14. ¿Hay algo sobre mí que no me has contado?

1506 Palabras
Nadine El mundo se detuvo cuando sus labios se posaron sobre los míos. No fue un beso brusco, ni urgente. Fue firme. Seguro. Como si Dante supiera exactamente lo que estaba haciendo… y aún así decidiera hacerlo. Mi primer impulso fue apartarme. Mis manos se tensaron contra su pecho, mi mente gritó “no, esto está mal, aléjate”. Pero mi cuerpo no reaccionó con la misma claridad. Su boca era cálida, suave, peligrosamente envolvente. El frío del aire contrastaba con el calor que comenzó a recorrerme desde el pecho hasta las manos. Sentí su respiración mezclarse con la mía y ese simple gesto me desarmó. No debería estar pasando. No aquí. No con él. Y, sin embargo… Mis labios respondieron antes de que pudiera detenerlos. Fue un segundo apenas, un instante traicionero en el que cerré los ojos y olvidé todo, el salón, su padre, el pasado que ardía dentro de mí. Solo Dante. Solo este momento. Pero entonces lo sentí. No el deseo. El miedo. Una punzada en el pecho. Un eco lejano de algo que no entendía del todo. Abrí los ojos de golpe. Me aparté de él con un movimiento rápido, el corazón golpeándome las costillas con fuerza. El aire me faltó de pronto, como si ese beso hubiera despertado demasiado. —No… —susurré, llevándome una mano a los labios—. No debimos. Dante no intentó retenerme. Eso me sorprendió. Se quedó ahí, mirándome con una intensidad que me hizo temblar más que el frío. —Nadine… —No digas nada, no tenías derecho a hacer eso —dije tratando de que mi voz sonara firme, todo dentro de mí temblaba como si Dante acabará de remover más que solo deseo—. Acabo de terminar una maldita relación, no necesito otra igual de complicada. Dante respiro hondo y mantuvo su distancia. Me abracé a mí misma, como si necesitara contener algo que amenazaba con romperse por dentro. Él me miró con suavidad, no con esa arrogancia que solía llevar siempre. —No me mires así —añadí—. No hagas que olvide por un segundo que tu mundo y el mío no son el mismo. Él dio un paso atrás, dándome más espacio. Ese gesto… ese respeto inesperado, hizo que el nudo que sentía en mi garganta creciera. —Yo no soy un juego —dije finalmente—. No sé qué es lo que en verdad quieres de mí, no te conozco lo suficiente y no se si quiero hacerlo. Si quería, pero no iba a admitirlo. No ahora. No frente a él. No para darle el derecho de besarme de nuevo, aunque me muriera porque lo hiciera El silencio cayó entre nosotros, denso, cargado. Porque ese beso no solo había despertado deseo. Había despertado preguntas. Y una verdad que me aterraba admitir. Dante me gusta y me está haciendo sentir algo que no había sentido. Estaba confusa, llena de emociones que no sabía entender. Sus ojos, yo quería anclarme a esa mirada, algo en él me hacía confiar y eso me aterra. —Nadine, perdón es algo que no pude evitar. No quiero jugar contigo —dijo aún sin acercarse. Él podía estar mintiendo, yo no debía caer por unas simples palabras. —Eres hermosa, no soy como ese tipo que tenías a tu lado, yo puedo ser diferente. Puedes conocerme como yo lo quiero hacer contigo, quiero saber más de ti… —Suerte con eso, hay cosas de mi que ni yo sé. No confundas deseo con interés… ya viví eso y no quiero pasar de nuevo por eso —me di media vuelva para salir de ahí. Pero antes de que pudiera dar un paso, él me tomó por el codo y me hizo girarme no fue brusco. Mis ojos estaban llenos de lágrimas, apenas podía distinguir su expresión. Tragué con dificultad, porque odio sentir tanto y no saber por qué. Me siento perdida en esta montañas de emociones que se supone debería poder controlar. —Lamento mucho haber hecho eso, no quería hacerte sentir así… —Pues espero que no vuelvas a hacerlo —dije soltandome de su agarre. —Nadine, me interesante desde que te vi, ese idiota no te merecía y… —Será mejor que no sigas, Dante. Creo que es hora de irme, ya cumplí con mi parte del trato por ahora —me alejé de él, necesitaba estar sola, lejos de aquí. —Dejame llevarte —pidió. —No, tú aún tienes que terminar el evento. Tienes que estar