Corrió a través de los pasillos, debía llegar lo más pronto posible con Sullivan y verificar si había logrado obtener reportes más recientes.
Tenía la esperanza de que Sullivan lograra interceptar de nuevo la señal y así obtener algún nuevo reporte en caso de que volvieran a examinarla en la máquina, puesto que la habían examino apenas el día anterior que era cuando la habían localizado.
—Sullivan — llamó Kang entrando de nuevo a la sala de información —. Dime que pudiste conectarte de nuevo.
Este apartó las manos de la pantalla y negó con la cabeza.
—Lo siento, Capitán, no hay nada que haya podido hacer, como le dije, ellos desconectaron la base fantasma.
Kang asintió, suspiró y se sentó a su lado.
—¿No puedes encontrar otra manera? — preguntó insistente — El sargento Garren está por negociar con ellos, no podremos entrar a bases fantasmas y utilizar su señal a cambio de que dejen de vigilar nuestro puerto, entonces no podremos volver a obtener nada más.
Sullivan giró la silla quedando de frente hacia él, luego colocó una mano en su hombro y dijo:
—Lo siento, capitán, pero desde este instante ya no hay nada que pueda hacer, donde la tienen es demasiado lejos para que pueda alcanzar su señal.
Kang se dejó caer frustrado en la silla colocando su cabeza sobre el espaldar y llevando las manos a su cabeza con un profundo suspiro.
Sin embargo, una idea llegó a su mente como si lo hubiese iluminado, así que se sentó de inmediato.
—Dices que no puedes interceptarlos desde aquí porque es demasiado lejos…
—Sí, exacto.
—…Entonces si podemos movernos más cerca, probablemente encuentres una señal.
Sullivan asintió lentamente.
—Podría ser que encuentre algo más, pero capitán, no es como si se tratase de un simple viaje de una hora, según la distancia, tendríamos que rodar por al menos…
—Siete horas, la próxima reunión con del sargento Garren tendrá lugar mañana a segunda hora.
—Capitán, pero eso... —miró el reloj en la pared—… faltan nueve horas para eso.
Kang se colocó de pie lleno de energía y golpeó su hombro.
—En una hora estaremos marchando, así que prepárate, iré a informar al Sargento Garren.
—Pero capitán yo no…
—¡Una hora! —firme saliendo de la sala.
Quería interceptar la señal aunque fuese una vez más, necesitaba, no solo saber qué tanto podría haber descubierto el orden sobre Darat sino también, darle al menos una señal de que no estaba sola. Necesitaba darle algo a lo que aferrarse.
Kang se movilizó a través de los pasillos, de nuevo hacia la oficina del sargento Garren.
—¡Kang! ¡Kang!
Lo tomó por el brazo.
—Seuneu, ¿cómo haces para siempre entrar aquí?
—Tu diste el permiso —alzó los hombros como si fuese obvio mientras lo soltaba.
—Pero no permanente.
—Eso da igual, nadie te está reclamando por ello y yo no hay alborotos.
—¿Qué sucede?
Ella abrió los brazos e hizo un gesto de frustración.
—Eso te pregunto a ti, no me has comunicado nada más de Darat, ¿qué ha sucedido? Tengo que estar detrás de ti todo el tiempo.
—Sullivan seguro ya te dijo sobre los reportes y la información —indicó comenzando a caminar.
—Efectivamente, y ya leí algunos, pero encontramos uno que estaba en otro idioma, según pude ver fue un estudio que se realizó en otra base hace un par de meses— informó ella caminando a su lado.
Kang había notado aquello, sin embargo, apenas había sido unas cuantas horas atrás y no había tenido tiempo de dedicarse a leerlos, aunque según estuvo viendo no estaba en ningún idioma que él conociera.
—Sulli me dijo que solo le llevaste los informes al cuerpo médico, por lo que me tomé la atribución de dárselo a un amigo que estudia idiomas, se encargará de traducirlos para nosotros lo más pronto posible.
Eso ayudaba. Recordó una de sus conversaciones con Seuneu, cuando esta le contó que habían pedido ayuda a alguien para traducir su nota.
—¿Ese amigo es el que tiene un gemelo?
—Sí, ¿cómo lo sabes? ¡Oh! ¿Darat te llegó a contar eso también?
—No, sabes que no tuvimos mucho tiempo para hablar de muchas cosas. Me lo comentaste antes.
—Ah, si, es cierto, bueno, sí es él. Lo traducirá rápidamente, no sé por qué, pero algo me dice que es importante.
—Bueno — se detuvo un par de metros antes de la oficina del Sargento Garren —, lo último que tengo para ti, es que voy a solicitar permiso para que se nos permita movernos para encontrar una nueva señal que dé con la base especializada.
—Perfecto, ¿en cuanto tiempo salimos?
Kang la miró serio.
—Sabes que no puedo llevarte.
—¿En cuánto tiempo salimos? — repitió cruzándose de brazos — Recuerda que prometiste que estaría dentro de esto.
—Pero eso no significa que pueda llevarte a esto, no es una excursión, es algo peligroso para ti que no estás entrenada.
—Si no me dices, me dirá Sullivan, e igualmente me subiré a ese transporte, así que te aconsejo que informe al Sargento que me llevarás contigo.
Kang pasó una mano por su cabeza y asintió. Seuneu era toda una fuerza del universo, si algo había aprendido de ella es que no había manera de convencerla de hacer lo contrario a lo que quería, menos cuando se trataba de Darat.
En cuanto regresó al hormiguero luego de la misión de alto riesgo para reubicar a los habitantes en esa ciudad en la superficie, Seuneu había saltado sobre él preguntándole por su hermana.
Kang recordó haber visto a Darat con Seuneu, por lo que no le fue difícil saber de quién se trataba.
Fue la primera vez que tuvo que decir en voz alta que había dejado a Darat atrás, lo cual había sido más desgarrador para él porque no lo había podido procesar. Recordar a la pequeña Seuneu tan desesperada, llorando frente a él por perder a Darat le rompía el corazón y al mismo tiempo le consolaba saber que no era el único que estaría luchando por traer a Darat de regreso con el mismo anhelo que él.
De esa manera, Seuneu primero lo trataba duramente, pero aún así se mantuvo cerca. Kang descubrió que Darat era definitivamente la familia de esa chica, por lo que decidió aceptarla y cuidarla como su familia también.
Darat no estaba sola y necesitaba decírselo.