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1650 Palabras
Había conseguido el permiso del Sargento Garren para salir de la ciudad, utilizando un vehículo de transporte, llevando consigo a Sullivan, Seuneu y a Brown, otro combatiente experimentado que estaría manejando. Debían viajar lo más lejos que pudieran llegar en siete horas, esperando encontrar alguna mínima señal. Tomaron camino sin dudarlo, Sullivan era quien más nervioso estaba, nunca había salido al exterior y Seuneu lo regañaba para que dejase de ser tan cobarde. Escucharles discutir le sacaba una sonrisa, probablemente también eran sus nervios. —Entonces, ¿qué es lo que quieren hacer cuando encontremos la señal? — preguntó Seuneu. Kang se giró en el asiento del copiloto para verla mejor, al igual que a Sullivan, quien no dejaba de manejar la computadora en su regazo. —Queremos dos cosas — comenzó a responder —, primero, queremos ver si le han hecho estudios desde que la encontramos, y obtener esos reportes de manera que podamos determinar qué tanta infomación logró extraer el orden de la mente de Darat. Y segundo, queremos una oportunidad para darle cualquier cosa a la que aferrarse. —Claro, tiene que saber que todo es real, si ella lo sabe será capaz de sobrevivir — concordó —. Ella puede hacerlo, es fuerte  y determinada, si sabe que vamos por ella, dejará de sufrir tanto — se llevó una mano a la cabeza —, detesto tanto esto, recuerdo ese reporte y ver su desesperación y angustia no me deja dormir. —Yo me olvidé de lo que significa descansar desde aquel día — no pudo evitar decirlo, había confesado sin quererlo —. Me arrepiento cada día. —No, Kang — lo señaló con una mano y voz fuerte —, ya hemos hablado de eso, no tienes que lamentarte, hiciste lo que era más seguro que la mantendría con vida. ¿Entendido? Y ya, no quiero hablar más de eso porque nos pondremos sentimentales y es lo que menos ayuda en este momento, así que mejor diganme, ¿qué vamos a hacer para decirle que todo es real? Kang se quedó en silencio, Sullivan alzó la mirada y se encontró con la suya. —¿Qué? — preguntó Seuneu — ¿No tienen un plan para eso? ¿Pero qué clase de equipo son ustedes dos? —Ya, Seuneu, tranquila — habló Sullivan pacientemente —. Todo ha sido muy precipitado como para tener todos estos detalles perfectamente armados. —Son insufribles — dejó caer su cabeza en el respaldar del asiento —, es decir, Kang, ¿en serio? —No sufras, Seuneu, era broma — la calmó —, la verdad sí lo pensamos, pero el asunto es que no es tan sencillo planificar algo así, no sabemos donde está ella exactamente de toda la instalación, debemos primero interceptar la señal, Sullivan intentará sacar reportes y al mismo tiempo dejar una prueba para ella. —Debemos ver cómo llegar a ella — continuó Sullivan sin mirar nada más que la pantalla de la computadora y mover sus dedos —, puede ser a través de un humanoide que esté cerca de ella, o hacer un apagón… —Un apagón es demasiado evidente para el orden — interrumpió Kang —. Debe ser algo discreto, incluso cambiar las luces a morado puede ser suficiente. —¿Crees que ella lo descifre? — preguntó Sullivan. —Tú no la conoces, pero ella es muy inteligente — respondió Seuneu orgullosa —. Ella es la mujer más valiente, fuerte y sabia que podrás conocer en tu vida. Punto. Eso le sacó una sonrisa a Kang. —Eso es cierto, Sullivan — estuvo de acuerdo sentándose correctamente —. Darat es completamente única. Rodeados por la oscuridad de la noche, Kang recordó a Darat intentando aferrarse a ella. Darat era muy sabia, que venía tras haber vivido tantas vidas a través de las perspectivas. Se hacía evidente cuando mantenía la calma en momentos de presión y en su forma de actuar. Kang intentó ocultar la sonrisa en sus labios cubriéndose con la mano, lo que le llevó a recordar cuando la había besado por primera y única vez, tras el incidente con la manada de leonas. Descubrió que las emociones podían ser mucho más fuertes de lo que había experimentado ya, a causa de aquello y en general de lo que significaba Darat para él, Kang supo que aún habían muchas cosas que no había sentido antes. Él