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1402 Palabras
  Kang obtuvo la información general de la base, la cual le dejaba en claro que no sería tan fácil hacer una extracción limpia. Después de todo, se trataba de un base especializada, lo significaba que además de los humanoides habían personas reales trabajando en ellas. Científicos, doctores y enfermeras. No eran demasiadas tampoco, aproximadamente unas veinte por cada base especializada y eran máximo diez por continente. A esas personas que se les permitía vivir, no podían tener hijos, solo dedicarse a servir al orden mundial y de vez en cuanto, salir un poco. De la sala de información, Kang se dirigió a la oficina de la directora del cuerpo médico para entregarle los reportes de Darat. La doctora Gemma le había indicado que los estaría revisando a detalle, de esa manera fue que pudo dirigirse a la sala de sesiones para hacer su trabajo, el cual consistía en aconsejar al Sargento Garren respecto a los próximos movimientos. Durante ese año luego del Jaque mate muchos cambios habían tenido lugar, los cuales, como una cosa le llevaba a otra y a otra y finalmente a Darat, solo le hacían anhelar más estar a su lado y decirle que lo habían logrado. Realmente quería decirle que habían tenido éxito y que las cosas habían mejorado, pero no podía ni siquiera hacerle saber que la batalla había sido real. La organización hacía honra a su nombre al haber actuado de manera estratégica. Primero habían atacado tomando a los esenciales y destruyendo sus bases de datos, lo cual había sido como derribar algunas columnas, luego con el ataque a una de sus bases más grandes e importantes, habían demolido una de sus fundaciones, lo cual había representado una perdida de gran peso para el orden mundial, de manera que su edificación ya no era la misma. Habían conseguido nivelarse. El orden ya no estaba por encima de ellos, ni tenía mayor poder. Ahora eran dos contrincantes en la misma categoría. Así que el Sargento Garren ahora estaba envuelto en negociaciones con el orden mundial para frenar la guerra. Ninguno de los dos bandos quería continuar derramando sangre, ni mucho menos causar contaminación con todos los efectos de la guerra.  —¿Cómo que nos han advertido?— preguntó Coleman, el capitán de otro hormiguero cruzándose de brazos. —Así como lo oyes— respondió el Sargento Garren —, dicen que han notado que estamos interviniendo algunas señales fantasmas. —Eso solo indica que nos esconden algo en ellas — señaló la capitana Dévora. —Sí, pero recuerda que se había acordado que no indagaríamos en sus sistemas, porque sería considerado como si los espiáramos — habló el Capitán John. —Como si ellos no nos estuvieran espiando a nosotros también —intervino Kang —. Si te han hecho una advertencia al respecto, es porque están haciendo lo mismo y han decidido señalarnos primero. De igual manera, ya han cortado señales de esas bases fantasmas. —Bueno, pero los acuerdos son los acuerdos — continuó el Sargento Garren —. Necesitamos seguir actuando de la manera más diplomática posible. —¿Con que nos han amenazado? — preguntó Kang. —Con la guerra. —¿De nuevo? — se quejó la capitana Dévora — ¿No tienen algo mejor? —Están buscando la mínima excusa para que volvamos a enfrentarlos —aclaró el sargento Garren —, y quieren hacerlo de una manera en la que quedemos en la historia como los malos. —La historia la escribirán los ganadores de todas formas — expuso el Capitán John —. Más que eso lo están haciendo porque saben que nuestros combatientes disminuyeron en el último ataque, así como ellos perdieron nosotros también. —Sí, pero tenemos nuevos vivientes, muchos de ellos han estado entrenando, estamos tomando fuerzas — señaló el Capitán Coleman —, quieren evitar que tomemos suficiente impulso. —Y no es como si no fuese eso lo que quisiéramos hacer —explicó Kang. —No queremos más derramamiento de sangre, recuérdenlo —calmó el sargento Garren —. Debemos aprovechar este momento para demandar algo a cambio. La última vez habían solicitado estudios médicos pues tenían muchos nuevos vivientes enfermándose. —Si quieren que dejemos de vigilar sus instalaciones, entonces que retiren sus drones del puerto— propuso Kang seguro —. Tenemos reportes de combatientes que han visto mariposas sobrevolar la orilla del mar a altas horas de la madrugada durante las últimas semanas. —Pero las mariposas no vuelan por esos lados, ¿o sí?