Halloween, una tradición celebrada en muchos lugares, solo tienes que pedir dulces y en las peores circunstancias, solo tienes que hacer una pequeña broma inofensiva y en la cual nadie sale herido, eso no es para nada peligroso ¿O si?.
Aquel día era aquella festividad, la cual algunos chicos esperaban ansiosos, mientras que chicos más adultos no tanto y la cual por fin había llegado; era Halloween.
El timbre sonó y el maestro entro muy de repente.
— Chicos, saben perfectamente que el día de hoy es Halloween ¿No?— pregunto con entusiasmo aquel maestro mientras mostraba una gran sonrisa.
— Si y eso ¿Qué tiene que ver con nosotros?, No es como que nos interesara.— pregunto Salvador sin interés.
— Ash — soltó aquella chica ya fastidiada — en serio que siempre contigo es lo mismo, deja que el maestro prosiga, es de muy mala educación interrumpirlo — dijo de repente Vanessa mostrándose un poco enojada.
— Bueno— dijo el maestro mientras rodaba los ojos sin tomarle importancia a lo que sus alumnos estaban diciendo — les seguía diciendo antes de ser interrumpido, ¡hoy iremos a pedir dulces! — dijo con total emoción el maestro.
— Eso es genial, nos sentiremos como niños de nuevo — dijo con total alegría Lauren, parecía que a aquella jovencita, esa idea le encantaba.
— ¿Qué? — preguntó aquel chico muy sorprendido — ¿No cree que ya estamos muy grandecitos para esas cosas?, Digo, tenemos 17 años y vamos en preparatoria— dijo Salvador mientras rodaba los ojos.
— Oh venga, sera muy divertido y si van, les subiré puntos extras en sus calificaciones— dijo ahora el maestro con mucha insistencia.
Hasta este punto todos los jóvenes de su clase ahora se veían demasiados sorprendidos y parecía que aquella idea les agradaba de gran manera, así que sin pensarlo más, todos sus alumnos accedieron con emoción.
— Maestro, hubiera empezado por decirnos eso y obviamente hubiéramos aceptado de inmediato, esto será divertido — dijo Salvador con una gran sonrisa, dejando ver qué como la gran mayoría. Solo lo hacían por los puntos extras.
— Por cierto, recuerden ir disfrazados — prosiguió el maestro Alex con diversión.
— Eso es mucho maestro, no se exceda — replicó con enojo Salvador, parecía ser que aquel chico era el que más se quejaba de entre todos sus compañeros.
— Recuerden que les daré puntos extra, más vale que no se quejen y vayan disfrazados para que vayamos a pedir dulces — dijo Alex el maestro mientras miraba con atención a sus alumnos. — aquí en el pizarrón les dejaré apuntada la dirección en la cual empezaremos a pedir dulces y también la hora, no lleguen tarde — dijo con una enorme sonrisa.
De repente todos los jóvenes de su clase se quedaron callados, en verdad querían esos puntos extras y sin hacer esfuerzo alguno. ¡Era algo genial!.
La clase por fin había llegado a su fin.
Cada chico fue a una tienda de disfraces ya fuera para comprar o rentar uno. Algunos se notaban demasiados entusiasmados, mientras que otros no tanto.
La noche poco a poco iba callendo y con ello solo cinco jóvenes llegaron al lugar indicado.
Lauren fue la primera en llegar y llego vestida de un dinosaurio; el gran Tiranosaurio Rex.
Salvador fue el segundo en llegar y prefirió vestir como un pirata.
Vanessa fue la tercera en llegar y se vistió de una bruja.
Agustín fue el cuarto choco en llegar optó por vestir un disfraz de perro.
Valeria fue la quinta chica en llegar y al ella gustarle los conejos, prefirió disfrazarse de un adorable conejo.
Los chicos se reunieron en el lugar que había establecido su maestro en la clase y a la hora que les dijo.
Al llegar, aquellos chicos pudieron notar que estaban afuera de una casa abandonada y la cual se veía muy escalofriante.
Los chicos de repente se sercioraron que aquel maestro iba saliendo de aquella casa, lo cual les parecía algo muy extraño ya que realmente no se veía habitada por nadie.
— Wow maestro, ¿Que hacía allí?, Realmente se ve que es una casa que da mucho miedo— pregunto con curiosidad Valeria mientras su maestro se dirigía a aquel pequeño grupo.
— Es mi casa, la decore para la ocasión y veo que realmente les impresiono, ¿Les gusta?— pregunto el maestro mientras los observaba esperando una respuesta de afirmación.
