Narra Sibila. Era otro hermoso día en la mansión, me encontraba en el jardín, sentada en una manta en el césped, leyendo el libro "Hechizos" trataba de aprender a controlar el anillo, la última vez no salió tan bien, pero estaba decidida. Cerré mis ojos, he imaginé una espada, reluciente y filosa, pensé en su textura, en su fácil manejo, luego extendí mis manos y cuando abrí de nuevo los ojos, sonreí orgullosa de mi misma, ahí estaba la espada de color plata. Demostrando su brillo mortal y tan ligera como una pluma. Entendía mucho mejor el manejo del anillo, solo debía concentrarme en las cosas que quería y me las cumplía. Como crear objetos o responder dudas a través de los recuerdos. Nunca creí que la magia existiera, pero la vida podía sorprenderte de muchas maneras misteriosas.

