Capítulo 7

1568 Palabras
Cada sacrificio humano Paga el precio del poder Allí nunca habrá nada sano Pero sí mucho que perder. Bastian no se enojó porque solamente haya podido traerle unas migas de pan con leche que robe de Juana, la vaca del orfanato. Estaba demasiado pensativo y no hacía sino decirme que empacar y qué no, mientras también me regañaba por tener un bolso muy pequeño. Lo dejé todo listo y para la cena le traje un gran pedazo de carne, lo que lo puso de muy buen humor y eso me alegró bastante. —La carne te gusta mucho —pensé en voz alta. —Hace mucho que no comía carne —comentó mientras masticaba de esa forma tan tierna que lo hacen los gatitos —. La comida perdió su sabor después de… — se detuvo y volvió a concentrarse en la comida y algo en mi interior me dijo que no debía preguntar, porque me encontraría con un callejón sin salida. Finalmente, me fui a dormir en una buena hora y Bastian se puso a mi lado, su calor me hizo sentir segura, tanto que me dormí al instante. Pero, entonces sentí que alguien me sacudía y Bastian ya no estaba a mi lado, aunque sobre mi se encontraba Leonor, intentando despertarme. Por la pequeña ventana no vi mucha luz, por lo tanto aún era de noche y la luna se encontraba en todo su esplendor. —¿Qué pasa? —Quiero hablar contigo, afuera. —No podemos salir de noche y mañana tenemos una misión —le dije y ella no prestó atención —, Leonor… —Vamos —dijo y vi que su cuerpo temblaba. Hice las mantas a un lado y la seguí en mi camisón rosa, lo detestaba porque se me hacía un tanto chillón y feo; pero, no tenía tiempo para cambiar de ropa. Fuimos a la salida del patio trasero, sin embargo, toda la casa estaba rodeada de amazonía, así que el patio era más grande y largo, inexistente, eterno. Aún así, la casa tenía toda una estructura como cualquier otra y por las noches lucía aterradora. —Leonor, hace frío… Podemos hablar adentro o… —No, hay oídos en todas partes —dijo y continuó caminando. —¿Hasta dónde piensas llevarme? —Necesito que me ayudes con algo, Ailish —susurró con voz temblorosa —, mi alma está sufriendo, no puedo respirar y… Ailish —se detuvo de repente y se volvió a mí en medio de la nada —, ¿podrías sacarme el corazón? —sacó un cuchillo que llevaba escondido en sus mangas del camisón azul oscuro. —Leonor, ¿eres sonámbula? Tal vez… ¿Puede que estés teniendo un mal sueño y…? —No, no lo entiendes, me duele todo, tanto que me quiero rasgar la piel —dijo con desespero y con una de sus manos, se rasgó la piel del brazo contrario. —¡Leonor, detente! —exclamé aterrorizada y ella levantó el cuchillo cuando me acercaba. —Si no me ayudas, te mataré —advirtió. —Estás loca, ¿acaso quieres morir? —Ya estoy muerta —se exaltó, controlando el volumen de su voz, y luego cuando vio que no reaccionaba, fue hacia mi para herirme. Con mis manos lancé su cuchillo a un lado, sin siquiera tocarlo y la vi fijamente, sus ojos se estaban oscureciendo como si se estuviera pudriendo —. Esto es tú culpa, me trajiste con ella cuando pude morir en paz. —Yo… —No quiero ser usada como una marioneta, no quiero… ¿Tú quieres? Porque a ti te van a hacer lo mismo —me contó riendo —. Aunque tu carne se pudra no van a dejarte morir —una risa terrorifica salió de ella y tuve ganas de correr. —¿Qué quieres decir? Se rasgó el camisón con el cuchillo ya recuperado y sus uñas, y me mostró su cuerpo maltrecho, había sido cosido por varias partes y luego su cuello. —Me he vuelto una muñeca de trapo. Y ahora, nos salvaré a ambas. —No te acerques. ¡No! Bastian apareció frente a mi y su tamaño creció, pasó de ser un gato a algo más grande, un puma o… Un felino n***o, una pantera. Lo vi gruñir con fuerza y luego abalanzarse sobre ella, la despedazó con sus garras y puede que se haya alimentado un poco de ella. Lo que vi fue espeluznante y me dejó inmóvil, hasta que caí al suelo de la impresión. —¿Bastian? Sus ojos rojos se volvieron a mi con su hocico lleno de sangre y pedazos de carne, me cubrí la boca de inmediato para no gritar. Su aspecto me asustaba