— ¡NO, ¿Qué me hicieron?, ¿Por qué está todo oscuro?— se preguntaba aquella joven mientras intentaba ver aunque sea una pequeña fuente donde se viera con claridad.
Pero nada, le era imposible por el simple hecho de que no había nada, todo esto la estaba atormentando.
— Hola — dijo una voz que sonaba un poco escalofrienta, proveniente de un megáfono.
— ¿Quién eres?— preguntó con desesperación aquella joven y que aún aterrada mientras se cubría con sus manos. Ella se quería proteger.
— Ay mi quería Paulina, si tan solo no hubieras hecho lo que hiciste, no estarías en este lugar— dijo aquella voz llena de malicia.
— Pero, ¿Qué hice?, No lo recuerdo — preguntó de repente Paulina mientras no entendía lo que estaba pasando, ella no recordaba haberle hecho daño a nadie, más bien. No recordaba absolutamente nada.
— Deja te refresco la memoria, ese día frío, en aquella pijamada, una chica de tu escuela y a la cual siempre le hacían bullying, aquella pobre chica a la cuál le finjiste amistad, yo sé que te acuerdas de Jazmín, o ¿Acaso lo olvidaste?, ¡¿A CASO OLVIDASTE QUE RPIVASTE DE SU LIBERTAD Y DE SU VIDA A UNA JOVEN CON SUEÑOS?!— le recriminó su secuestrador.
Paulina entonces empezó a apretarse con fuerza la cabeza, una horrible jaqueca había llegado a ella, en la cual empezó a recordar con claridad que era lo que en realidad había pasado, todo lo que había pasado, como si de un flashback se tratara.
*Días atrás*
Un grupo de chica se encontraban pegándole a otra, ninguna mostraba arrepentimiento con ello, más bien parecía que lo estaban disfrutando.
De pronto Paulina se acercó un poco molesta. En cierta manera a aquella chica no le gustaba que sus amigas lastimaran.
— ¿Qué hacen?, Dejenla — dijo Paulina mientras le tendía la mano a Jazmín para ayudarla a ponerse de pie.
Jazmín la acepto un poco nerviosa y muy rápidamente, Paulina la ayudo.
— Perdón por la actitud tan deplorable de mis amigas, ellas aveces se suelen exceder. No te preocupes, me encargaré de que eso no vuelva a suceder — dijo Paulina con una radiantes sonrisa intentandole dar confianza a Jazmín, la cuál acepto las disculpas provenientes de la chica que se encontraba enfrenté de ella, de Jazmín.
— Ciertamente me dio mucho miedo, pero ya no te preocupes, gracias por tranquilizar a tus amigas, las cuales empezaron con la pelea de repente — soltó Jazmín un poco apenada.
— ¡Disculpen se!— soltó Paulina, se notaba realmente mesta.
Sus amigas; Lucero, Daylin y Delia, se miraron las unas a las otras muy confundidas por el repentino cambio de Paulina, pero aún así me hicieron caso.
— Lo sentimos — dijeron las tres chicas muy avergonzadas y como si alguien más las hubiera regañado.
— No, no se preocupen — soltó Jazmín, aquella chica que sin importar el daño que le pudieras hacer, ella aún buscaría alguna explicación y te perdonaría.
— Muy bien — dijo Paulina con una enorme sonrisa — para que veas nuestro arrepentimiento, te invito a mi casa hoy a una pijamada, está es la dirección — dijo de repente mientras que escribía en una hoja su dirección.
— Muchas gracias, ahí estaré — soltó Jazmín muy feliz, aquella jovencita solo quería hacer amigos — tengo que ir a clases — soltó Jazmín para luego ir a su salón.
— Muy bien hecho — soltó Paulina.
— Espera, no entiendo nada. Primero nos dijiste que la golpearamos y ahora quieres ser su amiga — soltó Delia muy confundida.
— Verán, quiero que ella confíe en nosotras y en mi casa es donde le haremos bullying, fuera de la mirada de muchas personas — dijo Paulina con una gran sonrisa.
Las otras chicas miraron con rareza a su amiga Paulina, ella esperaban que Paulina no se excediera.
Las horas pasaron y chica tras chica fueron llegando a la casa de Paulina y a la hora acordada, pero Jazmín seguía sin llegar.
— Agh, que impuntual, justo hoy que no estarán mis padres. Un día perfecto para hacerle aquella broma — soltó Paulina muy fastidiada.
De pronto, el timbre sonó.
— Debe de ser ella, abriré — dijo Paulina con una gran sonrisa para luego abrir la puerta de su casa .
— Jazmín, pensé que no vendrías. Me alegra demasiado el tenerte aquí, vamos a mi habitación — soltó Paulina con ternura.
