No te mires al espejo

1258 Palabras
— No te mires al espejo a las doce de la noche — decía la madre de Summer en irrepetibles ocasiones a días de que aquella joven se cambiara de casa. Realmente escuchar aquellas palabras una y otra vez, era un gran fastidió para ella. — Hija, hazle caso a tu madre, si ignoras esas palabras, si haces lo que se te dijo que no hicieras, algo muy malo te podría pasar — decía el padre de Summer apoyando las locuras que decía su esposa, pero realmente, ambos se notaban llenos de preocupación. — Ya lo sé, ya lo sé, no miraré al espejo a esa hora, lo cubrire bien. Realmente no sé por qué tanto escándalo por un simple espejo que estara al lado de mi cama. Es algo inofensivoc— dijo Summer mientras rodaba los ojos. Cubrir el espejo era algo necesario que tenía que hacer aquella jovencita para poder tener contentos a sus padres. — Hija, es por tú bien. Si desobedeces, no sabemos que podría pasar. Por favor, si escuchas algún sonido proveniente de este, algún sonido extraño, ignóralo — decía su madre con mucha preocupación. — Está bien, pero entonces, si no saben que es lo que pasaría, ¿Por qué tanto escándalo?— dije Summer ya fastidiada y aún sin poder entender el alboroto por un simple espejo. A pesar de que Summer tenía ya 20 años, sus padres la seguían sobreprotegiendo. — Cariño, lo decimos por tú bien, a esa hora es una de las más cuando el mal se desata, por favor cuídate y nunca voltees a ver al espejo — concluyó la madre de aquella joven y con ello aquella incómoda plática quedó hasta ahí. Los días pasaron y por fin Summer pudo mudarse a una nueva casa. La casa estaba quipada con muebles ya y era algo que por lo cual, Summer no debía de preocuparse. Sus padres sabían que él espejo estaba al lado de su cama por el hecho de que ya habían ido a ver esa casa. Sus padres le pidieron reacomodar el espejo que quedaba junto a su cama, pero Summer se negó y por esa razón empezaron con su insistencia de que no viera al espejo. Los padres de Summer estuvieron por un par de horas esperando que ella acomodara bien sus cosas y mientras tanto le estaban haciendo compañía por un lapso de tiempo. Las horas pasaron, Summer hizo un poco de limpieza y al terminar, estaba muy agotada y decidió recostarse en su cama. Aquella jovencita se acostó un poco y empezó a utilizar su celular. — Son las once con cincuenta minutos — susurro mientras miraba la hora. A pesar de que ella no creía en las historias absurdas que sus padres le contaron, decidió tapar aquel gran espejo y acostarse. Antes de quedar profundamente dormida, escuchó unos pequeños ruidos, los cuales la asustaron de gran manera. — De deben de ser las ratas, tal vez hay alguna en este lugar. Eso debe de ser— decía Summer intentando creer en lo que estaba diciendo. Pero creer que eran las ratas, le era muy difícil a Summer por el hecho de que al hacer limpieza, no vio ninguna. Summer prefirió taparse de pies a cabeza con la sábana que se encontraba a un lado de ella. — Summer— se escuchó de repente una voz aguda resonando en toda la habitación. Summer tomo su celular y miro la hora. — Es la media noche — dijo entre susurros mientras que empezaba a empalidecer. A Summer se le estaba erizando la piel, aquella chica sentía escalofríos. De repente y para sorpresa de ella, algo empezó a querer jalarle la sábana, pero era algo extraño, ya que lo que le estaba jalando, provenía del espejo. — Por favor, por favor déjenme — soltó Summer sin soltar la sábana. Ella estaba realmente aterrada y de gran manera. — Esto solo es una simple pesadilla — decía, intentando creer en sus palabras. — Summer — dijo una vez más aquella voz tenebrosa y de repente soltó la sábana. Aquella joven soltó un gran suspiro lleno de alivio, ella sentía que todo ya había terminado y que quedaría en solo un mal recuerdo. Pero algo que no se esperaba, sucedió. Summer a pesar de estar tapada, empezó a sentir que algo le estaba caminando encima de ella. Aquella joven empezó a sentir un pesor encima de ella que le impidió moverse. Ella no sabía que hacer, lo único que podía era llorar. De pronto, la sábana dejo descubierto su rostro. Pero era algo extraño, encima de ella no había nada. Summer no paraba de llorar, ella solo quería que todo eso se acabará. — ¡SUMMER!— dijo una vez más aquella voz tenebrosa, dejando a Summer ver una cara horripilante. De repente, Summer despertó. — ¿Qué fue todo eso?— se preguntó mientras se sentaba en su cama. Aquello parecía tener pinta de que había sido una pesadilla de muy mal gusto. — Creo que fue, fue una pesadilla — dijoSummer mientras se restregaba los ojos y poco a poco se sentaba a un lado de su cama. Todavía seguía oscuro. Summer empezó a sentir que brazos y piernas le dolían y fue la razón por la cual decidió prender la luz de su habitación y al hacerlo, hizo un horripilante hallazgo. Summer se empezó a ver y tenía muchos rasguños por todo su cuerpo. — No entiendo que fue lo que me paso— se decía así misma muy aterrorizada. — Summer — escuchó ahora una voz con suma tranquilidad mientras que la sábana que cubría al espejo, se empezaba a mover. — Mis padres me dijeron que no debo ver al espejo — dijo mientras se mordía el labio inferior. — ¡Ayuda!— Se escuchó una voz suplicante, era algo extraño de que alguien pudiera ayuda atraves de un espejo, pero era obvio que la curiosidad le ganó y con rapidez quitó aquella sábana. Summer quedó mirando intrigada, al otro lado del espejo se encontraba una joven como de su edad. — ¿Qué es lo que pasa?— preguntó Summer sin saber que ocurría. — Ayúdame a salir, una bruja me atrapó en este oscuro lugar y ahora no sé cómo escapar — dijo la otra chica mientras empezaba a tocar el espejo y a intentar salir, cosa que le fue imposible. — Pero, ¿Cómo te puedo ayudar?— preguntó Summer con preocupación. — Solo tienes que meter tu mano y sacarme — dijo la otra chica mostrando sinceridad. Era obvio que Summer no vio las verdaderas intenciones de aquella chica, su preocupación por otra persona fue más que sin pensarlo, obedeció. La chica del otro lado del espejo, tomo de la mano a Summer y la jaló hacia dentro del espejo, siendo así que ella se libero. — Pero ¿Qué?— preguntó Summer sin entender que pasaba y viendo que no tenía salida. — Nunca te mires en el espejo a la media noche, tú vida ahora será mía. Lastima que este espejo se tenga que romper — dijo la otra chica mientras tomaba la forma de Summer y tenía una gran sonrisa. — Espera, no por favor — suplico Summer. Pero todo esfuerzo fue en vano. La otra chica que provenía del espejo, tiro aquel espejo, haciendo que este se rompiera en muchos pedazos. — No te mires al espejo— susurro la chica que ahora tenía la forma de Summer, con una enorme sonrisa.
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