-Estos días pasaron muy rápido, no puedo creer que ya estemos en el aeropuerto-.Comenta Lola con el entusiasmo suficiente para que todos los presentes sean contagiados de su emoción.
-Falta poco para que ingresemos en la terminal de pasajeros, así que debemos despedirnos de nuestras familias para que no se nos haga tarde-. Recomienda Marcela con cierto nerviosismo, pues al igual que Amanda, será la primera vez que viaje a otro país.
-Está bien muchachas, no queremos que pierdan el vuelo, será mejor que se apresuren.
-Papá, te extrañare demasiado, pero no te preocupes, se cuidar muy bien de mí-. Amanda trata de tranquilizar los nervios de su padre, él cual no puede disimular su preocupación por que su pequeña salga del nido, aunque sea solo de manera temporal.
-Lo sé hija, pero debes tener mucho cuidado y desconfiar de la gente, no todo el mundo es buena persona, debes ser recelosa al conocer gente nueva, no confíes demasiado.
-Papá, ¿de que hablas?, no puedes ser tan negativo, es solo un viaje de trabajo-. Amanda ríe ante las ocurrencias de su padre, lo que ella no sabe, es que en este viaje vivirá experiencias excitantes pero también muy dolorosas.
-Solo hazme caso y cuídate mucho, confío en vos y se que no me defraudaras-. Más que una afirmación, parecía una suplica y al mismo tiempo una advertencia disfrazada, pues aunque confía en su hija, sabe que es joven y que estando sola podría experimentar muchas cosas de las que luego se arrepienta.
Después de que las 3 se despidieran de sus familiares, caminaron juntas al área dónde entregan sus documentos para esperar a abordar el avión.
-Adivinen qué traje en mi maleta... -Ínsita Lola cuando ya están solas en la sala de espera, su cara es traviesa, lo que provoca risas en Amanda y nerviosismo en Marcela.
-No puedo creer que seas tan atrevida, si papá supiera de tus planes, jamás me dejaría salir contigo-.Afirma Amanda en tono divertido.
-Lola, definitivamente, no es el trabajo lo que más te entusiasma-. Señala Marce, con resignación en sus palabras.
-Claro que me emociona el trabajo, pero, eso no implica que no me quiera divertir y estar con mexicanos sexys-.Dice esto sonriendo y mordiendo su labio inferior, lo que ha provocado las fuertes risas de sus amigas.
Por fin abordan el avión de buenos Aires a la Ciudad de Cancún, no pueden evitar observar por la ventanilla en cuanto es posible distinguir las hermosas playas de la Riviera Maya, dejando a las chicas impresionadas por el tono azul tan claro del mar y la arena blanca de la playa, con lo cual, acordaron que en cuanto puedan ir a la playa, estrenaran sus nuevos bañadores, para disfrutar del sol y el agua que les resulta tan apetecible.
-Debemos buscar la agencia encargada de llevarnos a nuestra casa-. Señala Marce después de bajar del avión, buscando entre la multitud de personas, el modulo donde deben pedir información.
-Es por acá-, indica Amanda, mientras comienza a caminar para identificarse con la señorita detrás del modulo y solicitar el transporte.
-!Ésta ciudad es magnifica¡-. Comenta Lola con asombro.-pareciera como si todo estuviera diseñado para dar un ambiente relajado.
Después de casi una hora de camino desde el aeropuerto de Cancún a la ciudad de Playa del Carmen, las tres amigas llegan a la que será su nueva casa mientras realizan el proyecto para el que fueron enviadas.
-Me encanta la casa, tiene un estilo tan fresco y relajado-. Comenta Amanda con los brazos abiertos como si quisiera sentir el ambiente que infunde la propiedad.
-Debemos subir y escoger nuestras recamaras-. Indica Marcela con ganas de descansar después del viaje. Lola es la primera en subir corriendo las escaleras y escoge una de las 2 habitaciones que tiene un balcón con vista hacia el frente de la casa. Marce, escoge la habitación junto a ésta.
-Entonces me quedaré con la habitación de atrás, -comenta Amanda con resignación en su voz, pero este tono no dura mucho, pues al entrar en la recamara, se da cuenta que tiene una esplendorosa vista al mar y un balcón con escaleras que dan hacia un sendero entre la vegetación que conduce hacia la playa.
-Vengan a ver esto...-Grita Amanda llamando la atención de sus amigas, quienes al ver la recamara, no pueden evitar arrepentirse de haber escogido habitación sin ver primero todas las opciones.
-Sin duda, la suerte está de tu lado hoy-. Comenta Lola con resignación,- como tenés la mejor recamara, vos pagaras la cena de esta noche, así que arréglense y bajemos en dos horas para salir a buscar diversión.
Con esto en mente, se disponen a descansar para después provechar lo que queda del sábado.
-¡Estoy lista!-. Grita Lola desde la planta baja, es la más entusiasmada en salir
-También estoy lista y decidida para disfrutar de la noche-. Comenta Amanda, quien baja con un vestido entallado y que le llega a penas a la mitad de los muslos.
-Me sorprendes Amanda, no es tu ropa habitual, vos te ves muy bien.
-Gracias Marce, decidí ser más audaz y creo que me gusta.
Deciden salir a caminar a la quinta avenida, una zona bastante popular y concurrida por su amplia variedad de restaurantes, bares y centros nocturnos, entran a un lugar sencillo con música salsa y después de cenar se disponen a bailar con unos apuestos extranjeros. Por suerte las 3 amigas hablan muy bien inglés, lo que les ayuda a socializar con más personas.
-Deberíamos irnos, ya es bastante tarde, son casi las cuatro de la manaña-. Menciona Marce, con la respiracion entrecortada de cansancio.
-Esta vez, vos tenés razón, también estoy muy cansada.
-De acuerdo, vayamos a casa, necesitamos descansar si queremos ir a la playa mañana-. Amanda apoya la desicion de regresar para descansar, pero los jóvenes no están de acuerdo, quieren que vayan al hotel donde se hospedan, pero las tres amigan rechazan la invitación, aunque se divirtieron mucho con ellos, no quieren acostarse con alguien que acaban de conocer, sobre todo Amanda, qué aun continua siendo virgen.