quedamos así varios segundos.- ¿qué? ── nada. Estoy cansado, mejor me voy -se paró y besó mi frente.- nos vemos pronto, Katrina -salió de la habitación.- Elsa no tardó en venir. ── ¿por qué se ha ido tan rápido? ── porque no le he demostrado interés. Me ha llamado Katrina, y cuando me llama por mi nombre, es porque está enfadado. ── como para no estarlo. ── Elsa, ya. ── vale. ¿Quieres que te ayude con la pizza? ── sí. Al día siguiente no vino, y no puedo negar que lo eché de menos. Y al día después, tampoco. El sábado por la tarde estaba viendo la televisión y me quedé dormida. *Narra Mike* El sábado fui a su casa. Hablé un momento con Elsa y Milagros y luego fuí a su habitación. Sonreí cuando la ví dormida. Me tumbé a su lado con cuidado de frente hacia ella. ── te quiero -susurré. Ella empezó a abrir sus ojos.- ── Mike -dijo sonriendo.- ── hola preciosa, perdona por despertarte. ── no me has despertado. Te he echado de menos -dijo sonriendo.- ── ¿de verdad? ── de verdad -sonreí y me acerqué más. Pegué mi frente a la suya y rocé nuestras narices.- ── después de estos días tan agotadores, moría por escuchar algo así. ── ¿te han contratado? ── sí. Trabajo en un restaurante de lunes a viernes, empiezo por la mañana y termino por la noche. ── me alegro -sonreí.- ── ¿vamos a dar una vuelta? ── ¿y si mejor nos quedamos aquí? Debes estar muy cansado. ── quiero salir contigo. Solo podré verte los fines de semana, quiero aprovechar al máximo. ── está bien. Me arreglaré. ── te ayudo a desvestirte. Los dos nos paramos. Le quité la camiseta, me agaché y desabroché su pantalón, cuando lo bajé miré el tatuaje. Llevé mi mano a él y lo acaricié. ── me encanta. ── normal, es la inicial de tu nombre -sonreí.- ── me gusta que me tengas en la piel -terminé de quitarle el vaquero. Me paré y ella se dió la vuelta. Desabroché su sujetador y fué al baño sin girarse a verme.- Me tumbé en la cama con el móvil. Salió más tarde envuelta en una toalla. Buscó ropa en el armario y la dejó encima de la cama. Me paré y me acerqué a ella. Se puso de espaldas a mí y bajó la toalla hasta su cintura. Pasé el sujetador hacia delante, cuando metió los brazos lo abroché. Se giró a verme. Cogí la braga, levantó un pié y luego el otro, cuando la subí hasta la cintura se quitó la toalla. ── ¿no te incomoda el tener que estar haciendo esto? -sonreí.- ── me encanta poder hacerlo, si pudiera vestirte y desvestirte todos los días, lo haría. Sonrió. Terminé de vestirla y la ayudé a peinarse. Se había puesto un short blanco con una camiseta gris y unos converse. Nos despedimos de Milagros y Elsa, luego salimos. ── ¿dónde iremos? ── ya verás -la cogí de la mano, cuando sonrió, sonreí.- Nos montamos en un taxi y fuimos al centro comercial. Cuando llegamos bajé y le ofrecí mi mano. Caminamos hacia dentro cogidos de la mano. Nos paramos delante del cine. ── ¿de verdad? -preguntó sonriendo.- ── sí. Cuando estábamos juntos, querías ir al cine y yo no, no quería hacer cosas de pareja, y si quiero que empecemos bien, tendré que hacer las cosas bien. A parte, nunca he venido al cine, me da curiosidad -dije sonriendo.- Apretó mi mano mientras sonreía. Nos paramos en la fila para comprar la entrada. ── no podemos ver esa película, preciosa. ── ¿por qué no? ── porque es de miedo, y los dos sabemos como te pones cuando ves películas así. ── dormirás conmigo -sonreí.- ── no puedo, tengo que dormir en mi casa. He hecho unas compras de platos y vasos que tengo que colocar mañana porque el resto de la semana no podré, y tengo que terminar de colocar mis cosas. ── entonces llévame a tu casa. ── ¿lo dices en serio? ── muy en serio -sonreí otra vez.- ── está bien. Compré las entradas. Luego compré palomitas y cocacola. La mayor parte del tiempo se la pasó tapándose la cara. ── ven aquí -se movió sentándose encima de mí, apoyó la espalda en mi pecho y se agachó un poco para no molestar a los demás.- Al terminar la película, la cogí de la mano y salimos. ── si no te gustan no entiendo porque las ves. ── porque me gusta que luego tengas que acompañarme al baño. ── sabía que lo tuyo no era normal -dije sonriendo.- ¿tienes hambre? ── sí. ── ¿qué quieres cenar? ── comida china. ── de acuerdo. ── pero creo que es mejor que cenemos en tu casa, la puedes pedir allí, será un poco incómodo aquí porque me tienes que ayudar. ── está bien. ¿Vamos a tu casa y buscamos tus cosas? ── sí. Cogimos un taxi y fuimos. Al llegar, le pedí al taxi que esperase. Subimos, cogió su cepillo de dientes, el pijama, ropa de cambio, ropa interior y más cosas que necesitaría. Le avisó a Milagros que dormiría en mi casa y bajamos.
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