Obsesión.

2057 Palabras
Obsesión. — Te dije que terminamos, ¿A caso no lo entiendes?, Solo eras un simple juego, ¡UNA APUESTA!— dijo Amelia con sumo enojo y desprecio hacía la persona que tenía enfrente. — Pero yo te amaba, todo lo que pasamos juntos, todo lo que hicimos juntos, ¿Fue en realidad una vil mentira?— Dijo Jeremías con una lágrima recorriendo su mejilla. — Es obvio que si, alguien como yo, es obvio que no se podría enamorar y mucho menos fijar en alguien como tú— dijo Amelia mirando a Jeremías de pies a cabeza para después sin más decir, irse. Jeremías cayó de rodillas y le empezó a pegar al piso con sus puños cerrados. —Me las pagarás, hice muchas cosas por ti y ahora me haces esto, Amelia. Me las pagarás — dijo Jeremías con sumo enojo. *Una semana antes* — Osea, ¿Tengo que hacerme novia del nerd del curso y si gano me darán el kit de maquillaje que tanto quiero?— pregunto con sorpresa Amelia. — Claro, pero también tendrás que hacer que cometa diversas cosas como robar el exámen de la escuela y muchas tonterías más, donde se meta en problemas — soltó Lucia con una gran sonrisa victoriosa, esperando que Amelia no cumpliera con la apuesta. Pero para sorpresa de todas, Amelia acepto. De pronto Jeremías iba entrando al salón con un par de libros entre sus manos. — Ya llegó tú futuro novio — le susurro Lauren a Amelia. Amelia soltó un gran suspiro y sin pensarlo más, se dirigió a dónde se encontraba Jeremías sentado, era ahora o nunca. — Quiero que seamos novios — dijo Amelia con una enorme sonrisa y entre susurros para que nadie en el salón pudiera escucharlos. — No no me lo esperaba realmente, todo esto es una gran sorpresa para mí — dijo Jeremías muy sorprendido. — Acepta, otra oportunidad como está no la podrás tener — dijo con insistencia Amelia. Ciertamente aquella chica era alguien con quién todos los chicos hubieran querido tener alguna relación, Amelia era muy bella y Jeremías sabía a la perfección de que si no se convertia en su novio en ese preciso momento, no tendría otra oportunidad como esa. — Acepto — soltó Jeremías con emoción. — Perfecto, nos vemos a la hora de la salida — soltó aquella chica de 17 años muy emocionada. Las clases pasaron con normalidad. Jeremías le hizo señales a Amelia de que la estaría esperando afuera de la escuela a lo que aquella joven asintió. Amelia se puso a hablar un poco con sus amigas. — Vaya que empezaste muy bien con la semana de la apuesta — dijo Lucia con una gran sonrisa. — Obviamente yo no me pensaba dar por vencida, acepto así de repente y lo comprendo, ¿Quién sería capaz de rechazar me ?— pregunto Amelia entre risas. — Deberías ir lo a ver, te a de estar esperando — soltó Lauren alzando una ceja. — Es obvio, pero también lo es el hecho de que lo tengo que hacer esperar— dijo Amelia con mucho orgullo. — Bueno bueno, pues con hoy estás cumpliendo el primer día de la apuesta — dijo de repente Lucia a lo que Amelia se mostraba muy feliz con ello. Amelia estaba emocionada por el hecho de que ya se veía con su nuevo kit de maquillaje, presumiendolo y todo por una simple apuesta que planeaba ganar. Amelia tardo un poco más de media hora para salir, pensando que Jeremías ya no estaría en la salida, cosa que no le interesaba a aquella chica en lo absoluto, pero para sorpresa de ella, Jeremías seguía allí, afuera. — Oh sigues todavía aquí — dijo Anelia un poco fastidiada. — ¿Vamos a comer un helado?— le pregunto Jeremías con insistencua a Amelia. — Oh, no me gustan los helados por qué me pueden hacer engordar, pero ir de compras si te lo acepto, necesito mejorar mi guarda ropas — soltó aquella joven con prepotencia. Jeremías con emoción asintió, él planeaba pagar con la tarjeta de crédito que sus padres le habían otrogado solo y nada más para emergencias y las cosas que él necesitará, pero Jeremías planeaba hacer las cosas diferentes. Él quería tener a Amelia contenta. — Vamos pues, es que vi unas hermosas blusas — dijo de repente Amelia llevando de la mano a Jeremías a una tienda en donde vendían cosas un poco costosas. — Esto es un poco costoso — dijo aquel chico mirando la tienda a la que Amelia lo había llevado. — ¿Y? ¿A caso no lo valgo?— le dijo Amelia cruzandose de brazos. — Si, vaya que si lo vales, vamos y agarra lo que quieras — le dijo de repente Jeremías a Amelia — Muy bien, conste que tú lo dijiste — dijo Amelia con una enorme sonrisa. Esto parecía emocionar de gran manera a aquella joven. Amelia empezó a agarrar algunas blusas, pantalones y bolsas. — Eso es mucho — susurro Jeremías un poco desanimado, pero intentando que Amelia no lo escuchará par que no se molestará. — Muy bien, vamos para que puedas pagar — dijo Amelia dirigiéndose a dónde se encontraba la caja. La cajera le dijo el total de todo ello, Jeremías se mostró un poco asustado, las manos le empezaron a temblar — este mes no comeré mucho — pensó Jeremías. — ¿Aceptan tarjetas?— pregunto Jeremías esperando que le dijeran que no, pero la cajera asintió con emoción. Jeremías estaba muy asustado, pero no tuvo más opción ya que se había hecho un compromiso y empezó a entregar muy lentamente su tarjeta. La cajera con rápidez tomo la tarjeta y cobro el total de todo, todo eso daba como total una cantidad de $780 dólares. Pero Amelia estaba muy feliz con sus nuevas cosas. — Gracias por mis nuevas cosas — dijo Amelia saliendo de la tienda con un montón de bolsas. — No hay de que, me gusta que estés feliz y que seas mi novia — dijo Jeremías intentando darle un beso en la mejilla, pero Amelia de inmediato lo apartó — Tengo que irme, nos vemos en la escuela mañana — dijo Amelia tomando un taxi de inmediato para luego irse a su casa. —Que hermosa es— susurro Jeremías para luego suspirar, aquel chico se veía emocionado con el hecho de que Amelia fuera su novia. De repente un joven con una cámara se le acercó. — Aquí tienes— dijo de repente entregándole una fotos a Jeremías. — Muchas gracias y aquí está tu pago — dijo Jeremías haciendo el trueque del pago por las fotos. —¿Estás seguro que esa chica no te quiere solo por interés? — pregunto el chico que le había entregado las fotos a Jeremías dándose cuenta de todo y cuestionandolo. — Lo dudo mucho, ella me tiene tanta confianza que ya me pide cosas, además, te pago para que nos tomes fotos sin que ella se de cuenta, no para que empieces a cuestionar— dijo Jeremías muy molesto para luego irse a su casa Los días pasaron y Amelia le siguió pidiendo cosas a Jeremías, hasta que al final de todo, la semana límite llegó, en el cual Amelia terminaría con Jeremías. Las clases terminaron ese día y Amelia por fin tenía su nuevo kit de maquillaje. Al término de las clases, Amelia se acercó a Jeremías. — Necesito hablar contigo— le dijo de repente a Jeremías a lo cual este asintió muy emocionado. Amelia llevo a Jeremías a un salón solitario. Jeremías levanto los labios pensando que Amelia lo quería besar. Amelia lo miro sorprendida. — ¡Eso no!— dijo exaltada — terminemos — dijo Amelia sin emoción alguna a lo que Jeremías la miro de repente. — ¿Qué?, Tú no me puedes hacer algo así, yo te amo. Por favor Amelia. Dime que esto es una broma, una broma de muy mal gusto. — dijo Jeremías de repente y lleno de desesperación. — Te dije que terminamos, ¿A caso no lo entiendes?, Solo eras un simple juego, ¡UNA APUESTA!