—¡Estoy tan emocionado por el juego que acaba de salir, llevamos haciendo filas desde hace mucho y ahora, estamos a solo unos cuantos pasos! — dijo Alexandra con total emoción.
— Ciertamente, desde ayer estamos haciendo fila y por fin, tendremos el juego de súper saltarin en nuestras manos, ese juego promete ser el mejor juego de la historia y lo mejor de todo es que es de zombies— dijo Agustín mientras ambos iban avanzando en la fila.
De repente algo paso que hizo enojar a aquella gran multitud que llevaban horas, hasta días haciendo filas y es que todo paso justo en el momento en que a Alexandra y Agustín les tocaba pasar.
Un señor salió y puso el anuncio de “Agotado", el juego de súper saltarín se había agotado muy rápidamente. Podría ser que ese había sido el juego más demandado en aquella tienda. La única que lo sacaría a la venta, por eso personas de otros países llegaron.
— ¡¿QUEEEE?!— preguntó Alexandra muy exaltada — esto debe de ser una broma de muy mal gusto — solto aquella joven mientras detrás se escuchaban personas muy molestas y estresadas.
Haciendo fila durante mucho tiempo no había servido de nada.
— AHHHH— dió un gran grito Agustín mientras se rascaba con desesperación la cabeza.
De repente Alexandra lo quedo mirando llena de sorpresa.
— ¿Qué pasa? — preguntó Agustín confundido dándose cuenta que Alexandra lo estaba mirando con detenimiento.
— Es solo que nunca te había visto tan molesto — soltó Alexandra llena de sorpresa.
— Agh, es solo que realmente quería jugar ese juego, todos nuestros compañeros hablaran de él, mientras tanto nosotros escucharemos y callaremos por el hecho de que no sabremos que es lo que pasa en él — dijo Agustín frustrado.
— Entiendo — soltó Alexandra — pero será mejor que nos vayamos, ya no tiene caso seguir formados si al fin de cuentas. Ya no lo podremos comprar — siguió diciendo ya rendida. Sabían a la perfección que aquel juego se había agotado muy rápidamente.
Ambos jóvenes de repente se fueron en dirección a su casa. Alexandra y Agustín eran hermanos, Agustín era el menor.
Al llegar a casa Alexandra fue en dirección a su habitación sin decir ninguna palabra más y se acostó en su cama, de repente empezó a revisar su celular y pudo notar que tenía un mensaje de unas de sus compañeras con las que no tenía la mejor relación posible.
“Mira, mi nuevo videojuego, se que ustedes no lo tienen por qué iban detrás de nosotros " aquel mensaje llevaba adjunta la foto de ella y el vídeojuego de súper saltarín.
— Agh — soltó Alexandra llena de molestias mientras dejaba a un lado de ella su celular.
Alexandra ciertamente quería el videojuego, pero sabía a la perfección que no podría hacer nada para tenerlo así que prefirió esperar hasta que salieran el segundo lote, cuando sus compañeros y amigos ya le hubieran contado todo el juego y como habían logrado pasar cada capítulo. Esos grandes spoiler que empezaba a imaginar que le darían, le empezaban a dar grandes conflictos dentro de ella.
*Al día siguiente*
Alexandra y Agustín llegaron a la escuela, pero les sorprendió el hecho de que estaba cerrado.
— No hay nadie — susurro Agustín.
Alexandra lo escucho y procedió a hablar — Es muy raro o solo tal vez no hubo clases y ni nos avisaron— siguió diciendo.
—Es imposible, la escuela siempre anuncia cuando las clases se suspenden, pero bueno, después de todo es día libre — dijo con emoción Agustín.
Ambos chicos decidieron empezar a caminar en dirección a sus respectivas casas, pero algo muy raro estaba sucediendo y es que no se veían muchas personas caminar en las inmensas calles de la ciudad de Loreon, si alcanzo veían a una persona por cada 10 minutos de caminar.
