Iris

2560 Palabras

Luego de que Ann bajara con la bandeja intacta de comida, Edzel se pasó las manos con preocupación por la cara. — Lo lamento, pero la señora no quiso comer. — Han pasado tres días en los que apenas come, no puedo dejar que esto siga así —él tiró la servilleta sobre la mesa, procediendo a levantarse. — ¡Espera! —lo detuve—. Yo iré a hablar con ella. — ¿Harías eso por mi hermana? —me preguntó tomando mis dos manos entre las suyas. — Por supuesto, he de suponer que debe estar pasándolo muy mal, pero encerrarse en su habitación y no comer, le hará mal, y más ahora que tiene una vida dentro. Yo sabía que dejar de comer y encerrarse a la larga no traía nada bueno, lo único que se conseguía era hacerse daño a sí mismo. — Bien, pero trata de ser cuidadosa con tus palabras. Después de

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