aquí, yo… necesito ir a casa, pediré un taxi, no te preocupes. Buenas noches… Está vez me alejé a paso rápido. Escuché a Dante llamarme, pero no me giré. Me abrí paso entre los invitados, consciente de una mirada clavándose en mi espalda, pero la tormenta dentro de mí era demasiado fuerte para quedarme a descubrir de quién provenía. El frío de la noche me recibió como un golpe. Respiré hondo y busqué un taxi con desesperación, antes de que Dante pudiera salir tras de mí. Subí al auto y entonces ocurrió. Una lágrima rodó por mi mejilla. Luego otra. No entendía qué estaba sintiendo, solo sabía que quería llorar… llorar mucho. Algo se había despertado dentro de mí y no pensaba detenerse. El aroma de Dante no me calmaba, al contrario, agitaba aún más mis emociones. Fue entonces cuando lo noté, aún llevaba su saco. Mis manos lo aferraban como si soltarlo significara perder algo más. Cerré los ojos un segundo y traté de concentrarme en ese nudo en mi pecho, en aquello que mi mente parecía guardar con celo y se negaba a liberar. Cuando llegué a casa, solo rogué que mi tío no estuviera… o que ya durmiera. No quería dar explicaciones. Ni del saco. Ni del vestido elegante. Ni de nada. Entré en silencio. La casa estaba oscura. Solté el aire que había estado conteniendo y caminé hasta mi habitación. Dejé el saco sobre la cama, me quité los zapatos y me acerqué al espejo. Las lágrimas habían corrido un poco mi maquillaje. En mis labios aún ardía la calidez del beso de Dante. Me encantó. No podía negarlo. Nadie me había besado así. Ni siquiera Santiago. Había algo distinto en él. Con un solo toque lograba desarmarme. Y había algo que me hacía querer quedarme… y algo que me gritaba que huyera. Dante era guapo. Demasiado. El tipo de hombre con el que cualquier mujer querría estar, con el que cualquiera querría perderse, sobre todo si es entre sus brazos. Tal vez yo era una de ellas. Pero debía resistir. Aunque sabía que sería difícil. Terriblemente difícil. Mi corazón se aceleraba con solo pensar en él. Dios… Dante y todo lo que era me atraía de una forma extraña, peligrosa. Creo que aceptar ese trato fue un error. Me alejé del tocador para quitarme el vestido, pero al hacerlo golpeé mi perfume. El frasco cayó al suelo y se hizo añicos. El sonido fue seco. Brutal. Mi corazón se detuvo por un segundo. Un dolor punzante me atravesó la cabeza. Me quedé paralizada. Entonces las voces aparecieron. —Parece que su mente ha bloqueado todos sus recuerdos, tanto los buenos como los malos… podríamos intentar… —decía una mujer. —No. Ella estará bien así —respondió una voz masculina—. Es mejor dejar que regresen cuando sea necesario. Cerré los ojos. Las imágenes eran borrosas. Reconocí la voz de mi tío, hablando en susurros con esa mujer. —Esto debería ayudarle, es necesario que… —No. Entienda que es lo mejor para su… Las palabras se desvanecieron. Caí de rodillas. ¿Qué era todo esto? Sabía que no recordaba mucho de mi niñez, pero… ¿por qué ahora? Me levanté con dificultad, me quité el vestido y me puse el pijama a toda prisa. Mis manos temblaban. Todo en mí temblaba. Salí a la cocina por un poco de agua y entonces lo escuché entrar. —Hola, Nadine… creí que ya estarías dormida —dijo mi tío, sonriendo mientras dejaba una bolsa sobre la encimera. —¿Hay algo sobre mí que no me has contado? —pregunté sin rodeos. Él pareció tranquilo. Sacó un paquete de galletas y lo guardó. —No sé a qué te refieres y… —Me refiero a mi pasado —lo interrumpí—. Hay noches en que sueño cosas raras. Hay momentos en los que siento que me ahogo, que el humo entra en mis pulmones, que mi piel arde… que todo arde. ¡A eso me refiero! La desesperación quebró mi voz. —¿Por qué no me habías hablado de eso? —preguntó, serio ahora. —Porque nunca me dices nada —respondí—. Y estoy cansada. No tengo ni una sola foto de mis padres. ¿Qué fue lo que realmente pasó conmigo… y con mis padres? Lo miré fijamente, sin permitirle escapar. —Esos no son sueños —añadí—. Son recuerdos. Y será mejor que me lo digas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR