El mundo de los reflejos
Un juego que parecía no hacer daño alguno, aquel juego que creían no funcionaría y que a simple vista parecía inofensivo, ¿Quién pensaría que haría daño? Y todo por solo pensar que sería "divertido", todo esto quedaría en la conciencia de aquella joven que puso a prueba este juego sin pensar en las consecuencias que esto podría traer consigo, nunca te metas con algo que luego no podrás controlar.
Alice estaba acostada en su cama en una videollamada con sus amigos, riéndo se de las cosas que hablaban, cabe recalcar que Alice vivía con sus padres, los cuales en ese momento habían salido, ella ciertamente tenía un poco de miedo ya que no le gustaba quedarse sola, pero estando en videollamada con sus amigos el miedo fue disminuyendo.
Aquella tarde en la que todo ocurrió era un día lluvioso, un día perfecto para aquella joven, eso creía ella y para aquel juego que uno de sus amigos estaba a punto de proponer.
— Ya ya, basta, es hora de que está tarde se ponga un poco más divertida — dijo repentinamente Emiliano con emocion.
— ¿Que propones que hagamos?— preguntó con curiosidad Antonio.
— Pues verán, vamos a jugar un nuevo juego que no hace mucho vi en internet — dijo Emiliano mientras miraba por la pantalla a sus amigos en espera de alguna respuesta.
— ¿Que clase de juego?— pregunto intrigada Alice.
— Verán, hay un nuevo juego que salió y como les dije, que ví en internet, el cual se llama "reflejos"— dijo Emiliano haciendo comillas.
—¿De que trata?— preguntó de repente Liliana, parecía que a aquella joven, este juego no le daba buena espina.
—Lei que este juego consiste en que si te quedas mirando al espejo por unos cinco minutos en un día lluvioso como el de hoy, se supone que tú reflejo empezará a moverse sin que tú lo hagas, pero no te hará daño y me pareció que sería divertido y jugarlo este día sería perfecto, aumentando le que es en un día como este que se debe jugar — dijo de repente Emiliano con una gran sonrisa.
— Emiliano, no sé de dónde sacas esas cosas, pero en serio yo no juego, eso suena muy aterrador y es malo meternos con cosas que nos podrían perjudicar, tal vez no nos perjudique en el instante, tal vez sea a largo plazo o en el mismo momento, realmente no lo sabemos con exactitud, pero no quisiera averiguarlo — soltó Liliana mientras se podía apreciar como temblaba del miedo, a esta joven la idea que su amigo había propuesto, no le parecía muy buena como él pensaba.
— Concuerdo con Liliana, ese juego que dices puede que sea muy peligroso Emiliano y realmente no debemos jugar con cosas que luego no vamos a poder controlar, así que en esto no te apoyo — replicó Antonio con seriedad.
— Chicos ¿A caso son unas gallinas?, Yo ya lo jugué y no me pasó nada malo, miren me aquí sigo en una sola pieza, solo es la adrenalina del momento, les aseguro que este juego les encantará tanto como me encantó a mi, si no lo juegan nunca sentiran ese miedo, la adrenalina de que tú reflejo se mueva sin que tú lo estés haciendo — dijo de repente Emiliano mientras hacia una media sonrisa.
Aquel joven seguía insistiendo ya que quería que sus amigos aceptarán, pero a sus amigos no se les hacía raro lo insistente que él era.
Alice solo miraba con atención la acalorada plática que tenían sus tres amigos, ella quería aceptar y a la vez no quería decir nada, aunque también quería ver se como una joven valiente ya que siempre había sido miedosa, pero a decir verdad, esto le daba demasiado pavor que no sabía que hacer, las dudas invadian su mente.
— No somos gallinas, solo no queremos meternos en cosas que luego no podremos controlar, en cosas peligoras ¿Qué tal si luego esto puede ser perjudical para nosotros? No gracias, por esta vez paso— dijo Antonio con sabiduría.
— De Alice lo creería, pero de ustedes no, los pensaba más valientes — dijo repentinamente Emiliano mientras los seguía retando, aquel chico esperaba que Alice aceptará con aquella indirecta.
