A medida que Liam entraba en sus aposentos, su corazón se llenaba de felicidad al pensar en reunirse con su compañera, Nicole. Los recuerdos de su tiempo juntos le traían una sonrisa a su rostro, llenándolo de calidez. Su lobo también estaba jubiloso. Pero al entrar a la habitación, su alegría se convirtió rápidamente en confusión y dolor. Nicole estaba frente a él, con una actitud distante y los ojos llenos de miedo. Era como si una nube oscura se hubiera posado en la habitación, arrojando una sombra sobre sus momentos alegres. Su lobo gruñó mientras se preguntaba qué estaba sucediendo. —Nicole, ¿qué pasa? —Liam preguntó, su voz llena de preocupación. Se acercó a ella, deseando poder abrazarla y ahuyentar cualquier demonio que la atormentara. Nicole vaciló, su voz apenas por encima de

