Narra Sibila. Me encontraba con mi enlazado, en la habitación principal de la cabaña, enredados en las sábanas de la cama, nos besábamos lentamente, disfrutando de nuestra compañía. El sol se filtraba a través de las cortinas, permitiendome mirar el rostro de Azariel. La noche del día anterior, había sido increíble, la cena, el regalo. Me sentía dichosa, desnuda junto con mi enlazado me sentía segura. Protegida. Por él. Tener sexo, hacer el amor, en todas las posiciones posibles. Se sentía bien. Porque sabía que nunca me lastimaría. Mi enlazado succionó un pezón mientras el otro lo acariciaba con su mano suavemente, me retorcí excitada. Mi cuerpo lánguido se deshacía en sus manos. Anoche no pudimos tener nada, porque nos quedamos hasta tarde hablando, así que hoy decidimos aprovechar