— ¡Está fantástica!, Nunca creo ver una casa así, que realmente aparentara estar abandonada, pero que realmente si estuviera habitada. Me sorprendió y mucho maestro. — dijo Salvador realmente asombrado mientras asentía.
— Por dentro el decorado es mucho mejor, ¿Quieren ver?— pregunto el maestro mientras abría el portón de la entrada de su casa.
— ¿Quién podría negarse a ver unas decoraciones tan fantásticas ?— dijo Agustín mientras iba entrando.
Los demás jóvenes se alzaron de hombros y sin tomarle más importancia, chico tras chico fue entrando a la casa de su profesor Alex.
El profesor les abrió la puerta principal de su casa a sus alumnos para que estos pudieran pasar y uno por uno fue entrando mientras observaban a todos lados y quedaban viendo con horror aquella casa, realmente todo se veía escalofriante, parecía que realmente era una casa abandonada.
— Tuvo mucha razón profesor, esta casa da demasiado miedo y escalofríos — dijo Vanessa mientras se tallaba los brazos, ella estaba sintiendo escalofríos.
— ¿Quieren hacer algo que tal vez les podría interesar?— pregunto el maestro de repente.
— ¿Que cosa?— pregunto Lauren muy dudosa.
— Ya lo verán— alcanzo a decir el maestro.
El maestro de inmediato se dirigió al sótano de su casa y en cuestión de tiempo regreso muy rápido, mientras que lo acompañaba una tabla que para todos sus alumnos, parecía un poco extraña.
— Chicos, esto no me da buena pinta — dijo Lauren de repente mientras observaba a su maestro con un poco de miedo.
— Yo apoyo al maestro, esto se ve muy divertido y se que sera muy divertido, Lauren. Espero que no seas miedosa, o ¿Acaso eres una gallina? — dijo Salvador mientras alzaba una ceja.
— ¿Quién es una gallina?— protestó Lauren llena de enojo.
— Espero que nadie de los que están aquí sean unas gallinas, eso no sería para nada divertido — dijo el maestro de nuevo mientras se notaba un poco decepcionado.
— ¿Gallinas? O no, que horror, son tan sucias— dijo de repente Valeria mientras se mostraba un poco asqueada.
— ¿ Que se supone hagamos a esta hora?, ¿Tomar el té? ¡Obvio que no!. No sean ingenuos, con esto se ve que nos divertiremos — dijo Salvador con un poco de sarcasmo en sus palabras.
— Ya callen se por favor, está bien hagamoslo de una vez por todas, ¡no soy una gallina!— replicó Lauren muy molesta, para luego tragar saliva.
— Está bien, espero se diviertan está noche de Halloween con este pequeño juego en el que participarán— dijo aquel maestro con una gran sonrisa.
— Obvio que si maestro, nos divertiremos mucho. Esto es mejor que estar pidiendo dulces y disfrazados así — siguió diciendo Salvador mi ansioso.
— Ahora si viene la mejor parte— dijo Agustín muy entusiasmado.
— Realmente esto será otro nivel — dijo Valeria muy emocionada.
— Espero que todo esto salga como está planeado — dijo aquel maestro mientras decía entre susurros. Se notaba que Alex el profesor, estaba ocultando algo.
— Pues hay que intentarlo y a ver qué tal, espero y todo esto nos de la adrenalina que queremos y necesitamos — dijo Salvador mientras veía con entusiasmo.
El maestro empezo con un ritual, lo que decía era un poco extraño ya que las palabras no se le entendían y de repente dentro de aquella casa, una nube un poco extraña se poso encima de ellos, el maestro hizo preguntas muy simples, pero con un nombre acompañando aquellas palabras, un nombre que nunca habían escuchado. Al menos ninguno había escuchado hablar de aquella persona al profesor Alex y es que se trataba de alguien con nombre "Azullea" , estos chicos de repente sintieron escalofrios.
De repente y para la sorpresa de aquella jovencita, Valeria vio sombras pasar.
— Chi chi chicos, vi a alguien pasar — dijo Valeria muy asustada intentando articular aquellas palabras.
— No se asusten o ellos se apoderaran de ustedes — dijo el maestro mientras seguía preguntando. Esto asusto más a todo.
Pero lo peor todavía estaba por venir, de pronto el reloj marcó las doce en punto de la media noche.
De repente el maestro ya estaba terminando con el ritual.