— expuso el capitán Colemán. —Porque no son mariposas, son drones —la capitana Dévora le dio una mirada cansada y frustrada —. Sinceramente, ¿Cómo llegaste a capitán cuando eres tan lento? —Cerca de mi hormiguero no habían mariposas — se defendió el capitán Coleman —, pero puedes seguir insultándome. La capitana Dévora giró los ojos luego de ponerse roja. Kang sintió un poco de envidia, todos sabían que esos dos estaban en algo y se esforzaban mucho por ocultarlo. Sin embargo, lo que envidiaba de ellos es que estaban juntos en ese momento y él no podía estar cerca de Darat. El capitán Coleman le dio un codazo suave a la capitana Dévora. Se dio cuenta en ese instante de que querer tocar a alguien que querías y no poder hacerlo, era un sentimiento agobiante. —¿Quiénes aceptan la propuesta del Capitán Kang? — preguntó el Sargento Garren. De esa manera, todos alzaron una de sus manos. —Ellos están vigilando el territorio que es nuestro, ni siquiera es una frontera — confirmó el capitán John. —Está decidido, nuestra demanda por dejar de vigilarles será que hagan lo mismo — concluyó el Sargento Garren. Sin esperar a nada más, Kang se colocó de pie para ser el primero en salir. La reunión había sido suficientemente larga como para ponerlo ansioso, había iniciado por los reportes de los hormigueros y eso era muy tedioso. Probablemente solo le parecía de esa manera porque siempre quería estar buscando a Darat. La ansiedad podía ser terrible. —Capitán Kang, espere — le llamó el sargento Garren. Se detuvo y giró hacia él. Los demás salieron de la sala. —¿Se han dado cuenta de lo que buscabas en su base? —preguntó preocupado — Recuerda que debes mantenerme al tanto, de esa manera no me tomará nada por sorpresa cuando ellos lo mencionen. —No, Sargento, según mi informante, no saben de dónde exactamente estábamos entrando, ni tomando, al menos creemos que no se han dado cuenta de que estábamos particularmente interesados en Darat. El sargento Garren asintió, luego movió la cabeza y se cruzó de brazos apoyándose de la mesa. —Kang, creo que has olvidado algo importante. —¿Qué cosa? —Darat tenía información sobre nosotros, sobre el hormiguero. Kang lo escuchó atentamente y asintió. —Sí, claro, lo sé, no dudo de que hayan visto constantemente sus pensamientos en esa máquina mientras ella recordaba alguna cosa sobre nosotros. —Exacto — alzó los hombros un poco —, lo cual significa que si ella, en algún momento, pensó en ti específicamente mientras estaba en esa máquina, descubrirán que estaba enamorada del Capitán Kang, uno de mis consejeros. Kang sintió como si le hubiesen echado un valde de agua fría encima haciéndolo reaccionar y entrar en razón. Había estado nublado por muchas emociones, tantas que no podía enfocar todos sus pensamientos como lo hubiese hecho en otro momento de su vida, porque ¿por qué no había pensado en eso? —Que estúpido fui — pasó una mano por su cabeza —. Lo siento, Sargento Garren, no sé por qué no fui capaz de pensar en eso. —Está bien, Capitán Kang — colocó una mano en su hombro —. Lo que debemos esperar es que, por más confundida que esté Darat, no les haya permito ver que tú también estabas enamorado de ella. Después de todo, habían esenciales que se sentían atraías por ti. —Lo único bueno que dejó que me mostraran en las perspectivas — suspiró pesadamente —. Revisaré con mi informante si podemos obtener algún reporte más para verificar eso antes que usted haga la propuesta. —No pierdas ni un segundo, Kang —animó firme —. Creo en ti, sé que eres capaz de esto y mucho más.  
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