Viaje escolar

2269 Palabras
— Chicos, reunanse por favor, el autobús ya está por salir en dirección al campamento ilusión, donde tal vez todo lo que veas no es lo que parece. Vamos en dirección a divertirnos — dijo aquel conductor mientras se reía. Se notaba que al conductor esto le entusiasmaba y con ello esa afirmación asustaba a aquellos jóvenes. El conductor pudo notar la preocupación en aquellos chicos. Así que suspiro para luego hablar de nuevo. — No sé por qué esas caras largas, este viaje será muy divertido, ya lo verán. No sean agua fiestas así que suban se de una vez al autobús — dijo el conductor de repente ya un poco fastidiado. Niños de diferentes edades, que realmente no se conocían en lo absoluto y a los cuales sus padres habían mandado a ese campamento, empezaron a subir se poco a poco y uno por uno. El viaje realmente no les entusiasmaba mucho, pero tenían que ir ya que sus padres habían pagado por ello. Elliot no sabía en qué lugar ponerse, dado que los lugares estaban ocupados o algunos de pura maldad ponían sus mochilas a un lado con la intención de que nadie se sentará a un lado de ellos. De repente Elliot se acercó a una chica que tenía su mochila al igual que todos, su mochila a un lado, pero fue con la idea de que tal vez aquella chica podía ceder — ¿ Me puedo sentar ?— pregunto Elliot con amabilidad. Aquella chica no lo escucho ya que tenía los audífonos puestos, de repente Elliot se los quito y le volvió a preguntar. — ¿Me puedo sentar ?— dijo Elliot mientras señalaba el asiento que tenía encima la mochila de aquella chica. — Claro, mientras que no me molestes a mi, todo está bien — dijo la joven arrebatandole de nuevo los audífonos. Elliot asintio, lo que menos quería aquel chico era pelear con alguien. Las horas pasaron y poco a poco todas las personas del autobús se fueron durmiendo, a excepción de Elliot que veía a la extensa niebla. De pronto algo muy raro y para sorpresa de aquel chico sucedido y es que a lo lejos no se podía ver ningún campamento, tal vez eso se debía a la extensa niebla, pero de un momento a otro, está desapareció haciendo que el campamento estuviera más cerca de lo que Elliot pensaría que tardarían. — Despierten, ya pueden bajar — dio un sonoro grito aquel conductor. Aquellos jóvenes todavía asoñados, poco a poco se fueron despertando, esperando que el autobús se detuviera. De repente chico tras chico fueron bajando del autobús. Algunas de las maletas que aún estaban en un compartiendo especial, ya habían sido bajadas, pero nadie sabía por quién, ya que no había nadie más, además del conductor y ellos, los alumnos. Algunos jóvenes no tomaron importancia, dado que pensaron que era algo normal que la persona se hubiera ido de inmediato, puesto que tal vez tendría algo más que hacer. Cuando aquellos jóvenes de entre trece a diecisiete años, bajaron, él conductor de inmediato se fue, se subió al autobús, cerró las puertas de este y de inmediato empezó a conducir para luego irse. De repente una nueva persona llegó, parecía ser el encargado y el cual los empezó a organizar y a agrupar en grupos. Los jóvenes fueron agrupados en grupos de cinco chicos, pero las cabañas eran mixtas, a algunos les molestaba eso por qué no tendrían privacidad y mucho menos podrían hablar de cosas de mujeres entre ellas en privado y tampoco cosas de hombres entre ellos y en privado, realmente no habría privacidad, pero a otros les daba igual, al final las cabañas siguieron siendo mixtas pese a las diferentes quejas. De repente y sin más objeciones, todos se acomodaron en las respectivas cabañas que les había tocado. Elliot empezó a buscar la cabaña y la cual le había tocado, tardó un par de minutos hasta que la encontró y de repente entro a esta y pudo ver qué dos niñas se estaban peleando y casualmente una era la chica de los audífonos de aquel autobús. — ¡Yo quiero la cama de arriba! — dijo aquella joven de los audífonos mientras intentaba quitar las cosas de la otra joven que ya se había acomodado, pero a pesar de ello, la otra chica seguía aferrada a sus cosas y a la cama — Yo llegue primero y debes de respetar eso, que descortés eres, ¡Oye!, deja mis cosas. Yo llegue primero — dijo aquella chica de coletas mientras intentaba agarrar de nuevo sus cosas. — Dejen dormir, solo hagan piedra papel o tijeras y la que gane en una sola ronda, se queda con esa cama, ahora sí, déjen me dormir — dijo aquel joven de cabello pintado rojizo mientras se tapaba de nuevo de pies a cabeza con aquel edredón que lo cubría con anterioridad antes de ser interrumpido. Parecía que aquella pelea ya le empezaba a fastidiar. — Oh, buena idea — dijo la chica de los audífonos — entonces empecemos, a una sola ronda ¿Entendido?