Caos en el espacio

1700 Palabras
—¡Ian, Mauro!, por favor dejen eso, No por favor. ¡CUIDADO! Lo van a romper— se escuchó a la madre de aquellos dos jóvenes muy enojada y mostrando cierta preocupación. De pronto algo muy fuerte se escuchó dar contra el piso, esto se rompió en muchos pedazos y por lo cual se hizo un silencio incómodo, ya que se escucho cuando ese jarrón heredado de generación en generación, se rompió en mil pedazos. La madre de aquellos chicos poco a poco se fue poniendo en rodillas y levanto un par de pedacitos mientras una lágrima recorria por su mejilla izquierda. — No, mi jarrón — susurro, aquella señora se puso de pie de repente y mostrando furia en sus ojos — ¡Son increíbles! — dijo exaltada — a pesar de que ambos tienen 18 años, siempre logran decepcionarme y ya estoy harta de todo lo que hacen gemelos. Puros desastres, así que por favor váyanse en este momento y consigan se un nuevo hogar, ¡YA ESTOY HARTA! Ese jarrón sabían el valor que tenia para mi y no es solo eso, su papá se fracturó la pierna por su culpa, han hecho tantas cosas malas que me cuesta decirlas, estoy tan decepcionada de ambos y lo mejor será que cuando aprendan a ser mejores personas, regresen— dijo la madre de esos dos chicos, mientras abría la puerta de su casa, ella ya estaba desesperada por qué ambos chicos ya se fueran. Toda esta situación la hacía sentir de la peor manera posible. Los gemelos salieron de su casa sin decir palabra alguna, solo salieron con muy poco dinero para poder comer algo, ¿Trabajar? Eso no era para ellos. —Mauro, esta vez nos pasamos ya que mamá en serio se enojo, pero hay que ser realistas, ese jarrón estaba feo— dijo Ian mientras se alzaba de hombros. —Ian, deja de preocuparte en esas cosas, ahora hay que preocuparnos en donde es que dormiremos— dijo de repente Mauro, él estaba más preocupado por dónde dormirían que por ese jarrón. Ambos jóvenes estuvieron caminando muchos kilómetros en los cuales ya se notaban realmente agotados, cuando de repente la mirada de Ian se centro en una sola cosa. — ¡Mira!, es una nave espacial y ¿ Es neta?, tiene la puerta abierta, dudo que se den cuenta si dormimos un rato en ese lugar.— dijo con curiosidad Ian. Los gemelos se aproximaron a la entrada de aquella nave espacial que acababan de encontrar, volteando hacia todos lados para así poder serciorarse de que nadie estuviera viéndolos, pero era muy extraño aquel hecho dado que la puerta estuviera abierta, era algo sumamente extraño y daba mucho que pensar, pero a ellos les pareció muy normal, al entrar, suspiraron, encontraron unos trajes y por diversión y sentirse en el papel de los astronautas, se los pusieron y se sentaron en una parte donde no pudieran ser vistos, ambos jóvenes estaban realmente agotados, así que se acomodaron un poco y se acostaron quedando así en un profundo sueño, sin darse cuenta la nave despego, en realidad esa nave fue enviada con un aparato para ver que había en un nuevo planeta "recién descubierto". De repente se empezaron a sentir turbulencias, lo cual hizo que ambos jóvenes se despertarán de inmediato y se pudieron dar cuenta de que era lo que estaba ocasionando aquellas turbulencias y es que meteoritos caían al rededor de la nave. Ian y Mauro se quedaron viendo con mucha preocupación y sorpresa, ellos no sabían que hacer en esos momentos, de repente un meteorito le dio de frente a la nave, sus caras de horror se quedo grabada en la mente del otro. A lo lejos se veía un planeta grande color morado con toques azules, algo que no se había visto antes. Este meteorito hizo que la nave se cayera en ese planeta, que era el que tenían en mente los investigadores. La nave fue callendo hasta dar con aquel planeta nuevo, haciendo así que ambos jóvenes cayeran inconscientes aún en la nave, ambos chicos tenían demasiada suerte de haber sobrevivido al impacto que está había dado con el nuevo planeta, la nave también se partió a la mitad y ambos chicos al moverse hacia atrás un poco, se habían logrado salvar. Al despertarse la oscuridad se hizo presente rápidamente, los chicos con miedo prendieron las lámparas que encontraron en aquella nave y empezaron a observar que podrían encontrar en aquel lugar solitario, de repente a lo lejos vieron un tentáculo color verde acercándose a ellos, los chicos tenían tanto miedo de aquella cosa desconocida así que sin pensarlo más salieron corriendo y en el primer cráter que encontraron, ahí se metieron. —Tengo mucho miedo— dijo entre susurros Ian, él estaba realmente aterrizado y temblando. —Yo también, esa cosa no se veía para nada bonita. No sabemos que podría ser — dijo Mauro susurrando. Aquellos chicos no querían ser escuchados por aquella cosa. Mientras tanto el tentáculo iba buscando a los chicos, pero de un momento a otro, dejo de buscarlos. — ¿Hay alguien por allí?, Tengo mucho miedo, estoy totalmente aterrorizada— dijo una voz. Era una chica que se escuchaba muy asustada. — Ian, ¿Escuchas?, Debemos de ir la a ver, ¿Que tal si esa cosa le hace daño?