— ¿Estás lista?— pregunto el maestro de repente a la nada.
Al terminar todo esto, surgio algo que no se imaginaron, el maestro guardo todas las cosas.
— Ya se pueden ir— dijo el profesor Alex con una gran sonrisa sin explicar que había hecho o que pasaría.
— ¿Eso es todo ?— pregunto con desilución Salvador a lo que el maestro sin parar de sonreir, asintio.
Los chicos empezaron a salir poco a poco, pero el maestro se quedó allí adentro.
Todos los chicos empezaron a caminar y se dieron cuenta de que algo no estaba bien, las calles estaban muy desiertas, las casas se veían deshabitadas. Esto empezaba a parecer una película de terror.
— Espero y esto no sea una de tus bromas, por que esto si me esta asustando— dijo Valeria al punto de colapsar mientras miraba a Salvador.
— Creeme, esta vez no hice nada — dijo Salvadir mientras intentaba defenderse.
Aquellos jóvenes luego vieron a unas personas que poco a poco se iban acercando a ellos, todos pensaron que sería buena idea el hecho de acercarse a ellos para poder hablar y les pudieran explicar que estaba pasando.
— A lo mejor ellos saben algo— dijo Lauren un poco aliviada a lo que todos de inmediato asintieron y empezaron a caminar para después posicionarse enfrente de aquellas personas, a los cuales de inmediato vieron con horror, en realidad aquellas personas eran fantasmas, sabían que lo eran por el hecho de que se veían transparentes.
Todos tragaron saliva y estaban muy sorprendidos y asustados por lo que estaba pasando, no entendían nada.
Una persona paso al frente.
— Veo que también los han engañado— dijo aquel joven sin emoción alguna.
— ¿Que quieres decir?— preguntó Valeria muy asustada, pero sin salir huyendo. Ella sentía mucho miedo que en ese momento no podía salir corriendo.
— Vayan a aquella casa y veanlo por si mismos — respondió otro de los fantasmas.
Aquellos jóvenes hicieron caso de inmediato para saber que era lo que pasaba y sin pensarlo más corrieron a las casa en donde minutos antes, habían estado.
No podían creer lo que estaban viendo, aquel maestro estaba atravesando un portal con una mujer, la cual nunca habían visto.
Los chicos de inmediato se acercaron a aquellos fantasmas.
— ¿Que pasa?— pregunto aterrado Agustín.
— Verán, ese maestro es un brujo, él por todos los medios quería revivir a su novia que le arrebataron en un asalto, pero todos sus intentos fueron en vanos, hasta que descubrió aquel libro y en el cual decía que si conseguía unos cuerpos jóvenes, su novia regresaría, ahora solo le hacían falta exactamente 5 jóvenes, ustedes— dijo una mujer con sinceridad.
— ¿Cómo sabes eso?— pregunto dudosa Valeria.
— Yo fui su novia después de aquella chica y lo que yo no sabía era que él me quería utilizar, él me contó sus planes cuando entre en este lugar, ahora estamos condenados a vagar aquí por toda la eternidad— dijo aquella fantasma muy triste.
Los cuerpos de aquellos chicos aparecieron frente a ellos, los 5 jóvenes miraron con horror, pero se intentaron meter, de repente como si fueran tierra, sus cuerpos desaparecieron en una brisa.
— Es inútil — dijo otro jóven.
— Algunos fuimos alumnos y algunas han sido novias de ese maestro, nunca hemos podido encontrar la salida— dijo otra joven.
— Digan que es mentira, por favor — chillo Lauren.
— ¿Es un programa de televisión y nos están haciendo una broma? ¿Cierto? ¿Y las cámaras?— pregunto Valeria con desesperación intentando justificar todo esto.
— ¿Están jugando? ¿No es así?— preguntó de repente Salvador mostrándose muy asustado.
— Vaya que nos han engañado — dijo Agustín con una risa incómoda.
— Digan que es broma por favor, tengo un concurso de porristas hoy y no puedo faltar, soy la capitana — chillo Vanessa con desesperación.
— Solo les va a quedar rondar por aqui, como a todos lo que hicimos el mismo error que ustedes, confíar en aquel maestro que solo nos atrapó en este oscuro lugar, sin salida— dijo una de las novias de aquel maestro.
Desde entonces, estos chicos estan en la otra linea de donde no han podido salir, todos sus esfuerzos han sido en vano, lo hubieran pensado 2 veces antes de confiar en aquel maestro que los atrapó en otro lugar.