*Narra Katrina*
Elsa me ayudó a ducharme y me puso el pijama.
── ¿no cenarás?
── no.
── ¿estás así porque quieres que venga?
── sí.
── ¿para qué? Si lo vas a tratar como lo haces.
── sabes porque lo hago.
── lo sé, pero a cualquiera se le quitaría las ganas de venir si lo van a tratar así -suspiré.-
── Elsa -me interrumpió.-
── sé porque lo haces mi amor, pero te lo digo por si no viene -no dije nada.-
Me metí en la cama y pasó las sábanas por encima.
── déjame los cascos y mi móvil -me los extendió.-
── gracias.
── hasta mañana amor.
── hasta mañana.
Me puse los cascos y miré algunos videos.
Mientras miraba uno, Elsa volvió a entrar. Me quité los cascos.
── ha venido -dijo sonriendo. Sonreí. Solté aire y luego dejé de sonreír. Elsa sonrió más y negó.- le diré que pase.
── vale.
Se fué. Mike no tardó en entrar. Traía una caja de pizza.
── hola preciosa.
── hola -me senté apoyando la espalda en el cabecero.-
── te he traído pizza.
── no hacía falta -suspiró y dejó la caja en la mesita de noche. Se sentó en el borde de la cama, pero no me miraba.-
── mañana no podré venir, tengo varias entrevistas.
── vale -me miró serio. Nos quedamos así varios segundos.- ¿qué?
── nada. Estoy cansado, mejor me voy -se paró y besó mi frente.- nos vemos pronto, Katrina -salió de la habitación.-
Elsa no tardó en venir.
── ¿por qué se ha ido tan rápido?
── porque no le he demostrado interés. Me ha llamado Katrina, y cuando me llama por mi nombre, es porque está enfadado.
── como para no estarlo.
── Elsa, ya.
── vale. ¿Quieres que te ayude con la pizza?
── sí.
Al día siguiente no vino, y no puedo negar que lo eché de menos.
Y al día después, tampoco.
El sábado por la tarde estaba viendo la televisión y me quedé dormida.
*Narra Mike*
El sábado fui a su casa. Hablé un momento con Elsa y Milagros y luego fuí a su habitación. Sonreí cuando la ví dormida. Me tumbé a su lado con cuidado de frente hacia ella.
── te quiero -susurré. Ella empezó a abrir sus ojos.-
── Mike -dijo sonriendo.-
── hola preciosa, perdona por despertarte.
── no me has despertado. Te he echado de menos -dijo sonriendo.-
── ¿de verdad?
── de verdad -sonreí y me acerqué más. Pegué mi frente a la suya y rocé nuestras narices.-
── después de estos días tan agotadores, moría por escuchar algo así.
── ¿te han contratado?
── sí. Trabajo en un restaurante de lunes a viernes, empiezo por la mañana y termino por la noche.
── me alegro -sonreí.-
── ¿vamos a dar una vuelta?
── ¿y si mejor nos quedamos aquí? Debes estar muy cansado.
── quiero salir contigo. Solo podré verte los fines de semana, quiero aprovechar al máximo.
── está bien. Me arreglaré.
── te ayudo a desvestirte.
Los dos nos paramos. Le quité la camiseta, me agaché y desabroché su pantalón, cuando lo bajé miré el tatuaje. Llevé mi mano a él y lo acaricié.
── me encanta.
── normal, es la inicial de tu nombre -sonreí.-
── me gusta que me tengas en la piel -terminé de quitarle el vaquero. Me paré y ella se dió la vuelta. Desabroché su sujetador y fué al baño sin girarse a verme.-
Me tumbé en la cama con el móvil. Salió más tarde envuelta en una toalla. Buscó ropa en el armario y la dejó encima de la cama. Me paré y me acerqué a ella. Se puso de espaldas a mí y bajó la toalla hasta su cintura. Pasé el sujetador hacia delante, cuando metió los brazos lo abroché. Se giró a verme. Cogí la braga, levantó un pié y luego el otro, cuando la subí hasta la cintura se quitó la toalla.
── ¿no te incomoda el tener que estar haciendo esto? -sonreí.-
── me encanta poder hacerlo, si pudiera vestirte y desvestirte todos los días, lo haría.
Sonrió.
Terminé de vestirla y la ayudé a peinarse.
Se había puesto un short blanco con una camiseta gris y unos converse.
Nos despedimos de Milagros y Elsa, luego salimos.
── ¿dónde iremos?
── ya verás -la cogí de la mano, cuando sonrió, sonreí.-
Nos montamos en un taxi y fuimos al centro comercial. Cuando llegamos bajé y le ofrecí mi mano. Caminamos hacia dentro cogidos de la mano.
Nos paramos delante del cine.
── ¿de verdad? -preguntó sonriendo.-
── sí. Cuando estábamos juntos, querías ir al cine y yo no, no quería hacer cosas de pareja, y si quiero que empecemos bien, tendré que hacer las cosas bien. A parte, nunca he venido al cine, me da curiosidad -dije sonriendo.-
Apretó mi mano mientras sonreía. Nos paramos en la fila para comprar la entrada.
── no podemos ver esa película, preciosa.
── ¿por qué no?
── porque es de miedo, y los dos sabemos como te pones cuando ves películas así.
── dormirás conmigo -sonreí.-
── no puedo, tengo que dormir en mi casa. He hecho unas compras de platos y vasos que tengo que colocar mañana porque el resto de la semana no podré, y tengo que terminar de colocar mis cosas.
── entonces llévame a tu casa.
── ¿lo dices en serio?
── muy en serio -sonreí otra vez.-
── está bien.
Compré las entradas. Luego compré palomitas y cocacola.
La mayor parte del tiempo se la pasó tapándose la cara.
── ven aquí -se movió sentándose encima de mí, apoyó la espalda en mi pecho y se agachó un poco para no molestar a los demás.-
Al terminar la película, la cogí de la mano y salimos.
── si no te gustan no entiendo porque las ves.
── porque me gusta que luego tengas que acompañarme al baño.
── sabía que lo tuyo no era normal -dije sonriendo.- ¿tienes hambre?
── sí.
── ¿qué quieres cenar?
── comida china.
── de acuerdo.
── pero creo que es mejor que cenemos en tu casa, la puedes pedir allí, será un poco incómodo aquí porque me tienes que ayudar.
── está bien. ¿Vamos a tu casa y buscamos tus cosas?
── sí.
Cogimos un taxi y fuimos. Al llegar, le pedí al taxi que esperase. Subimos, cogió su cepillo de dientes, el pijama, ropa de cambio, ropa interior y más cosas que necesitaría. Le avisó a Milagros que dormiría en mi casa y bajamos.