— dijo aquella chica con una gran sonrisa y muy segura de si misma. — Que infantil, pero si con eso me dejas de molestar, está bien — accedió la chica de las coletas. Elliot de repente se sentó en el suelo y se dispuso a observar que era lo que pasaba. — Piedra, papel o tijeras — dijo la chica de los audífonos mientras empezaba a mover su mano. Aquella joven que dijo la frase puso piedra, mientras que la chica de las coletas puso papel. — Up's, ya sabes que significa eso — dijo la chica de las coletas con orgullo — te gane así que sin objeciones — dijo la chica de las coletas mientras le quitaba de nuevo sus cosas a la chica de los audífonos. — Pero — dijo aquella joven que había perdido, la chica de los audífonos. — Nada de peros, ella te gano legalmente — dijo otro chico mientras quitaba su mirada de su libro por un momento. La chica de los audífonos se notaba que estaba muy enojada y aún así puso sus cosas en la cama de abajo de la litera. — Me llamo Elliot — dijo de repente aquel chico intentando sacar un poco de conservación. — Amelia — dijo la chica de los audífonos mientras se acomodaba en su cama. — Jahir — dijo el chico que tenía el cabello pintado y que intentaba dormir un poco. — Melissa— dijo la chica de las coletas con una gran sonrisa. — Teodor — dijo el chico de los libros. Elliot asintió con una gran sonrisa, al menos ya había hecho un avance al saber el nombre de sus compañeros de cabaña. Aquellos jóvenes, hasta Elliot se habían decidido a dormir, por alguna razón estaban muy agotados, tal vez el viaje había sido muy agotador. Las horas pasaron y poco a poco aquellos jóvenes se despertaron, siendo ya un poco de noche Elliot fue el primero en ponerse de pie para luego salir por un momento de la cabaña, ya era de noche, pero vio algo que le parecía muy extraño y es que las demás cabañas estaban abiertas, todas las demás sin excepción y lo más raro de todo es que no había personas merodeando, así que sin pensarlo más fue de inmediato y observo que en ninguna había ninguna persona, era algo sumamente extraño ya que si no había personas dentro de las cabañas, debían de estar afuera, pero haya afuera no había nadie. — Chicos despierten, ¡Los demás desaparecieron! — dijo Elliot afuera de su cabaña mientras estaba muy asustado. — Eso debería tener alguna explicación lógica, tal vez solo salieron — dijo Teodor muy confiado sin tomarle mucha importancia a lo que su compañero acababa de decir. Melissa de repente se bajó de la litera ya que ella quería ver si lo que decía Elliot era cierto y en dado caso de que lo fuera, quería ver si podía tener alguna explicación, así que se dirigió a una de las cabañas. — ¡CHICOS! — grito un poco asustada Melissa mientras veía algo que había encontrado. — ¿ Que paso ? — pregunto Jahir mientras todos y sin pensarlo más salieron de sus acogedoras camas para luego dirigirse al lugar de dónde se había escuchado el grito de aquella joven, de Melissa. — Miren — dijo Melissa mientras levantaba con un palo lo que al parecer se trataba de algún tipo de baba. Todos miraron aquella baba con horror sin poder saber de quién podría haber provenido. Al igual que aquella habitación estaba con las cosas tiradas, como si alguien hubiera hurtado ese lugar. — CHICOS VENGAN— dio otro grito Amelia proveniente de otra cabaña. Todos fueron rápidamente a dónde había hablado Amelia y todo era exactamente lo mismo. Sin pensarlo más, todos los chicos se dividieron y revisaron las cabañas, una por una y el resultado de esto fue que absolutamente todas estaban iguales, todas estaban muy desordenadas y tenían baba por doquier, esto les daba mucho miedo a aquellos chicos que estaban aterrados y sin saber que pasaba. — ¿Que debemos de hacer ?