Natalia
Edy y Alex se hicieron buenos amigos. Después de aquel fin de semana en rancho de La Chichimeca, nos veíamos los cuatro con frecuencia. Paulina y Alejandro estaban muy estresados con los planes de la boda, que, aunque sería una recepción pequeña en el rancho de San Miguel de la familia de Pau, todo se tornaba complicado por las distancias y otros asuntos familiares de Pau.
Angélica no podría venir a la boda, a Paulina eso le dolió en el alma, sin embargo, por más que buscamos una solución, las cosas no se dieron.
Una tarde de un sábado, antes de la boda, Edy y Gus coincidieron con Alex y decidieron llevarlo de despedida de soltero. Las cosas se salieron un poco de control. Terminaron detenidos por conducir en estado de ebriedad y orinar en la vía pública.
—Al menos no estaban con otras mujeres— Dijo Francisco mi jefe cuando le conté mis aventuras del fin de semana. Llevaba algo de razón. A veces me daba la impresión de que era demasiado bonito para ser verdad, ya tenía más de 4 meses saliendo con Edy, y no había pasado ningún incidente con otra mujer.
Después de la boda de mi amiga, no volvimos a verlos hasta después de las fiestas decembrinas. Edy viajó a Canadá para pasar con su madre navidad y yo pasé las fiestas con mi familia.
Fue un plan grandioso, disfruté a mi abuela como hacía mucho. Me estuvo molestando con el tema de Eduardo, que si nos veíamos muy enamorados, que el brillo de mis ojos era distinto, que estaba muy guapa y demasiado flaca y me regaló un joyero con joyas, no eran de metales caros, pero mi abuela era adorable y le gustaba darme cosas que para ella eran valiosas.
Había un collar muy lindo con un dije de piedras color turquesa, mi color favorito. Mi abuela sabía que me gustaría, conocía mis gustos a la perfección.
Mi madre no estaba muy contenta con mi viaje a conocer a la madre de Edy, ese era el pretexto. Sin embargo, para mi era importante que Eduardo me llevara con su familia. Era hijo único, distanciado de su padre (aunque la empresa donde trabajaba era de él y algún día Edy la heredaría), pero su padre vivía en Europa y viajaba a visitar a Eduardo una o dos veces al año a supervisar el negocio, regañarlo y volverse a ir.
Luego, un día atando cabos, nos dimos cuenta que la madre de Edy, era la Directora de EVI, la institución en la que trabajaba Angélica mi amiga, y que pasaría con ella el año nuevo también. En ese momento mi mamá recuperó el semblante al enterarse que no estaría sola con la familia de Edy.
Mis vacaciones fueron extraordinarias, aunque no me encantó la idea de esquiar y no lo disfruté como yo hubiera querido, pues me lastimé una rodilla al primer intento, la lesión no fue tan grave como para no disfrutar mi estancia. Mi amiga Angy y su novio Xavier, y sus amigos Glen y Helen, estuvieron con nosotros casi todo el tiempo. No me puedo quejar la pasamos de maravilla. Y Nora, la madre de Edy, es una mujer encantadora, no pude tener mejor suerte. Es atenta, servicial y lo mejor es que sabe como atender a sus visitas, no olvidó un detalle para todos nosotros.
Edy me consintió y me llevó a pasear y conocer todo lo que el consideraba que fuera digno de visitar en la región. Fuimos a ver caballos a Calgary, por recomendación de Alex, fuimos a Vancouver, y nuestra estancia en Mont Tremblant. El clima era terrible, la nieve es divertida al ser novedad, pero después de varios días deseas ver donde está el pavimento, el pasto y la raíz de los árboles.
Al volver a casa, todo continuó como se esperaba, Edy a su trabajo y yo al mío, a la escuela ya no iba, solo los sábados al seminario de tesis para presentar mi examen antes de finalizar el año. En la agencia me dieron más responsabilidades y me aumentaron el sueldo, cambié mi motoneta por un automóvil, y mi madre me ayudó con algo para que fuera un mejor auto. Así que me sentía poderosa con aquel logro. Edy y mi hermano Jonás me acompañaron a la agencia a recogerlo. Era un auto compacto pero totalmente equipado.
En las vacaciones Semana Santa, habíamos planeado un viaje a la sierra de Santiago, con Paulina y Alex, Gus y su chica en turno y Angy con su novio Xavier. Un españolete bastante bohemio que conoció en Canadá. Al final, cuando se llegó la fecha, Alex tuvo algunos problemas en el rancho y tuvieron que quedarse. Edy se enfermó de apendicitis, y nuestro viaje se quedó en un largo fin de semana con dieta blanda y películas en el sofá.
Angy ya está de regreso, viajaremos a Los Cabos, yo he tenido un mes sumamente estresante, Paulina tiene meses sin venir encerrada en el rancho con Alex y Edy yo hemos tenido discusiones estúpidas cada cinco minutos. Me urgían las vacaciones. Aunque a Edy no le gustaba la idea, nos llevó al aeropuerto, cuando nos despedimos lo noté muy serio conmigo. Algo me ocultaba y lo noté en su mirada. Pero preferí no preguntar, conociéndome, si algo malo pasaba, mi viaje no disfrutaría.