Todo se veía desierto y esto los asustaba de gran manera.
— No sé por qué razón todo esto me está dando escalofríos — soltó de repente Alexandra mientras se tallaba los brazos.
— No creo que esto sea normal, las calles siempre se veían con grandes multitudes que en ocasiones, era muy difícil caminar, algo muy raro está pasando — soltó Agustín.
Ambos jóvenes siguieron su camino y de repente algo los detuvo.
Por la ventana de una casa, pudieron ver a un chico que estaba jugando súper saltarín.
— Vamos a ver — propuso Alexandra a lo que Agustín asintio sin replicar.
Ambos jóvenes sigilosamente se pusieron afuera de aquella casa, aquel juego se veía tan entretenido y se mostraba como una pequeña criatura empezaba a saltar y a destruir a algunos zombies a su alrededor.
El niño propietario de aquel juego, estaba pegado al televisor sin quitarle la mirada de encima, parecía que estaba hipnotizado por este juego.
— Wow, de lo que nos perdimos, ese juego se ve tan interesante — le susurro Agustín a Alexandra, intentando que los dueños de aquella casa no lo escucharán.
— Yo creo que para el siguiente lote lo podremos comprar ya que no habrán tantas personas como está vez— soltó Alexandra entre susurros sin quitar la mirada de aquel chico el cual no dejaba de ver el videojuego.
De repente una señora llegó, parecía que era la madre de aquel niño que parecía tener alrededor de 10 años.
— Cariño, es hora de que dejes de jugar — dijo la madre de aquel pequeño, la cual no obtuvo respuesta alguna.
Así que sin pensarlo más, la señora apagó la consola y el televisor.
— Muy bien, hora de comer, vamos — dijo la señora dándose media vuelta.
Aquel pequeño recobro la conciencia, pero no del todo ya que se puso de pie, su rostro se mostraba demacrado y se veía demasiado aterrador, tal vez por haber jugado el juego por mucho tiempo, de pronto se acercó a su madre y se le abalanzó, empezando así con una masacre, de repente un trozo de carne dio contra la ventana en la cual estaban viendo Alexandra y Agustín.
Alexandra empezó a llorar de lo horrorizada que estaba, esto realmente no era para nada normal.
— ¿Qué que fue eso?— preguntó de repente Agustín retrocediendo, se veía aterrado.
—No lo se — dijo Alexandra tragando saliva — pero será mejor que nos vayamos a la casa, nada de esto está bien — concluyó aquella chica para luego salir corriendo junto a su hermano.
Aquel pequeño, empezó a querer salir de la casa, pero parecía que no sabía cómo hacerlo, su manera de caminar era muy distinta a la manera de los humanos promedios, parecía que aquel chico se había convertido en alguna clase de criatura.
A como pudieron, Agustín y Alexandra llegaron con rapidez a su casa y se encerraron en la habitación de Alexandra, esperando que aquellas criaturas no les hicieran daño alguno, sus padres no estaban ya que se encontraban en el trabajo y era algo que a ambos les preocupaba de gran manera.
— Eso fue muy raro, ese niño, ese niño — dijo Alexandra entre lágrimas intentando lograr articular lo que estaba diciendo.
— Lo se, ese niño acabo con su madre, pero no entiendo, ¿Qué fue lo que pasó? ¿Cómo?, Su madre solo le apagó el videojuego — respondió Agustín un poco asustado.
De pronto algo se le ocurrió a Alexandra — ¿Podría ser que el videojuego tuvo algo que ver? — Preguntó aquella chica llena de dudas.
— ¿El videojuego?— preguntó Agustín a lo que Alexandra asintio — eso es realmente absurdo, el videojuego dudo que tenga algo que ver, ahora nos falta resolver, ¿Llamaremos a la policía? — preguntó dudoso.
— No lo se, pero creo que mi teoría sobre el videojuego puede ser razonable, paso justamente despues de que se lo apagarán, y ¿Llamarle a la policía?, Por favor. ¿Qué les diremos?, Claro, les diremos que vimos a un chico matar a su propia madre después de que ella le apagará su consola, no pues si, es muy creible — se cruzó de brazos Alexandra.