— pregunto Amelia muy asustada para luego tragar saliva. — Salir a investigar ¿ No es obvio?— dijo Jahir mientras a cada chico les daba su respectiva mochila. Nadie debería dejar nada en aquel lugar, por si las dudas. A pesar de que aquel plan no era una muy buena idea en todos los sentidos, pero a pesar de ello, tampoco era buena idea el quedarse en ese lugar por si acaso aquella cosa desconocida, regresaba. Aquellos jóvenes encontraron en la cabaña unas lámparas, lo cual parecía raro, pero nada en ese lugar era normal así que se decidieron a investigar. Todos caminaron por largos ratos, pero no encontraban pista alguna, aquellos jóvenes después de tanto caminar, se habían decidido a cruzar una montaña, estaban por cruzarla, pero se dieron cuenta que de algo que les erizó la piel y es que aquella montaña no tenía por dónde cruzar, cada extremo estaba tan alejado del otro, así que no tenían más opciones, no podían hacer nada y ya un poco desanimados decidieron regresar a la cabaña, tal vez las personas ya habían regresado. Al menos eso esperaban. Cuando aquellos jóvenes regresaron a las cabañas, se dieron cuenta de algo muy extraño y aterrador. — ¿Están seguros que este es el lugar del cual nos fuimos hacia unas horas atrás?— pregunto muy preocupada Melissa mientras observaba de que todo estaba total y completamente diferente. — Seguro, pero es demasiado raro — dijo Elliot aún sorprendido. — Ciertamente, todo esto es extraño, no están las cabañas — dijo Jahir muy sorprendido por todo lo que estaba pasando.. De pronto todos los chicos empezaron a entrar en pánico, pero ese no era lo peor que les pusiera pasar. De pronto y cuando Jahir empezó a caminar un poco aterrado hacía atrás, sin darse cuentas este tocó algo muy esponjoso así que poco a poco se dio la media vuelta quedando así frente a frente con aquella criatura y dándose cuenta de qué había tocado con su espalda a un oso de al menos 5 metros de altura. — Oh oh oh — dijo Jahir muy nervioso para luego salir corriendo a más no poder. Poco a poco los peores miedos de cada uno de aquellos chicos se les fueron presentando a cada uno de aquellos jóvenes. A Amelia se le presentó una muñeca mutante, la cuál empezó a darle miedo cuando en un cumpleaños, le dieron aquella muñeca. Era igual. Eran la misma. A Melissa se le apareció una paloma gigante que empezaba a volar arriba de ella sin parar. A Teodor se le apareció un montón de murciélagos. Mientras que a Elliot se le apareció una momia. Todos los jóvenes intentaron pelear contra sus peores pesadillas, pero se les era muy difícil ya que aquellas cosas eran muy fuertes. De pronto, las luces se encendieron. — Corte y queda — dijo el director de aquella película de terror. Los cinco jóvenes quedaron sorprendidos ya que no sabían realmente que era lo que estaba pasando ya que de un momento a otro, el campamento había cambiado y de gran manera. — ¿Que?— pregunto con confusión Elliot sin entender que estaba pasando. — Verán — dijo el director mientras se paraba de su asiento para poder explicarle a los jóvenes que se encontraban muy sorprendidos y confundidos — estuvimos haciendo audiciones para una película y nadie nos convencía, de repente sus padres se acercaron a nosotros, parece que ellos se conocían entre si, pero ese no es el caso. Ellos nos dijeron que deberíamos intentar hacer la película con ustedes, unos chicos que no sabrían nada al respecto y mucho menos que estarían en una película, sus padres no dijeron que les darían algo para que les diera sueño y cuando despertarán, la película empezara y tuvieron mucha razón, son buenos actores y todo salió con naturalidad, todo es utilería y aquella montaña solo tiene un vidrio muy grande, así que podían pasar por ahí con facilidad — dijo el director con una gran sonrisa. De repente y para sorpresa de todos, las luces se apagaron. — ¿Y usted cree que nosotros somos chicos normales ?, Nosotros también tenemos secretos— dijo Elliot mientras reía. De pronto un grito desgarrador se escuchó proveniente de aquel director.
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