126

991 Palabras

Esa noche los niños comieron hasta llenarse, ante la atenta mirada que su abuela les daba y que de vez en cuando les ofrecía pequeñas porciones de verdura en la boca para que comieran porque le daba ternura ver que no son como otros niños que a su edad no prueban muchas de las verduras, ellos son todo un caso especial y con facilidad se ganan el corazón de cualquiera que intente hacer amistad con ellos. —Gracias por no negarte a que yo conozca a mis nietos. Quiero que pasemos más tiempo juntas tú y yo ¿Qué tal si mañana domingo vamos al salón? —Lo lamento, señora, el dinero no me alcanza para darme el lujo de ir al salón. —No te preocupes, hija, tú has hecho demasiado por mis nietos y ahora te mereces un buen descanso. Y qué mejor que irte a relajar a un spa, todos los gastos corren p

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR