Hice una larga lista de todo lo que debía hacer. Faltaban unos días para nuestro viaje, mis amigas estaban listas para ello y a mi me urgía relajarme y despejarme.
La doctora André me citó al día siguiente en la institución para conocer al personal y las instalaciones. Contaban con un espacio de convivencia, comedor, cocina industrial, habitaciones para las mujeres que no tuvieran donde pasar una noche, o bien, necesitaran donde instalarse en lo que conseguían trabajo. Cada situación la canalizaban a un equipo de trabajo, había abogadas, doctoras, enfermeras, psicólogas y trabajadoras sociales, todas buscando mejorar sus expectativas de vida y laborales. Una institución en forma.
—Este sería tu consultorio. Lo compartirías con otras terapeutas, pero para eso tenemos una agenda. Puedes venir los sábados, o una vez al mes, el tiempo que tú quieras destinar. 4, 8, 12 horas al mes. Sólo te pedimos formalidad con las horas que te comprometes para atender a cualquiera de las mujeres que piden apoyo sicológico. Y es importante nos hicieras saber que tipo de terapia y que tipo de casos te sientes capaz de atender.
—Cuenta con eso. Puedo comenzar viniendo dos sábados al mes. Y vamos viendo si ampliamos días u horarios. André, yo necesito estar ocupada. Y más que un ingreso, necesito terapia ocupacional. Por mi bebé. Te puedo apoyar de momento con los casos menos complicados. No sé si de momento sea capaz de lidiar con casos de violencia.
—Si necesitas terapia, te puedo presentar a la persona indicada.
—Te lo agradezco, creo que lo necesitaré.
—Angy, cuenta con todo mi apoyo y el de la institución. Y por cierto, si conoces a alguien que nos pudiera ayudar con diseño gráfico, estamos buscando a alguien que nos apoye, no importa que nos cobre, la imagen de la institución es muy importante.
—Yo me encargo, sé quienes pueden hacerlo, en cuanto a los honorarios, también puedo negociarlos, déjamelo a mí.
Me di cuenta que André era como mi ángel de la guarda, la vida la puso en mi camino para ayudarme a sobrellevar el momento que estaba viviendo.
Al salir, me dirigí a una tienda de teléfonos celulares, mis padres y mis hermanos me habían insistido mucho en comprar uno, había intentado mantenerme lejos de la dependencia de la tecnología, pero cada vez era más complicado y comenzaba a entender la utilidad de estos.
Desde mi nuevo teléfono, marqué a la oficina de Natalia, “Mano Negra”, una de las agencias de diseño y publicidad más importantes de la ciudad. Estaba segura que sin problema podrían patrocinar a la institución de mujeres.
—Angy, claro que sí, ¿quieres venir a la oficina? Te invito un café y lo platicamos. Con suerte, interceptamos a Francisco o a Lorenzo para que te escuchen de una vez.
Me dirigí a su oficina. Amaba aquel lugar, era super alegre, con mucho diseño, se notaba que era lo más importante en una agencia de publicidad “Armonía” en todos los sentidos.
Al llegar, Dulce y Diana, compañeras de trabajo de Natalia, salieron a saludarme, Nat les comentó algo al respecto y se unieron a la plática. Entonces Dulce y Natalia fueron en busca de los jefazos, Lorenzo y Francisco. De pronto, todos opinaban sobre el enfoque de la institución, sobre el diseño, los colores, la página web y los servicios. Esa misma tarde, ya teníamos programada una entrevista con la doctora André y el patronato de las asociaciones. Mano Negra estaba dispuesto a comprometerse de lleno con la institución, era un tema favorable en todos los sentidos, que a ellos les aportaba valor social como empresa y le daba un beneficio muy afortunado a la institución.
Lorenzo no perdió oportunidad para estar a mi lado, me ofrecía café, agua, salir a caminar y tomar aire. Mi viaje de un par de días, concluyó hasta el fin de semana.
—¿Cómo conociste a la Dra. André?—Preguntó Dulce.
—Pues fue una coincidencia. Visita médica de rutina, me la recomendó una amiga y nos caímos bien, me ofreció trabajo cuando le dije que era sicóloga.
Volví a casa el sábado. Le pedí a mis padres y a mis hermanos que comiéramos juntos, debía contarles mi situación y mis planes a futuro.
—Mamá, papá, Rodrigo, Luis… Necesito que sepan, que antes de volver, terminé con Xavier. De hecho él se marchó unos días antes que yo. Por fin recibió su beca a Cambridge y bueno, nuestros planes profesionales no estaban para seguir juntos.
Entonces mi padre comenzó con una larga letanía… “No era para ti, me caía bien, pero esa relación no tenía ningún futuro, sus planes son sus planes, has trabajado mucho para llegar a donde estás… tu vida profesional… “ Y tuve que interrumpirlo.
—Acabo de enterarme que estoy embarazada.
Se hizo un silencio sepulcral. Mi padre no supo que decir, ya había sacado a la luz todos sus sentimientos al padre de su futuro nieto o nieta. De pronto, Rodrigo se levantó y me abrazó.
—Cuentas con todo mi apoyo, seré su padrino, su tío consentido, lo que necesite. Pero ese infeliz no será su padre.
Reí un poco, Rodrigo sabía qué me pasaba y se había mantenido al margen de todo. Mi madre se levantó, tomó su copa de vino y dijo:
—Por nuestro nieto. Hija, sé que tu padre está en shock, pero lo sabes y siempre lo sabrás, tienes todo nuestro apoyo y ese bebé, será amado por esta familia.
Me levanté y mis padres se acercaron a abrazarme. Yo sabía que la noticia no les caería del todo bien, pero no me darían la espalda. Si había alguien en quien confiaba ciegamente y me habían educando para enfrentar mis errores y sus consecuencias eran mis padres.
Les platiqué de mis ideas, de los planes, y estuvieron de acuerdo. Yo tenía un departamento, donde vivía antes de marcharme a Canadá, pero de momento estaba rentado. Mis padres me dijeron que no renovarían el contrato para que yo pudiera instalarme ahí de nuevo, aunque la idea del consultorio en el pueblo, no estaba descartada. Así que mientras nacía el bebé estaría una semana en León y otra con mis padres, atendiendo mis dos consultas, y por supuesto buscando clientes para EVI, pues era un trabajo que me mantendría con vida social, y para esto se necesitan muy buenas Relaciones Públicas.
Paulina mi amiga, por fin se hizo presente, yo no conocía a Alejandro, su esposo, se casó en Octubre, y todo fue muy rápido, mis compromisos laborales no me lo permitían, pero le había prometido no perderme la boda religiosa. Aunque su vida de casada, al parecer no iba bien, así que tal vez era más fácil que ella asistiera al bautizo de mi futuro hijo que yo a su boda religiosa.
Se llegó el día de nuestro viaje. Edy, nos llevó al aeropuerto.