Capitulo 9: La persecución en el bosque

1179 Palabras
Andrea: -¿Hablar sobre que? -Sobre lo nuestro -¿nuestro pacto?-pregunte con lógica - ¿Por qué quieres romperlo? -No es que lo quiera. Es solo que... no creo que sea bueno que estemos juntos. -No estamos juntos -sabes a lo que me refiero Yo lo pienso unos instantes mientras analizo a la figura que tengo en de frente. Un chico con unos jeans, vistiendo una camisa negra, zapatos blancos deportivos, y una chaqueta encima. El vestía como cualquier muchacho de nuestra edad, pero se comportaba siempre extrañamente. De alguna forma nunca lograba descifrar a Axel Blake. Yo suspiro, pero luego le sonrió -¿a que juegas ahora?- le pregunto -¿Qué? Yo me acerco hasta el -¿crees que enserio me voy a tragar el cuento de que simplemente ahora abandonas la competencia?- no iba a caer en su trampa. Seguramente estaba tramando algo. ¿Qué pensaba él? ¿Qué era tan tonta que no me iba a dar cuenta? -¿Qué?- el realmente actuaba muy bien Yo empecé a dar vueltas a su alrededor observándolo, y el solo trataba de no darme la espalda -No estoy jugando, Andrea. Lo que te digo es verdad. -No nací ayer, Axel. Es claro que algo tramas. Hicimos una apuesta -Y estoy tratando de romperla. -si, claro ¿y debo creerme eso? -Esto no es una trampa -Pues disculpa por creer que lo es cuando todo lo que has hecho desde que inicio esto ha sido querer ganar. Tanto así para haberme arrojado pintura a la cabeza de un árbol. ¿Qué será ahora? ¿huevos podridos? -Escucha, esta claro que esa broma te hirió, y te pido disculpas. No he venido para jugarte ninguna otra broma. Dije que necesitábamos hablar Yo me cruce de brazos – pues bien. Habla. Soy toda oídos. El arruga la frente tratando de explicar lo que su mente guarda , pero pronto gira hacia atrás y se pone frente a mi – oh no… ¿oh no? Sigo la dirección de su mirada y me topo con los ojos rojos de un muchacho. Yo doy un paso hacia atrás y siento a mi corazón acelerarse. ¿Cuándo ese muchacho llego allí? -Andrea- escucho la voz de Axel, sorprendentemente seria en esta ocasión. -vete de aquí -¿Qué? -Quiero que te vayas de aquí. Yo estoy pegada en el suelo incapaz de moverme -¡¿Qué no me oíste?!- me grita En ese momento escuchamos la risa de este chico, mientras se acerca a nosotros dos, tiene el cabello gris, y esta pálido. Es un vampiro. -¿pero que pasa Axel? ¿Así es como recibes a un viejo amigo? -¿amigo?-murmuro yo confundida -No eres mi amigo.- su respuesta es brusca y cortante -Vaya… hieras a mi pobre corazón -hace un amago de tocarse el pecho. -el consejo estaría decepcionado. -No trabajamos para el consejo. Ya no mas. -Si, puede ser. Pero aun viven bajo las reglas del consejo -¿Por qué estas aquí?- su pregunta es igual de fría que los ojos del muchacho Y solo entonces, este fija sus ojos en mi, y yo me tenso. Pensé que habia estado pasando desapercibida hasta ese momento -¿Quién es tu amiga?- y puedo ver como claramente salen sus colmillos a relucir -Aléjate, -y agradezco que este el como pared protectora entre ambos El muchacho se ríe -vaya, nunca habia visto al gran Axel Blake siendo protector con alguien – este lo fulmina con la mirada -¿Qué le paso a Cordelia? ¿No salías con ella? Yo miro hacia Axel pero no hay vacilación en su mirada, ni siquiera hay tensión en su cuerpo, y no le responde, es increíble como puede mantener el control cuando yo estoy muriendo de miedo -Me encanta el olor a la desesperación -dice el otro mirándome, luego se fija en mi cuello y una sonrisa se le dibuja en el rostro. Ha deducido lo obvio -una medio vampira que no ha sido marcada. Yo ahora si tiemblo. Los medias vampiros no son mas que simples objetos para los puros. En esta posición jerárquica donde nos encontramos, nosotros no tenemos ni voz, ni voto, somos como un simple objeto que ellos pueden tomar si es que otro alguien ya no lo ha hecho. Noto que da un paso hacia adelante -Ya basta, Tanner. Te lo digo enserio, no estoy bromeando. -Vamos, se que intentarías partirme el cuello si pudieras. Pero, yo solo ejerzo la ley y mis derechos – me señala – esa media vampiro no ha sido marcada, si la quiero reclamar como mía así será. -No es tuya. -Pero tampoco tuya Un silencio se cierne sobre nosotros. Siempre habia odiado esto en esta sociedad en la que vivíamos. El sistema no me favorecía. A veces olvidado lo que el mundo me decía que fuese, lo que el mundo me obligaba a ser, no mas que un simple objeto. Noto como Axel se gira hacia mi, y esta vez sus ojos también son rojos -perdóname Andrea. ¿Qué? Noto que da un paso hacia mi -Mejor corre – escucho la voz del otro chico. Miro hacia al frente y se encuentra a unos metros por atrás de Axel. Axel…. Aquel chico de cabellos oscuros y ojos azules caminando hacia mi con una sola intención. Yo le tomo la palabra al chico de cabellos grises. Yo corro. En medio del bosque con la nieva a mis pies, el frio azotándome el rostro., y mi mochila rebotando en mi espalda. Quizás fuera mejor simplemente tirarla. Pensé que podía hacerlo todo, desde siempre creí que podría con todo lo que me arrojara el destino, pero... ¡Qué gran error! Recuerdo que solía jugar bajo mis reglas. Este era mi reino. Hasta que el apareció... Todo sucedió en ese invierno, un invierno extremadamente frio. Cuando mire hacia mi derecha pude ver lo rápido que era, me miro con esos ojos brillantes y un color rojo reflejaba en sus pupilas. Me estaba cazando, me persiguió y como todo lo que hace bien me encontró. -¿Acaso intentas escapar de mí?- su voz era arrogante, mejor dicho él era arrogante. ¿Por qué tenía que tener ese estúpido gesto de autosuficiencia dibujado en su rostro? -Podrás ser un vampiro, pero no olvides que yo también lo soy- dije sin inmutarme en mis palabras, era tan fuerte como el... o eso pensaba. Él sonreía. ¿Qué le parecía tan divertido? -Desde el día de hoy...-Hizo una pausa mientras me miraba directamente a los ojos- Eres mía- sentencio con toda seguridad. ¿Eres mía? ¿Qué rayos significaba eso? ¿Qué chico de 18 años usaba frases como esas? Pero desde ese día fue el comienzo de mi larga lista de problemas que se me avecinaba con Axel Blake. Sin saber que ese nombre me marcaria de por vida. Mi sentencia había sido dictada, Mi vida era un campo minado. Y por alguna razón el estúpido brillo de sus ojos no ayudaba...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR