Ariadna. Tras la foto llegar a mi celular de un número desconocido no me importó salir como alma que lleva el diablo a casa de Leandro. ¿Y tal vez dirán, que ocurre? ¿De que hablas? ¿De que me perdí? ... les cuento que acabo de recibir una foto del animal de Leandro con una zorra pegada al cuello mientras él le tenía la mano en la cintura. Les juro que si él es peligroso, ahora mismo no me llega a los talones. Me va a conocer. Me dijo que iría a tomarse unos tragos con unos amigos, pues uno de ellos cumple años e irían a celebrar tranquilamente, no que se iba a emperrar con ninguna mujerzuela. Pero ya verán, mucho duramos. Demasiado. —buenas noches, ya me conocen— bajé el cristal de la puerta del carro para que el guardián del gran portón de la casona del mafioso me dejara pasar. Él a