— Oh, no había pensado en ello, pero tenemos que hacer algo — soltó Agustín con mucho miedo.
— No sé que haremos — dijo Alexandra temerosa.
— Deberíamos ver a aquel chico, tal vez fue un accidente y solo está enfermo— dijo de repente Agustín intentando encontrar algo lógico.
— Si claro, aquel chico solo por estar enfermo mato a su propia madre y tiro sus trozos solo con sus manos, no pues si lo creo — dijo Alexandra sarcásticamente.
— ¿Y si vamos a verificar a quien más le está sucediendo eso?— preguntó Agustín intrigado.
— ¿Y arriesgarnos a que alguien más esté en esa condición y nos haga daño ?, No gracias, eso sería arriesgarnos mucho— dijo Alexandra intentando que su hermano entrara en razón.
De pronto ambos chicos pensaron en algo y lo dijeron al mismo tiempo — nuestros padres— dijeron asustados.
— Si se encuentran con aquel pequeño, les puede hacer daño — dijo Alexandra totalmente asustada.
De pronto los padres de Alexandra y Agustín llegaron, lo supieron al escuchar un carro estacionarse afuera de su casa.
—Que alivio, llegaron bien — soltó aliviada Alexandra.
De pronto escucharon que algo salto encima del carro y lo voltearon a ver de repente.
—Es él — soltó con mucho miedo Agustín mientras lo miraba sorprendido.
— Por favor, que no les haga daño — suplicaba Alexandra.
De pronto la parte de arriba del carro fue arrancada, aquel niño se miraba que tenía mucha fuerza, por si fuera malo eso, Alexandra y Agustín nunca pensaron que eso se podría poner peor, hasta que otro joven llegó, todos parecían zombies.
La madre de aquellos chicos soltó un gran ruido desgarrador..
— Mi madre — dijo Agustín entre lágrimas, el menor de los dos.
—Ellos saldrán de esta — soltó de repente Alexandra intentando creer en ello mientras ambos chicos se encontraban escondidos.
Ninguno salió por el simple hecho de que dos chicos de 17 y 15 años no iban a servir de mucha ayuda, al contrario, tal vez lo estropearían.
El padre de ambos chicos lucho lo más que pudo, intentando defender a su esposa y al ver que no iba a aguantar mucho, se decidió sacrificar indicándole a su esposa de que corriera a su casa, aunque ella no quería, aquel señor le suplico que lo hiciera por sus pequeños, la madre de Alexandra y Agustín accedió solo por sus pequeños y jóvenes hijos, mientras aquellas criaturas estaban entretenidos con el padre de aquellos jóvenes, ella corrió lo más que pudo hasta llegar a su casa.
La señora Aneliz toco la puerta y sus hijos abrieron con rapidez, ella entro corriendo y cerro la puerta.
— ¡CIERREN TODO!— indico la madre de ambos jóvenes en un gran grito a lo que sus jóvenes hijos hicieron caso de inmediato.
Al todo estar cerrado por completo, la señora Aneliz cayo de rodillas, dió un gran vistazo a la ventana y pudo ver cómo no quedaba rastro de que su esposo hubiera salido de eso, solo pedazos de carne.
La señora Aneliz se hecho a llorar, esto la estaba quebrando por dentro y de gran manera, sus jóvenes hijos de inmediato la fueron a abrazar, todos lloraron desconsolados.
— ¿Qué son esas cosas? ¿Por qué nos hacen esto? — decía la señora Aneliz entre sollozos.
— No lo sé mami, solo se que un chico asesino a su madre por esta quitarle el videojuego de súper Saltarín — soltó Agustín secándose las lágrimas.
—¿Qué?, Esto no está nada bien — soltó la señora Aneliz para luego prender las noticias y poder observar lo que estaba pasando en todo el mundo.
