*Narra Mike*
Llevábamos mucho rato en la sala de espera, me estaba desesperando.
── ¿familia de Katrina Miro? -todos nos paramos.-
── ¿cómo está mi hija?
── gracias a que el otro coche le dió por el lado del copiloto, está bien, solo se ha roto el brazo derecho y tiene algunos cortes y raspones. Le están escayolando el brazo, pasará la noche aquí -respiré tranquilo.-
── gracias doctor.
En la noche nos dejaron pasar a verla.
── la hemos dormido para que descanse, tienen cinco minutos para estar con ella, luego salgan por favor. Puede quedarse una persona a dormir.
── me quedaré yo -me apresuré a decir.-
── está así por tu culpa, ¿y te quedarás tú? -habló el chico que todavía no conocía.-
── Diego, vamos fuera -Milagros lo sacó.-
── no le hagas caso, es solo que quiere mucho a Katy -dijo Elsa.-
── vendremos en la mañana mi niña hermosa -dijo Jorge, que besó su frente.-
Se despidieron de ella y de mí y luego salieron. Acerqué el asiento a su cama y cogí su mano izquierda.
── no debí dejar que te subieras al coche en ese estado.
No logré dormir mucho. Me desperté en la mañana y la miré, seguía dormida.
── buenos días princesa -agaché la vista a nuestras manos, que seguían juntas.-
*Narra Katrina*
Cuando desperté lo miré, tenía la cabeza agachada mientras cogía mi mano.
── ¿sabes? Cuando Jorge dijo que habías tenido un accidente, sentí que se me acababa la vida -estaba hablando mientras miraba nuestras manos.- no me veo sin ti, todo este tiempo que hemos estado separados, he sentido que me faltaba algo, y ese algo eres tú, no he podido sacarte de mi cabeza y mucho menos de mi corazón. Si te hubiese pasado algo peor...-se le quebró la voz. Mis ojos estaban llenos de lágrimas.-
── Mike -en seguida me miró. Se paró y se acercó más.-
── ¿cómo estás? ¿te duele algo? ¿quieres que llame al doctor?
── estoy bien, no me duele nada, y no, no quiero que llames al doctor -una lágrima resbaló por su mejilla, pero se la limpió rápido.-
── ¿segura?
── estoy segura. ¿Eso qué has dicho es verdad?
── sí, todo es verdad.
── buenos días, ¿cómo te sientes? -habló el doctor entrando.-
── bien.
── de acuerdo. Entonces podrás irte esta tarde -miró a Mike.- ¿viene conmigo a firmar unos papeles? -
── sí -el doctor fué hacia la puerta.- no tardaré -soltó mi mano y fué.-
Cerré los ojos y solté un suspiro, una lágrima resbaló por mi mejilla, lágrima que limpié enseguida.
Mike no tardó en volver.
── ya vienen todos hacia aquí -dijo cuando entró.- ¿quieres... quieres que me vaya?
Nos quedamos mirándo.
── quiero...que te quedes -hizo una pequeña sonrisa. Se acercó y se sentó.-
── entonces no me iré -en ese momento tocaron la puerta, luego la abrieron.-
── buenos días, traigo el desayuno -dijo una enfermera mientras entraba con una bandeja. La dejó encima de una mesa.- que aproveche.
── gracias -cuando salió se paró y se acercó a la bandeja, arrastró la mesa hasta la cama.-
── no tengo hambre.
── pero vas a desayunar -suspiré.-
Acercó la cuchara a mi boca pero no la abrí.
── abre la boca Katy -negué con una sonrisa.- Katrina -rodé los ojos y la abrí.- ¿vez? Tampoco es tan difícil.
Cuando terminé de desayunar alejó la bandeja y volvió a sentarse.
── hola mi amor.
── hola papá -besó mi frente.- hola María.
── ¿cómo estás preciosa?
── bien.
── hermana.
── mi amor.
── te hemos traído ropa. ¿Cómo te sientes? -preguntó Milagros.-
── estoy bien, ya no se preocupen más. Elsa, ¿me ayudas a vestirme? me han dicho que me iré en la tarde.
── sí -Mike me ayudó a bajar de la cama. Entré con Elsa al baño.-
── joder, tengo la cara horrible.
── estás preciosa igual -dijo sonriendo.-
── ya, claro.
Me ayudó a ducharme y luego a vestirme. Cuando salimos el doctor me miró.
── iba a decirte que podías marcharte cuando quisieras, pero si ya estás lista, puedes marcharte.
── gracias doctor.
Me recetó unos medicamentos y luego salimos.
── si quieres puedes irte con ella, me iré en el taxi con tu madre -le dijo Elsa a Mike.-
── gracias Elsa.
Mike se sentó a mi lado, en seguida Milagros empezó a conducir.
Cuando llegamos bajamos. Mike cogió mi bolso. Los demás se bajaron del taxi.
── iré a hacer la comida -dijo Milagros.-
── te ayudo -María se fué con ella.-
── ¿dejas mis cosas en mi habitación?
── sí -dijo Mike. Me siguió. Me quedé parada en la puerta, dejó las cosas en la cama.- Katrina -dijo antes de que volviera al salón.-
── ¿qué? -lo miré.-
── había un chico con nosotros ayer en el hospital, ¿quién es?
── ¿Diego?
── sí.
── es mi mejor amigo, está enamorado de Elsa.
── ah.
── ¿vamos?
── ¿podemos hablar? -nos quedamos mirándo.- si no quieres, entenderé.
── está bien -entré y cerré la puerta. Me acerqué a la cama y me senté. Se sentó a mi lado, no muy cerca.-
── perdóname por todo lo que te he hecho, siempre te hice daño y nunca fuí capaz de pedirte perdón. Perdóname por haber pasado de ti los últimos meses que estuviste en Los Ángeles, lo hice porque no quería enamorarme, sin saber que ya lo estaba, no quería aceptar que te habías y has robado mi corazón, no quería que volvieran a hacerme daño, por eso decidí evitarte. Y luego, después del tatuaje, cuando había aceptado mis sentimientos, volví a evitarte porque había escuchado la conversación que habías tenido con nuestros padres, dijiste que te irías en verano, y eso me enfadó, pensaba que habías cambiado de opinión por la relación que teníamos, que no vendrías aquí y te quedarías conmigo. Por eso te dije que no te quería, porque estaba enfadado.
── ¿y Anna? ¿por qué estabas con ella en la cama?
── te prometo que no hicimos nada, cuando estoy borracho no soy capaz de hacer nada. Ella me acompañó a casa y me desvistió para enviarte la foto.
── entiendo -limpió la lágrima que resbaló por mi mejilla.-
── yo te quiero, estoy enamorado de ti, quiero pasar el resto de mi vida contigo.
── Mike -dije llorando. Cuando se acercó a mí apoyé la cabeza en su pecho. Me abrazó más a él.- ¿me contarás por qué siempre fuiste tan frío? porque sé que te pasó algo para que seas así -dije cuando me calmé.-
── te lo contaré, te contaré todo lo que quieras saber. Te prometo que he cambiado, ya no soy el mismo de antes.