A Alice estás palabras le dieron pequeñas punzadas dentro de ella, Alice no quería seguir siendo vista como la gallina de aquel grupo, ella ya no quería seguir teniendo ese título.
—Estoy de acuerdo con Antonio y además, no es que seamos miedosos, solo que esto es meternos con algo más grande y preferimos no hacerlo, gracias pero no— dijo Liliana mientras apoyaba a su amigo Antonio.
Alice suspiró y estaba lista para aceptar el reto que su amigo les había puesto, aquella joven estaba preparada para poder dejar de ser la gallina de su grupo.
— Chicos, creo que sería buena idea, vamos a jugar — dijo Alice muy valientemente mientras interrumpía a sus amigos.
Todos repentinamente dejaron de hablar y se quedaron viendo muy sorprendidos a Alice ya que ninguno podía creer que ella fuera la que aceptará hacer este juego, siendo que juegos así le daban mucho miedo, aquella joven era una chica muy miedosa.
— Vieron, Alice confía en lo que yo digo, que bueno que ella irá primero — dijo con una gran sonrisa Emiliano.
— Yo ¿Yo?— pregunto nerviosamente Alice — esperaba que tú pasarás primero y nos enseñaras como sería ese juego — dijo de repente Alice con un poco de miedo, ella solo quería verse valiente, no quería pasar, ella solo lo dijo para que no pensaran que era una cobarde.
— Yo ya lo hice y no tiene caso que yo vuelva a hacer ese juego— se intento justificar Emiliano.
— ¿Que veo? ¿A poco eres otra miedosa como nosotros? ¿No que muy valiente?— pregunto Antonio mientras alzaba una ceja.
— No, no, no para nada — empezó a titubear Alice, se podía notar que aquella joven estába sumamente nerviosa con todo esto que estaba pasando.
— Alice, no tienes porque hacerlo, esto no te hace ser más valiente ni mucho menos miedosa, él no hacerlo significa que aprecias tú vida ya que no sabemos que podría pasar después de que se haga el juego, así que no te preocupes, no lo hagas y sigamos platicando de otra cosa — dijo Liliana muy comprensiva, intentando animar a su amiga a que no hiciera ese juego del cual no sabían cuál sería su resultado.
Alice soltó un gran suspiro — Lo haré— dijo aquella joven mientras se posicionaba enfrente de un espejo que quedaba cerca de su cama.
Antonio y Emiliano le aplaudieron a aquella joven por tan gran valentía, mientras que Liliana la miraba con decepción, ella no quería que su amiga hiciera algo que no quería hacer, solo para demostrar que era valiente.
Alice suspiro de nuevo, se acordó de poner su teléfono en una mesita de noche que quedaba cerca y lo dejo ahí para que sus compañeros pudieran ser espectadores.
— Listo — dijo aquella joven mientras se disponía a esperar frente a aquel gran espejo.
— Te repito, no tienes por qué hacerlo — dijo nuevamente Liliana intententando que Alice no hiciera aquella tontería.
— No te preocupes, lo haré, soy muy valiente — dijo Alice mientras miraba al celular y les sonreía a sus amigos y de nuevo miraba al espejo para poder esperar el tiempo que tenía que esperar para que lo que Emiliano dijo, sucediera.
Antonio y Emiliano se sorprendieron más, mientras que Liliana no estaba de acuerdo con que su amiga hiciera este juego, pero estaba dispuesta a esperar para ver qué no le sucediera nada malo.
— En serio, que valiente de tu parte — dijo Emiliano muy sorprendido.
— Cállate — dijo repentinamente Alice mientras se mordía el labio inferior y sin voltear a mirar a nadie ya que él tiempo había comenzado, se podía notar lo nerviosa que ella estaba, pero aún así estaba dispuesta a demostrar que era más valiente de lo que los demás creían.
Todos esperaban con ansias aquel momento en que todo pasaría, todos excepto Liliana.
Despues de un par de minutos, Liliana decidió hablar.
— Oigan, ya pasaron más de cuatro minutos, no creo que pase nada así que será mejor que Alice se olvide de ese juego y sigamos con la plática que teníamos antes de que Emiliano nos interrumpirá con su juego — dijo de repente Liliana intentando que su amiga dejara de hacer lo que estaba haciendo ya que temia que esto fuera cierto y terminará muy mal.