Todos quedaron sorprendidos al escuchar las noticias.
“Orda de zombies atacan a transeúntes, estos están conformados por adultos, jóvenes y niños, no se sabe la causa de todo ello, lo que si se sabe es que enloquecieron cuando su videojuego de súper Saltarin, fue apagado " concluyó un reportero.
De repente un niño atacó a aquel señor mientras se escuchaban gritos y salían del aire.
— Todo está muy mal, tal vez pueda ser ese juego — dijo Agustín entrando en pánico.
— Debe de haber alguna manera de solucionar todo esto, tal vez su creador sepa cómo detenerlo — se le ocurrió a Alexandra mientras empezaba a buscar en internet la dirección de aquella persona
— Hijos, se que quieren ser unos héroes, pero creo que tal vez esa persona vive muy lejos de aquí, lo que me preocupa en estos momentos es como lograremos salir de este lugar sin que nos hagan daño, ellos son un tipo de zombies más fuertes y avanzados, corren rápido y son capaces de romperte en mil pedazos — dijo la señora Aneliz muy preocupada.
—Madre, no te preocupes, saldremos de esta ya que encontré la dirección del creador — soltó con orgullo Alexandra mientras mostraba su celular en el cual se mostraba que la dirección estaba más cerca de lo que pensaban, a decir verdad, estaba solo a la vuelta y ellos no lo sabían.
—Es muy peligroso — dijo la señora Aneliz intentando que su hija entrara en razón.
De pronto, un joven zombie pego a la ventana mientras los miraba con atención para después irse.
— Madre, más peligroso sería quedarnos aquí, nos están rodeando. No es seguro — dijo Agustín muy nervioso, a ninguno de ellos está situación les estaba haciendo bien.
La señora Aneliz solo quería proteger a sus pequeños y sabía a la perfección que no lo podría lograr, estando solos en la casa, los nuevos zombies eran más fuertes de los que se podrían mostrar en diversas películas de ese género.
Ninguno se imagino tener que pasar con algo como eso, parecía que estaban en una película de terror, quitándole que no era una película, si no era la realidad.
De pronto más ruidos desgarradores se escucharon provenientes de afuera, todos miraron y pudieron ver cómo muchas personas eran desgarradas en sus propias casas, Aneliz y sus hijos no quisieron exponerse más, pero sabían que no podían salir por la puerta trasera, ni mucho menos por la delantera, por qué de algo estaban seguros, los atraparían en muy poco tiempo.
—Guarden agua y lo necesario, rápido, nos iremos de este lugar — soltó la señora Aneliz mientras volteaba a ver al techo.
Al tener todos su pequeña maleta lista, la señora Aneliz busco una escalera y la posicionó cerca del techo, tenían suerte, su techo era solo de madera y por lo cual a ellos se le facilitaría el romperla, la señora Aneliz tomo una sierra eléctrica y empezó a cortar lo más rápido que pudo, de pronto, la puerta empezó a sonar con gran fuerza como si alguien la quisiera derribar.
Esto hizo que la señora Aneliz se dirá prisa hasta poder terminar de cortar, jalo un poco la sierra eléctrica, lo cual hizo que esto la desconectará.
La señora Aneliz se bajó y le indico a toda prisa a sus hijos de que se subieran, ambos se subieron lo máss rápido que pudieron.
—Mamá, apresúrate — dijo Alexandra de inmediato y llena de preocupación mientras ella y su hermano ya se encontraban arriba.
De pronto la puerta fue tirada dejando mostrar a unos cuantos zombies los cuales miraron con atención a la señora Aneliz, la cual a penas y había subido un escalón.
La señora Aneliz sabía a la perfección que si seguía subiendo, aquellos zombies no eran mensos ya que habían demostrado ser más inteligentes de lo que aparentaban, así que sabía que ellos subirían por las escaleras y podrían poner en riesgo a sus hijos. Así que tomo la que creyó la mejor opción.