Era obvio que Jazmín no desconfiaría de Paulina por lo bien que está chica se estaba portando con ella.
Las cinco chicas llegaron a la habitación de Paulina y está última cerró con seguro tras su entrada.
— Ya saben que hacer — dijo Paulina con seriedad.
Delia, Daylin y Lucero poco a poco se fueron acercando a Jazmín.
— ¿Qué qué harán?, Pensé que eras buena — dijo Jazmín muy asustada.
— Ay pobre — dijo Delia con arrogancia.
— ¿En serio lo creíste?— dijo Daylin alzando una ceja.
— Lo sentimos — susurro Lucero con preocupación.
Las chicas empezaron a pegarle a Jazmín, la chica que no se podía defender. Pero eso no era lo peor que le esperaba, ya que Paulina le golpeó en la cabeza con un gran libro, lo cual hizo que Jazmín se dejará de mover y sus manos se cubrieran de sangre, de repente, Paulina le tiro un poco de ácido en el rostro a esta chica. Pero Jazmín seguía sin poder moverse.
— Realmente la mataste — soltó Lucero llena de preocupación.
En todo ese tiempo, Paulina siempre había fingido y lo había hecho muy bien. Pero ciertamente, Paulina no quería que todo acabará como acabo, con un cuerpo en su habitación y sus manos cubiertas de sangre. Ella no quería eso, ella solo quería asustar a Jazmín, pero se estaba divuertiendo con todo ello tanto que quería llevarlo a otro nivel. Pero todo había resultado mal. Aunque Paulina sabía que era lo que podría pasar si intentaba lo que había hecho, pero ya lo había descubierto. Había matado a Jazmín.
Paulina estaba entrando en desesperación.
— ¿Ahora qué haremos?— pregunto Paulina mientras mostraba preocupación en su rostro.
— Querrás decir, que harás tú, nosotras no tuvimos la culpa, tú sobrepasas te los límites y nosotras no seremos cómplices tuyas — dijo Daylin mientras salía de la habitación de Paulina con otras chicas, en direccion a sus respectivas casas.
Paulina estabalorando de desesperación, pero se le ocurrió algo, tomo entre sus brazos a Jazmín y la llevo hacia afuera de su casa, Paulina camino por un rato hasta que encontró un pozo.
— Lo siento, no puedo darme el lujo de que te descubran y con ello, sepan que fui yo — soltó Paulina para luego irse a su casa y limpiar todo rastro que la pudiera delatar.
Después de todo eso, Paulina había seguido su vida con normalidad, pero un día estando sola en su casa, al ella tomar un vaso de agua, ella empezó a sentir un poco de dolor de cabeza y a ver todo borroso.
Paulina se desmayo.
Al despertar estaba en aquel oscuro lugar sin poderse explicar cómo había llegado allí y sin saber que había pasado.
*Actualidad*
Paulina lo recordó todo.
— Yo no quería, fue un accidente — se lamento Paulina mientras se tallaba la cabeza con mucha fuerza.
—Claro, el golpear con un libro y después de ello, tirar ácido en el rostro, es un accidente. ¡SUFRIRÁS!— soltó el secuestrador.
— Perdón, no pensé que nadie me vio, yo no quería. Por favor, perdoname — dijo Paulina entre súplicas.
— Es cierto que nadie te vio, pero yo estuve en ese horrible lugar. ¡Yo soy Jazmín!, Me desfiguraron por completo, bajaste mi autoestima y me hiciste mucho daño, si tan solo me hubieras llevado al hospital en el momento en que todo paso y no tirarme a un pozo y en el cual tarde horas en salir, termine muy mal, mucho dolor en ese momento. Sin saber que hacer — soltó Jazmín con tristeza.
— Yo, yo lo lamento mucho, pensé que tú estabas, que tú estabas...
— ¡MUERTA!, ¡DI LO!, ¡PENSASTE QUE YO ESTABA MUERTA!— dijo Jazmín llena de irá en cada palabra que decía.
— Perdón, si lo pensé y yo solo quería salvarme — dijo Paulina llena de arrepentimientos.
— Y ahora yo quiero salvar a todos de tu maldad, ahora te toca a ti pagar — dijo Jazmín de repente mientras encendía por un momento las luces.
— ¡No, por favor Jazmín, dile que se vaya. Prometo ya no hacerte daño! — dijo Paulina con desesperación mientras miraba al frente de ella a un enorme oso, el cual se notaba demasiado hambriento.
— Eso lo hubieras pensado antes — soltó Jazmín para luego apagar las luces y segundos después, un sonido totalmente desgarrador se escuchó.
— No volverás a hacer daño a nadie — soltó Jazmín para luego salir de aquella casa abandonada.