— pregunto con mucha preocupación Mauro. — ¿ Y si es una trampa?— pregunto de repente Ian muy aterrorizado. — Y ¿ Qué tal si esa cosa le hace algo?, Se la puede comer o que se yo. No sabemos sus verdaderas intenciones— siguió diciendo Mauro con insistencia. Ian no quería salir, pero Mauro logro convencer lo. Los chicos salieron sigilosamente y con las lámparas alumbraron para poder encontrar a quien pertenecía aquella voz, después de caminar un poco, muy pronto pararon las lámparas en un punto ya que pudieron ver a una chica parada de espaldas, era algo raro, era imposible que alguien pudiera estar sin ningún traje especial. — Oh vaya, gracias al cielo te encontramos, pero, no traes traje— dijo Ian retrocediendo unos pasos al darse cuenta que aquella chica estaba respirando con normalidad. Mauro sin miedo la agarro de las manos, pero aquella chica empezó a hablar entre ecos y a mover la cabeza de lado a lado sin dar se vuelta para luego decir unas cuantas palabras que llenarían de mucho más miedo a aquellos chicos. — ¿ Traje? ¿Quien lo necesita?— pregunto la chica con una mirada muy aterradora. Los chicos se asustaron mucho y le dieron poco a poco la vuelta para poder ver el rostro de aquella joven y de repente se pudieron dar cuenta de algo muy aterrador y es que esa cosa no tenia rostro, más que solo una boca. El extraño ser que Ian y Mauro acababan de encontrar solo se limito a hacer una sonrisa de oreja a oreja, su sonrisa daba tanto miedo por que era demasiado larga y de pronto se asomaron unos gigantescos dientes afilados. —Oh vaya, me tienen miedo, eso es normal— dijo con mucha tranquilidad aquella cosa. De pronto un ruido muy horrible se extendió por todo el espacio. La cámara que fue enviada por los investigadores, se acerco a esa cosa y alumbrando solo se pudo visualizar la ropa de estos jóvenes aun lado de esa cosa y de nuevo a la chica chupandose los dedos. La "chica" levanto esa cámara y con una voz relajada dijo. —Deliciosa comida, este año si que se lucieron, los espero el año que viene— dijo con una voz dulce, la cuál de repente cambio a la voz que hizo con los gemelos, una voz muy aterradora — Si no cumplen ya saben lo que pasara— Se escucho una risa y lo que se supo es que esa cosa se comió la cámara. *Flashback* —Señor, hemos encontrado un nuevo planeta, pero algo raro hay escrito, dice: ven a mi o verás— dijo el investigador un poco preocupado sin saber que pasaba. —Muy bien, manden una cámara y averigüemos de que se trata todo esto— dijo aquel señor mientras empezaba a notarse muy confundido. Todos empezaron a preparar la cámara que sería enviada para descubrir que estaba pasando. La cámara en cuestión de tiempo llego al espacio, pero había algo raro, no había nada, hasta que una chica agarro la cámara y sonriendo dijo unas cuantas palabras. —Bueno, les diré mis peticiones— dijo aquella joven, la cuál está vez si tenía rostro y con una gran sonrisa. —¿Que?— el señor encargado estaba realmente confundido ¿Peticiones? ¿De que estaba hablando?, No lo sabían. La sonrisa de aquella cosa se estiró de oreja a oreja mientras su forma empezó a cambiar, su rostro a excepción de la boca, fue desapareciendo. — Escuchen o la humanidad lo pagara muy caro, aquí están mis peticiones, cada año me mandarán personas para que pueda comer, si no mantienen mi hambre controlada por lo menos con una persona, mi especie invadirá su planeta— dijo aquel ser con mucha tranquilidad. El señor encargado solo pudo tragar saliva y aceptar, realmente no tenían otra opción. Era eso o que millones de personas pagarán y por obviedad, el aceptaba mejor la petición de aquella nueva especie. *Fin del flashback* Y así sucedió, cada año aquellas personas ideaban un plan de dejar la nave abierta y sabían que cualquier curioso entraria, por el momento no se sabe que es esa cosa, pero piensan que es un cambia caras o al menos así lo han nombrado por lo peculiar que esté puede ser al cambiar su rostro con total rapidez, hasta ahora solo lo han visto cambiar a una chica, pero no se sabe si lo lograra hacer con otras personas. Últimamente han desaparecido personas y en su lugar aparecen unas notas con algunos escritos que dicen: No han podido saciar mi hambre. Ten cuidado en quien confias, por que el próximo podrías ser tu, en el espacio o en la tierra, da igual, te convertiras en su comida.
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