y deseé que volviera a ser un dulce gatito. Entonces, se encogió frente a mi y se pasó la lengua por su boca como si nada. Escuché pasos y me volví para ver quién venía, por supuesto era Madre y sus favoritas, Dalila y María. Ambas quedaron pasmadas con lo que vieron, la vista era grotesca y no me atreví a mirar de nuevo. —¿Vas a explicarnos qué pasó o te vas a quedar ahí toda la noche? —Madre me preguntó llena de disgusto. —Ella, no lo sé, perdió la cabeza, fue a despertarme y me dijo que… Que quería hablar conmigo y… Ella deseaba salir… Yo la seguí y… —Bueno, una simple conversación no termina así —señaló María. —Un animal salió de la nada —les dije y no les sorprendió, hay todo tipo de animales alrededor. —Tenemos un hechizo que mantiene a los animales lejos —añadió Madre y la vimos sorprendida por la información, tanta soledad empezaba a tener sentido, aunque eso complicaba las cosas para mi —. Así que, ¿de dónde salió tal animal, Ailish? —Yo… No lo sé. Leonor estaba diciendo cosas muy raras, dijo que quería morir —lo que dije las hizo molestar. —Entonces, la mataste —concluyó Dalila —, invocate un animal salvaje y… —¡No! Ni siquiera se invocar un animal o cualquier cosa… —Hay un cuchillo —señaló María de nuevo. —Ella intentó matarme —añadí. —Y la mataste en defensa propia — concluyó Dalila de nuevo con una sonrisa, disfrutaba la situación, era una sádica. —¡No! ¡¿Cuántas veces debo decir que no fui yo?! —me exalté y al mismo tiempo pensé que indirectamente sí había sido yo, Bastian era mi protector, por lo tanto sus pecados también eran míos. —Todo esto es culpa tuya, Ailish —declaró Madre con mirada severa —, Leonora enloqueció porque tomó mucho tiempo revivirla, si hubieras traído su cuerpo completo a tiempo ella no estaría así, fallaste —nadie dijo nada, si Madre decía una cosa, nadie podía contradecirla —, ahora debes tener tu castigo —dijo y la vi acercarse a mí, me puse de rodillas frente a ella, implorando en mi feo camisón rosa. Ella levantó su bastón sobre mi cabeza y la madera se convirtió en tres serpientes que se enredaron en mis cabello —, has matado a tu hermana y sufrirás por ello —Madre empezó a caminar hacia la casa y las serpientes con un buen agarre en mi cabello no me dieron tiempo de ponerme en pie, la velocidad de Madre fue sorprendente y me vi siendo arrastrada por la tierra, mis piernas sufrieron rasguños por ramas y piedras, y luego golpes al subir las escaleras hasta llegar a una habitación oscura. Las tres serpientes me envolvieron cuando Madre me dejó tirada en el suelo, entonces cerró la puerta y me dejó con las bestias. Cada una eligió un lugar para morder y apretar, una se apoderó de una pierna y me mordió cerca de la rodilla; otra aplastó mi abdomen y mordió cerca de mi pecho; la última agarró mi brazo y pude sentir que iba por mi cuello, pero no pudo morderlo.  Las tres serpientes se quedaron petrificadas cuando dos ojos rojos aparecieron brillando dentro de la gran oscuridad. Me soltaron poco a poco, retrocedieron con miedo y se fueron, arrastrándose por rincones recónditos. No pude hacer nada, mi cuerpo se sentía pesado y me costaba respirar. —Ailish —él me llamó —, oh, Ailish —, había angustia en su voz. ¿Tendría veneno en mi cuerpo? No estaba segura. ¿Realmente habían intentado matarme? Eso parecía. —Vas a estar bien —dijo Bastian. Me sentí impotente, sin poder moverme sobre el suelo, con ganas de desaparecer y huir de ese lugar. Bastian seguía hablando, intentaba pensar en algo y entonces se le ocurrió una idea. —Llama tu grimorio, no puedo hacerlo por ti. Por favor, Ailish, llamalo… Busqué mi voz en lo profundo de mi pecho y con un susurro dije —, Hroefn. La garganta ardió en fuego y una lágrima se escapó de uno de mis ojos, la sentí deslizarse sobre mi nariz y caer al suelo y con la poca energía que tenía, mientras veía que el libro aparecía frente a mí, pensé en una palabra para aminorar la búsqueda. —Sanación… En ese momento, perdí la consciencia.
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