Kang y Seuneu se dirigieron al departamento para encontrarse con el capitán John en una de las salas vacías, para así poder analizar y organizar un plan efectivo.
Durante el camino hasta allí, Seuneu no había parado de pedirle que la dejase estar en el equipo, y como ella era una fuerza del universo no había podido negarse. Le preocupaba que descuidara su carrera en el departamento de educación, pero el director Hawa estaba al tanto de la posición de Seuneu. Después de todo, Darat era como su familia y estaba aferrándose a ella.
—Muy bien, creo que no prestaron atención a esto — señaló el capitán John luego de leer el informe.
Primero le habían explicado su descubrimiento sobre el Restaurador Riot y luego le habían entregado el informe para que lo leyese por su cuenta.
—¿A qué, capitán John? — preguntó Seuneu sonando respetuosa y educada de una manera en la que nunca le había hablado a Kang.
—Bueno, a parte de lo del restaurador Riot, el punto resaltante aquí es que están hablando de proceder con la preservación de genes — indicó el capitán John.
Kang lo había notado, claro que lo había hecho, pero había estado en negación.
—¿A qué se refieren con eso? —volvió a preguntar Seuneu.
—A que van a hacerla tener un hijo — contestó Kang desde su asiento.
—Si te fijas, capitán Kang, están hablando aquí de que debían esperar a que su cuerpo sanase adecuadamente —continuó el capitán John mientras abría las manos, pero seguía mirando el informe —. A ver, estaban recomendando quince meses para una sanación completa y como ya sabemos, ese tiempo se cumplió porque la hicieron despertar hace cuatro días, que fue cuando la despertaron, pero dice claramente que no era necesario esperar a que despertara para proceder con la inseminación, ¿leíste eso?
Kang respiró profundo y asintió.
—Lo leí, pero no lo establecen como obligatorio, en cambio dicen que lo dejarían a criterio del encargado de su cuidado, y no vi nada referente a ello en los informes siguientes, así que no creo que hayan procedido con eso con Darat dormida.
—¿Cómo puedes estar seguro de eso? — inquirió el capitán John.
—No lo sé — se cruzó de brazos —, solo quiero creer que el orden no procederá con algo así con Darat dormida, es decir, sabiendo que sus emociones son tan intensas por ser la descendiente directa del restaurador Riot, despertar y recibir una noticia así pues podría afectar al bebé dentro de ella de alguna manera. Además, dejé los siguientes reportes con la directora del cuerpo médico para que me explicara a detalle, pero a simple vista no encontré nada que hiciera referencia a eso.
El capitán John lo miró comprensivo asintiendo con la cabeza.
—Vale, pero no lo descartes, ¿entendido?
—Sí.
—Ahora — continuó leyendo —, acá hay otro punto, dicen que considerando lo que había vivido con nosotros y que era descendiente del restaurador Riot, advertían que podría dejar de ser efectiva bajo remoto por confusiones de perspectiva y realidad.
—Y eso es algo bueno.
—¿Qué? —preguntó Seuneu con evidente confusión.
—Se refieren a que era probable que Darat ya no pudiese ser controlada mentalmente por el orden mundial — explicó Kang con paciencia, para luego caer en cuenta de lo que había dicho y enderezarse en su asiento —. Espera, eso quiere decir que no podrán utilizarla como arma por estar tan confundida, ¿no es así?
—Pero se menciona como una posibilidad — señaló John —, además, este informe se hizo mucho antes de que Darat despertara, revelara su dolor y ellos descubrieran que se había enamorado de ti.
Escuchar que otros dijeran eso en voz alta le hacía sentir orgulloso y al mismo tiempo avergonzado, por lo que aclaró su garganta y miró en otra dirección.
—Es decir, que tenemos solo suposiciones con este informe — dijo Seuneu —, puede que Darat no les funcione para ser controlada y por eso querían proceder con la preservación de genes, para poder utilizar a quien ella daría a luz. Pero entonces, como descubrieron que Darat está enamorada al igual que lo estuvo el restaurador Riot, podrían utilizar eso a su favor y de esa manera tratar de quebrarla para así utilizarla como un arma de guerra. Pero no tenemos manera de verificar una cosa u otra.
Escuchar aquello le producía un terrible ardor en la garganta. Era su chica de quien estaban hablando, aquella que había capturado y conmovido su corazón desde el primer instante y que cada día aumentaba esas emociones, a quien extrañaba con locura.
Kang se colocó de pie, consciente de la creciente ira en su pecho. ¿Por qué tenían que tomar a Darat como un objeto? ¿Por qué la había dejado? ¿Cómo había sido tan idiota?
—No pudimos obtener informes recientes —explicó Kang —, así que tenemos que trabajar con lo que tenemos. La vimos en un área aislada, siendo llevada por una de sus máquinas, ella se notaba muy decaída, pero no podemos definir con esa imagen si está embarazada o no. Pero lo esté o no, sabemos que el orden ya la habrá movido de la ubicación que teníamos. Ella es importante para mí, y quisieron utilizarla como moneda de cambio, sin embargo, con esto sabemos que eso fue solo una careta, ellos no van a dejarla ir por ningún medio o por ninguna propuesta.