— dijo Amelia con sumo enojo y desprecio hacía la persona que tenía enfrente. — Pero yo te amaba, todo lo que pasamos juntos, todo lo que hicimos juntos, ¿Fue en realidad una vil mentira?— Dijo Jeremías con una lágrima recorriendo su mejilla. — Es obvio que si, alguien como yo, es obvio que no se podría enamorar y mucho menos fijar en alguien como tú— dijo Amelia mirando a Jeremías de pies a cabeza para después sin más decir, irse. Jeremías cayó de rodillas y le empezó a pegar al piso con sus puños cerrados. —Me las pagarás, hice muchas cosas por ti y ahora me haces esto, Amelia. Me las pagarás — dijo Jeremías con sumo enojo. Jeremías investigo las clases de Amelia y pudo darse cuenta que había una casi en la noche y el pensaba que en esa clase. La clase de ballet, él actuaría. Jeremías solo quería que Amelia pagará todo el daño que le había hecho y todo por una vil apuesta. Jeremías fue a las clases de Amelia, aquel chico la acecho durante muchas horas a qué saliera de sus clases de ballet. Jeremías esperaba hacerla pagar. Cuando Amelia por fin salió, Jeremías ya la estaba esperando y al ver la saco un tipo de ácido que podría desfigurar por completo a Amelia y espero el momento justo en qué aquella joven estuviera más cerca, Amelia muy pronto salió y su error fue está vez irse sola. — Si no eres mía, no lo serás de nadie más — soltó Jeremías para luego saltar con una máscara y le rocio el ácido en el rostro a Amelia. — AHHHHHHHH — aquella joven soltó un gran grito desgarrador y aquel chico salió corriendo lo más rápido que pudo para evitar ser atrapado. Las personas que aún se encontraban adentro de aquel gran salón de clases, de repente salieron corriendo al escuchar aquel ruido ensordecedor y pudieron ver a aquella joven retorciéndose en el piso de dolor, una chica rápidamente llamo a la ambulancia, los cuales llegaron lo más rápido que pudieron. Amelia fue llevaba al hospital y curada por completo, estuvo por unas horas vendada. Y la hora de que las vendas le fueran retiradas, había llegado, esperaban que Amelia saliera muy bien de todo esto. — ¿Volveré a quedar bien doctor?— Pregunto Amelia antes de que les retiraran las vendas. — ¿Mi hija tendrá de vuelta su belleza?— pregunto su madre con preocupación. — Las heridas fueron muy profundas, así que el que vuelva a tener su rostro como antes, es demasiado difícil, afortunadamente sobrevivió que es lo que importa — soltó el doctor con preocupación, la madre de Amelia empezó a llorar. — ¿Atraparon a quien me hizo esto?— pregunto Amelia muy enojada. — No, no lo pudieron atrapar a quien cometió aquel acto, puesto que él, había tomado las medidas correctas sin dejar huella alguna. La persona que te hizo esto no podrá ser capturado — dijo de repente el doctor empezando le a quitar la vendas a Amelia. Después de muy poco, el doctor logró terminar de quitarle las vendas a Amelia y pasándole un espejo, su madre se desmayo al ver cómo su hija había quedado y por lo cual tuvo que ser llevada a un cuarto que quedaba alado mientras que Amelia empezó a llorar al verse al espejo. — Soy horrible— susurro Amelia para luego dar un gran grito. Nunca pudieron encontrar al culpable, siendo así que Jeremías logro salirse con la suya después de tanto daño que Amelia le había hecho. — No serás de nadie — dijo Jeremías entre risas en su habitación, en la cuál tenía un montón de fotos pegadas de Amelia. *Tiempo después* *Sala de rehabilitación* — Mi nombre es Amelia, tengo 17 años y mi único error fue el de jugar con las personas y hacerles mucho daño — dijo aquella joven arrepentida de todas sus horribles acciones que había cometido a lo largo del tiempo y de lo cual no se sentía orgullosa en lo absoluto.
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