5. Casi te pierdo

906 Palabras
*Narra Mike* Mamá vino más tarde y me trajo un cambio de ropa. Me duché y luego se duchó Katrina, la ayudé a vestirse. ── quiero acompañarte. ── no hace falta, iré con Milagros. ── pero yo quiero -me interrumpió.- ── Mike, te he dicho que no. No quiero que andes detrás de mí todo el tiempo -no dije nada. Terminé de ponerle los zapatos y fuí hacia la puerta de su habitación.- Mike. No respondí y salí. Volví al hotel con mamá y Jorge después de que se despidieron de ellas. ── ¿entonces, te quedarás aquí? -me preguntó Jorge.- ── sí, si me voy va a ser más difícil que me perdone, a parte, quiero estar cerca de ella -los dos sonrieron.- hoy he quedado con una persona para ver un departamento. ── si quieres te acompañamos. ── está bien. En la tarde fuimos a ver el departamento. Tiene dos habitaciones, un baño, una cocina y terraza. ── es perfecto, me lo quedaré. Pagué los tres primeros meses por adelantado después de firmar. Me entregó las llaves y luego se marchó. ── es muy bonito, si necesitas ayuda, no dudes en hablarnos -dijo Jorge.- ── gracias, pero buscaré trabajo lo antes posible. ── mañana volveremos a Los Ángeles, si quieres puedes traer tus maletas ya. ── vale. Puede que en fin de mes vuelva para buscar más ropa. ── de acuerdo. En la noche iremos a despedirnos de Katrina, ¿vendrás? ── no. Iré mañana. Salimos del departamento y volvimos al hotel. Después de recoger mis cosas me acerqué a ellos. ── cuando se vayan, me avisan, así los acompaño al aeropuerto. ── está bien. Fuí al departamento y abrí la maleta encima de la cama. Había empezado a colocar la ropa cuando me dí cuenta de que no tenía nada para cenar. Cogí las llaves y salí. Cuando encontré un súper, hice la compra para todo el mes. Volví al departamento y coloqué toda la compra donde iba. Luego fuí a la habitación y seguí colocando la ropa. *Narra Katrina* María y papá estaban delante de nosotras, se estaban despidiendo. Mike no estaba, supongo que porque sigue enfadado conmigo por la forma en la que le hablé, volverá a Los Ángeles y todo será igual, otra vez sin él. Cuando se despidieron de nosotras fuí a mi habitación y cerré la puerta. Una vez en la cama, no tardé en llorar. No puedo creer que vaya a irse y volvamos a estar en lo mismo. Casi no dormí por estar llorando. Eran las 10:14 y aún no me había levantado de la cama. Escuché que tocaron el timbre, pero no le puse mucha atención. Más tarde tocaron mi puerta. ── no quiero ver a nadie -escuché que abrieron la puerta, suspiré.- ── lo siento, pero a mí tendrás que verme -me giré en la cama.- ── Mike -dije sonriendo.- ── ¿no has dormido? -preguntó acercándose.- ── no -me senté en la cama.- pensé que te habías ido -se sentó a mi lado.- ── no te librarás de mí tan fácil -cogió mi cara con sus manos.- ── eso espero -sonrió.- ¿sigues en el hotel? ── no, he alquilado un departamento. No sé cuánto tiempo estaré aquí -sonreí.- ¿has desayunado? ── no. ── te ayudaré a meterte a la ducha y luego te haré el desayuno. ── vale. Me ayudó a quitarme el pijama. ── cuando salgas de la ducha, me llamas. ── está bien. Al salir lo llamé. Me ayudó a vestirme y luego me cogió de la mano. ── buenos días Milagros. ── buenos días mi amor. Ha llamado la policía, la persona que provocó el accidente estaba borracho, ha dicho que se encargará de comprarte el coche. ── está bien. ── por culpa de que me hayas visto y de que él estuviera borracho, casi te pierdo -apretó mi mano.- ── pero estoy aquí para seguir aguantándote -dije sonriendo, sonrió.- Fuimos a la cocina. Me senté mientras hacía mi desayuno. ── quería pedirte perdón -hablé.- ── perdón ¿por qué? ── por la forma en la que te hablé ayer. No quiero que estés tan encima de mí porque puedes volver a hacerme daño, aún no tengo la confianza de antes -suspiró y se acercó a mí, se agachó y apoyó sus brazos en mis piernas.- ── está bien. Te dejaré tu espacio, pero quiero que sepas que no volveré a hacerte daño. ── vale -se paró y besó mi frente.- Cuando acabé de desayunar fuimos al salón. ── debo irme. ── no -me quejé. Sonrió.- ── debo salir a buscar trabajo. Si quieres puedo venir a verte en la noche. ── como quieras -se quedó mirándome.- ── de acuerdo -dijo al fin y besó mi frente.- hasta pronto Milagros. ── chao Mike. Cuando salió, Milagros me miró. ── ¿por qué lo tratas así? ── no quiero dárselo todo en bandeja como la primera vez, quiero que esta vez le cueste un poco más, quiero que se dé cuenta de que si pasa lo del principio, no habrán más oportunidades, yo no soy su juguete. ── entiendo.
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