—A pesar de que saben que queremos a Darat y que la estuvimos buscando, ¿saben que pudimos tomar reportes e informes de ella? —señaló el capitán John.
—No, con respecto a eso, Sullivan dijo que no había manera en ese momento que supieran lo que buscábamos o lo que tomamos — respondió Seuneu en su lugar.
—Entonces, se dieron cuenta cuando se metieron en sus sistemas la última vez a esa base especializada en específico, supongo que unieron los puntos de acuerdo al recorrido de Darat y sus impresiones y demás — concluyó el capitán John —. Así que puede que desconozcan que sabemos que no nos entregarán a Darat.
—Podemos usar eso a favor — Kang se apoyó de la mesa —, les ofreceremos algo más y más grande cada vez, para que crean en nuestra desesperación.
—Ellos rechazarán cada oferta, así que no corremos peligro de perder nada en realidad — comprendió él.
—Bueno, ¿con qué piensan iniciar esta vez? —Seuneu tomó un lápiz y un cuaderno y los miró lista para anotar.
Kang y el capitán John cruzaron miradas sabiendo que tenían lo mismo en mente.
—Combatientes esenciales — declaró el capitán John.
—Y que ya hayan recibido la dosis de Detonante — le dio un golpe ligero a la mesa —, si hay que ellos amarían en medio de una guerra, es que le devolvamos sus supuestos rehenes.
—Perfecto, anotado — continuó Seuneu para luego alzar la mirada hacia ellos —, ¿cuántos serán?
—Los que quieran — Kang cruzó los brazos sobre el pecho —, no van a intercambiar a Darat de todas formas.
—Pero ¿y si lo hacen? — Seuneu sonó temerosa — Es decir, es una gran oferta como para ellos rechazarla, ¿una sola a cambio de cientos? Es tentador.
—Eso es lo que queremos —aseguró el capitán John —, cuánto más alta es la oferta, más alto el nivel de desesperación y queremos que nos vean enfocados en Darat, que crean que estamos descuidando nuestras tropas porque estemos confiados de que no volverá a haber una guerra.
—Mientras hacemos esto, están aumentando el entrenamiento a los combatientes y diseñando estrategias de ataque — indicó Kang para Seuneu —, nosotros debemos enfocarnos en Darat, porque eso también es como una distracción ante el orden. ¿Lo ves?
Seuneu asintió varias veces con la boca abierta, estaba asombrada.
—Esto de las estrategias es una locura — se recostó del espaldar de su silla —, porque así como estamos haciendo esto, ellos también están planeando sus movimientos y si nosotros confiamos en que no esperamos que hagan algo, ellos también confían en eso — cerró los ojos e inclinó la cabeza hacia atrás con una mueca —, ¡ah! Esto da dolor de cabeza.
—Tranquila, Seuneu, no te preocupes — consoló el capitán John —, estamos acostumbrados, de esto trata la guerra.
Seuneu se enderezó de inmediato y dio un golpe a la mesa para decir:
—Y vamos a ganarla.
—Claro que lo haremos — concordó Kang.
—Ahora deberíamos reunirnos con el capitán Coleman y la capitana Dévora para exponerles esto — el capitán John se colocó de pie.
—Sí, y así ver qué han pensado ellos y sincronizar — estuvo de acuerdo Kang —. Seuneu, ahora debes ir a cumplir tus responsabilidades, no puedes estar en todo lo que va a pasar ahora, no estás autorizada, ¿entendido?
Seuneu giró los ojos y se cruzó de brazos, podía ser muy malcriada cuando quería.
—Sí, señor — dijo con tono cansado.
Kang pasó por su lado y sacudió su cabello.
—Ya, pórtate bien, cuando Darat regrese no quiero que me regañe por haber cuidado mal de ti, ¿entendido?
—Sí, sí, como sea — se colocó de pie arreglando su cabello —. Ya me iré, pero regresaré más tarde por avances.
—Cuento con ello. Ahora, adiós — movió la mano con un gesto para que saliese.
Seuneu le dio la espalda y salió de la sala. El capitán John había salido en algún momento antes que ellos dos.
Kang vio a Seuneu salir por el pasillo y luego se dispuso a ir por el contrario, pero justo cuando cruzó la esquina, algo fuera de lo usual llamó su atención.
El Sargento Garren estaba saliendo de la Sala de Sesiones con cautela.
Nunca se usaba esa sala al menos que hubiese una sesión o una llamada con el orden.
Pero no estaba tan fuera de lugar, es decir, el Sargento Garren podía ir de un lado a otro como necesitase porque era el líder de todo el movimiento, tendría cosas que hacer.
No era algo tan extaño, así que simplemente Kang continuó caminando y le llamó.
—Sargento Garren, buenos días.
Este no pareció sorprendido ni sobresaltado, en cambio dio una media sonrisa y caminó con esa confianza que lo caracterizaba.
—Buenos días, Kang. ¿Qué has conseguido para avanzar?