Narra Azariel. Una vez en casa, empecé a buscar a mi enlazada, todo lo que había ocurrido entre nosotros me tenía muy feliz, habíamos hecho el amor dos veces, cada una de diferente manera, pero en conclusión fue increíble. Jamás había sentido tanto deseo, pasión y amor por una persona que por mi Sibila, ahora entendía a la perfección a los demonios con pareja eterna. * Ella es mi todo* pensé con una sonrisa. Cuando abrí su habitación, me sorprendí al ver que no se encontraba ahí. Su cama estaba perfectamente ordenada, en su mesita de noche, estaban los libros que le presté y su teléfono al lado. Decidí revisar en las demás habitaciones, pero ninguna contaba con su presencia. - Señor, la señorita Sibila está en su oficina- interrumpió mi busqueda la señora Bianca. Le agradecí su ayuda