— Los amo, cuidense y pórtense bien por favor, acaben con todo — soltó la señora Aneliz entre lágrimas, encendiendo la sierra eléctrica y rompiendo en muchos pedazos la escalera.
— ¡MAMÁ!— dijeron en un gran grito Alexandra y Agustín.
La señora Aneliz empezó a amenazar a los zombies con la sierra eléctrica, de pronto un zombie la apagó, haciendo que ella quedará por completo indefensa.
Los zombies corrieron con rapidez y la hicieron pedazos.
— Mamá, ¡NOOOOO! — soltó entre lágrimas Agustín.
— Mamá — susurro Alexandra muy triste.
Los zombies al haber terminado con su cometido, salieron de aquella casa para poder seguir haciendo de las suyas.
— Esto no se debe de quedar así — soltó Agustín muy desanimado.
— Eso no pasará — dijo Alexandra limpiando se las lágrimas y con valentía — tenemos que encontrar al creador, él sabrá que hacer, debemos de hacerlo por mamá — dijo de repente y muy decidida.
Ambos jóvenes empezaron con su camino, muy tristes por todo lo que había pasado, pero esperaban que todo resultará muy bien y acabarán con aquel mal para poder sentirse bien y que sus padres se sintieran muy felices.
Ambos jóvenes caminaron por el techo intentando no ser vistos por ningún Zombie, hasta que después de mucho tiempo, por fin habían llegado a la casa de aquel creador, la cual se veía de última tecnología, Alexandra suspiro y sin pensarlo más, rompió con una botella una ventana.
— Entremos — soltó Alexandra entrando.
— Eso nos puede meter en problemas, es invadir la privacidad — dijo de repente Agustín un poco asustado.
— Eso ya no importa en estos momentos, la policía no hará caso y necesitamos resolver todas nuestras dudas — dijo Alexandra intentando convencer a su joven hermano.
Agustín ya no dijo nada y se metió a la casa, esperando que todo resultará muy bien.
Ambos chicos empezaron a recorrer aquella casa mirando a todos lados, era grandicioso, todo se podía ver que era de última tecnología y se veía muy bien por dentro.
—Wow esto es grandicioso — dijo Agustín asombrado a lo que Alexandra asintio.
— Mira — dijo de repente Alexandra señalando un salón que decía “Salon de juegos".
Ambos jóvenes sin pensarlo más, entraron.
De pronto escucharon una plática que les resolvió todas sus dudas sobre aquel fenómeno y que les revolvió el estómago.
—Todo está saliendo muy bien, por eso escondanse, muy pronto mis zombies acabarán con algunas personas, alimentándose por completo y podré tener el control sobre ellos, crear el videojuego de súper saltarin fue muy buena idea — soltó el creador entre risas en aquella llamada.
— Entonces, tú fuiste el culpable — salió de su escondite Alexandra y lo señalo con furia.
— Hablamos luego — soltó de repente el creador para luego apagar la llamada.
Agustín se posicionó a un lado de su hermana mayor.
— Entonces nuestras sospechas fueron ciertas — soltó Agustín cruzándose de brazos.
—Bueno, no hay necesidad de que siga fingiendo, tienen toda la razón, mi juego fue diseñado para convertir a las personas en mis súbditos, convirtiéndolos en zombies— dijo de repente el creador con orgullo su gran plan.
— Debimos de sospecharlo, pero buscaremos la manera de detenerte— le dijo con enojo Alexandra.
— Concuerdo con mi hermana — dijo de repente Agustín mostrándose muy enojado.
— Vaya, que valientes, pero ustedes no serán la excepción de este macabro plan — dijo aquel hombre entre risas, Alexandra y Agustín estaban muy asustados, ninguno sabía que estaba por pasar.
De repente, una máquina aseguro de manos a pies a ambos jóvenes para que no pudieran escapar, mientras empezaba a ponerles el videojuego, el cual fue el culpable de toda la orda de zombies indestructibles.