Fausto...

1258 Palabras
-!Fausto despierta¡ no puedo creer que duermas a esta hora, son casi las 11 de la mañana, no esta bien que te desveles tanto-. Grita Rebeca al entrar en la habitación de su hijo, el cual está dormido con la misma ropa que usó la noche anterior, solo se quitó los zapatos y se acostó a dormir después de la agitada noche que tuvo con una desconocida. -Mamá, no puedes estar entrando a mi cuarto sin tocar-. Responde Fausto con un tono bastante frio. -No tienes nada que no haya visto antes, es mejor que te levantes, el desayuno ya fue servido y no estabas, si quieres puedo pedir que te preparen algo-. Ofrece Rebeca a su hijo en tono más amable, pero a Fausto no le causa ninguna emoción que su madre entre a su recamara a reprenderlo y después le ofrezca comida. -No es necesario mamá, yo puedo ir a la cocina y tomar algo, ahora, por favor, deja que me cambie de ropa-. Contesta Fausto con calma pero con un tono de fastidio que no puede disimular aunque lo intenta. -Esta bien hijo, que tengas buen día. Saldré con Pamela al centro comercial, queremos comprar algunas cosas-. Pamela es una ahijada muy querida para Rebeca, la trata como si fuera su hija y desde que comenzó a hacerse cargo de ella tras el fallecimiento de sus padres, ha deseado ver a Fausto casarse con su ahijada; sin embargo, a Fausto no le interesa este deseo de Rebeca, pues él no piensa en el matrimonio ni considera a Pamela para una relación seria. Aunque eso no ha impedido que tengan encuentros ocasionales en la habitación de Pamela. -¡Estoy cansado de estar en esta casa! ¡es un fastidio seguir viviendo con mi madre!-.Se queja Fausto en voz alta cuando está solo en su habitación, a pesar de tener 26 años y hacerse cargo de las empresas que dejó su padre, continua viviendo en la misma casa con su madre, pues ella siempre le suplica que no se vaya, que deben continuar juntos como familia, para que ella no se sienta sola. Con esto, Fausto nunca ha podido desairar a su madre, aunque se queje cuando esta solo, no es capaz de enfrentar a Rebeca, ya que no quiere hacerla sufrir. Lo que Rebeca no sabe, es que Fausto ya tiene pensado salir de casa, se mudará solo a un conjunto habitacional en la ciudad de Playa del Carmen, así seguirá haciéndose cargo de los negocios y visitará a su madre con frecuencia. Aunque esta nueva casa no es a lo que él esta acostumbrado, esta dispuesto a vivir en un lugar donde pueda estar solo y encargarse él mismo de todo, no tiene planeado contratar a nadie para que le ayude en casa, quiere probar un estilo de vida austero, sin llegar a perder algunas comodidades. Fausto decide salir a correr como es su costumbre de todos los días, aunque hoy se ha levantado mucho más tarde de lo habitual por la noche alocada que pasó con una de las recamaristas que trabaja en el hotel, aún así, Fausto no pierde la oportunidad de salir a correr para despejar su mente y mantener su aspecto físico tonificado y bien definido, de lo cual, él se siente sumamente orgulloso, pues, se da cuenta de las miradas y sonrisas que recibe por su paso. Además, hoy se muda y no quiere que su madre lo sepa, teme que si ella le ruega como es su costumbre, el cederá a su petición de permanecer en casa. La mudanza ha terminado, Carlos esta examinado la nueva casa de su amigo y no puede entender como Fausto decidió vivir en un lugar tan simple. Si bien, la casa cuenta con tres habitaciones amuebladas, sala, comedor y una cocina amplia y bien equipada; sigue siendo bastante chica y común en comparación con la casa donde Fausto ha vivido la mayor parte de su vida. -Ésta casa me parece muy linda, si fueras una de tus empleadas del hotel-. Comenta Carlos con un tono de burla que hace reír a Fausto. -Ya te dije que quiero algo sencillo para no tener que contratar a nadie que me ayude con la limpieza ni a mantener el lugar ordenado-. Responde Carlos con una sonrisa de satisfacción. -Aun no estoy seguro de que puedas tú solo con una casa, por más pequeña que sea-. Replica Carlos entrecerrando un poco los ojos, en señal de duda. -Bueno, la verdad es que ya solicité una empleada, pero ésta solo vendrá 2 veces por semana a limpiar, cuando yo no esté, y después se retirara, quiero estar la mayor parte del tiempo solo, no quiero a nadie husmeando aquí. Quiero poder caminar desnudo por mi casa-. Menciona Fausto haciendo una exhalación exagera. -Supongo que meterás mujeres a tu nueva casa, ahora que por fin vives solo, no tendrás que quedarte en el hotel. -Estas muy equivocado Carlos, lo ultimo que quiero es invitar mujeres a mi casa, no quiero que alguna se emocione pensando que tenemos algo más que un acostón ocasional. Sabes bien que no quiero una relación formal, ni ahora ni nunca, suficiente tengo con la insistencia de mi mamá para que me comprometa con Pamela, eso ya es un fastidio. -Y de verdad no piensas tener una relación con ella, siempre ha estado más que dispuesta para ti, a veces siento un poco de pena por ella-, menciona Carlos con un tono de voz que muestra un poco de preocupación, -además, esta bastante buena, -añade Carlos cambiando el tono de voz a uno más desenfadado. -Si, lo sé, pero Pamela y yo nunca podríamos estar juntos, me aburro terriblemente con ella, nisiquiera es buena en la cama, lo único en lo que es buena es en salir de compras y chismorrear con mi mamá. Cada que me acuesto con ella, lo único que quiero es salir de su habitación para no tener que hablar con ella sobre lo bien que se la pasa con Rebeca. Está convencida que puede conquistarme al ganarse el favor de mi madre, pero esta muy equivocada. -¿Estas seguro que tu mamá nunca te convencerá de estar con ella?-. Pregunta Carlos con cara de burla y un poco de preocupación, pues a él no le es indiferente Pamela, aunque nunca se lo ha confesado a su amigo, ya que sabe que no tiene posibilidades, aunque Fausto no la tome en serio. -Por su puesto que mi mamá no me convencerá jamás, ni de estar con ella, ni con ninguna otra, he cedido a muchas de sus peticiones y caprichos pero lo hago por que sé que la muerte de mi papá fue muy difícil para ella y su mayor temor es estar sola-. El padre de Fausto, Fernando Peña, murió hace cinco años, desde entonces, él se ha encargado de administrar las empresas y acompañar a su madre en el duelo. Sin embargo, ha decidido mudarse para tener un poco de respiro de su sofocante madre. Al caer la noche, Rebeca recibe un mensaje de su hijo, donde le cuenta que se ha mudado, Rebeca suelta las bolsas con todo lo que ha comprado en cuento lee las palabras de Fausto.-¿Qué pasa madrina?-. Pregunta Pamela al ver la cara de Rebeca. -Fausto se ha mudado, me ha dejado, no le importa dejarme sola-. Rebeca comienza a llorar, mientras Pamela tiene cara de asombro, pues nunca pensó que Fausto desafiara a su madre de ésta manera.
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