— Espera, todavía no han pasado los cinco minutos— interrumpió Emiliano, aquel joven parecía el más interesado en que Alice hiciera este dichoso juego.
Liliana rodó los ojos, se podía notar que ella no estaba de acuerdo y era obvio, llevaba mucho tiempo diciéndose los.
Después de un tiempo más, los cinco minutos por fin ya se habían hecho presentes, pero seguía sin pasar absolutamente nada.
— Que aburrido, no pasa nada, mejor luego hablamos — dijo de repente Antonio para luego desconectar se de la videollamada.
— ¡Liliana, ve a comprarme unas cosas por favor! — se escuchó un gran grito de fondo proveniente de la casa de Liliana.
— Como escucharon, tengo que ir a comprar algunas cosas, hablamos luego chicos, espero que no sigas con este juego Alice y espero que nada resulte mal, los quiero— dijo Liliana con una gran sonrisa para luego desconectarse de la videollamada.
— Que poca confianza tienen esos chicos, este juego es real — dijo Emiliano de repente mientras sonreía muy ampliamente.
— ¿Cómo sabes que es real?— preguntó de repente Alice mientras se movía para poder ver a Emiliano por la videollamada.
— Ya te había dicho, ya lo jugué, pero no pasó lo que les dije — soltó de repente Emiliano.
— Entonces, ¿Qué paso ?— preguntó Alice mientras se cruzaba de brazos.
Su pregunta no pudo ser respondida ya que las luces de su habitación empezaron a parpadear y la puerta empezó a sonar.
— ¿Qué qué qué pasa? — pregunto de repente Alice con mucho miedo mientras empezaba a entrar en pánico, aquella joven no sabía que era lo que estaba sucediendo y realmente todo esto le estaba asustando.
— Pronto lo verás — dijo Emiliano mientras sonreía.
— ¿Por qué no puedo moverme?— preguntó aterrada Alice mientras estaba helada frente a su espejo y repentinamente y como si algo la jalara, se posicionó rápidamente enfrente del espejo, de nuevo.
La luz de su habitación de pronto dejo de parpadear y volvió a la normalidad.
— No entiendo— susurro aquella joven.
De pronto el reflejo de aquella joven que estaba en el espejo, se empezó a mover sin que ella lo hiciera.
— ¿Por qué se está moviendo? Yo no puedo moverme — dijo Alice repentinamente mientras intentaba correr, pero le era imposible, parecía estar anclada a aquel lugar, todo esto la estaba aterrando y no se podía explicar cómo todo esto era posible.
Rápidamente las manos de aquel reflejo se empezaron a asomar por el espejo, aquellas manos estaban saliendo de este para poder agarrar a Alice
— No por favor, ¿Cómo paro esto?, Emiliano ayúdame por favor — dijo Alice con desesperación.
— No puedo ayudarte — dijo Emiliano con seriedad.
— ¿Por qué?— preguntó con mucho miedo Alice.
— Por qué ya eres parte de ellos, bienvenida al mundo de los reflejos— dijo Emiliano con una enorme sonrisa.
Muy rápidamente y sin poderlo creer, aquella joven Alice se encontraba al otro lado del espejo y su reflejo se estaba reincorporando en el lugar que con anterioridad, ella había estado.
Alice golpeaba con demasiada fuerza el espejo, pero todo esfuerzo le era imposible, ella no podía salir por más que lo intentará, todo esto había salido muy mal.
Alice, la Alice del reflejo trono sus dedos y rápidamente la verdadera Alice había desaparecido, tal vez solo el espejo dejo de mostrarla.
— Mucho mejor — dijo la Alice falsa mientras se estiraba un poco — lo haz hecho muy bien — dijo con una gran sonrisa.
— Obviamente lo hice perfecto, ahora nos faltan más personas para que muy pronto, las personas del mundo de los reflejos nos apoderemos de este mundo — dijo Emiliano para luego junto a la falsa Alice, reírse.
Cuidado si alguien te habla de algún juego como este, nunca se sabe si ese juego pueda hacer que seas parte del mundo de los reflejos o tal vez, ellos ya están entre nosotros.