realmente había sentido ganas de besarla en muchas ocasiones, pero había frenado sus impulsos y ahora se preguntaba por qué lo había hecho y se lamentaba, solo había perdido el tiempo y por ende la oportunidad de disfrutar de su cercanía, y de haber pasado más tiempo juntos. La primera vez que quiso hacerlo, fue de una manera repentina, al momento creyó que había sido solo una reacción al verla de una manera tan cautivante para él. Había sido el día siguiente a aquel en el que fue a verla en el hospital. Darat había resultado lastimada en la espalda por defenderlo y cuidarlo. Aquello le había frustrado, detestaba verla herida, y cuando la había cargado levantandola del suelo, sentir la sangre humedecerle las manos lo llenó de frustración. El sentimiento se extendía hasta el momento actual porque parecía que no había manera en que él fuese capaz de protegerla. Recordó haberle dado la orden al sargento Garren de ni siquiera dejarla entrar al campo de entrenamiento y ella había ido a buscarlo a su oficina. Escucha su voz en aquel momento se había sentido como una caricia agradable. Fue la primera vez que no pudo ni quiso contener sus impulsos. Ella había entrado luciendo tan determinada a entrenar, que sintió como si le hubiese atraído a ella de una manera que no podía frenar. Se acercó a ella e hizo presión en su espalda para probarle que no estaba lista para entrenar, pero no había podido apartar la mano inmediatamente. En aquel momento su corazón se había sentido conmovido por Darat, le pareció tan única que quería cuidarla y mantenerla cerca… pero no había hecho un gran trabajo o sino no la estaría buscando en ese instante. Kang estaba determinado a no dejarla entrenar, pero entonces Darat había pedido de una manera tan determinada y tierna que no pudo resistirse a esa suave y dulce voz. Lo había cautivado tanto que Kang sintió el impulso de rodear la mesa y besarla, así sin más. Su rostro se había visto tan tierno para él, sus ojos suplicantes y su voz habían podido con él deteniendo los latidos de su corazón. Pero logró controlar el impulso. Al momento, Kang no quería demostrarle lo que estaba sintiendo por ella, pero cada día que pasaba, se volvía más difícil para él no estar cerca de ella. Se encontró a sí mismo a los pocos días, tomando su brazo con la excusa de ayudarla a aliviar un dolor en su muñeca por un mal golpe al saco de boxeo, y allí mismo tocando su rostro al ver un moretón en su mandíbula. Cada vez que había tenido la oportunidad, Kang había detenido los entrenamientos para que ella no resultase tan herida o cansada, peor no había podido hacerlo tantas veces como hubiera querido. Cuando la atendió luego del incidente de la lluvia, que ella lo abrazó con fuerza, emperoró su situación, anhelaba que ella volviese a abrazarlo de esa manera, pero no había encontrado la excusa perfecta para abrazarla. Luego, Darat malentendió sus acciones porque pensó que él solo jugaba con ella, cuando él la tomaba más en serio de lo que nunca había tomado nada. Lo que sucedía era que Kang definitivamente no era bueno para expresarse con palabras. Pero allí, cuando Darat había irrumpido en su oficina, confesado sus sentimientos, se había aferrado con fuerza a él y luego huído, Kang solo quería detenerla y besarla… pero no lo había hecho. Luego, ella había pasado semans ignorándolo, hasta que él regresó de una misión en exteriores y haberla extrañado tanto le llenó del suficiente valor para abrazarla. Creyó que había confesado sus  sentimientos en ese momento, pero no lo había hecho correctamente. A partir de ese momento, empeoró más. Cada vez que la veía quería besarla, pero se contenía. Una noche se habían encontrado en los pasillos, Kang realmente la había estado buscando por todas partes, pero los nervios le habían ganado y le había dicho que había ido a buscar algo a su oficina, ya ni recordaba qué había dicho que iba a buscar. Recordar cómo caminaron de la mano esa noche a su oficina era un grato recuerdo que solo le hacía añorarla más. En su oficina, estar los dos solos, tan cerca de ella, escuchando su voz, Kang no pudo contenerse por más tiempo, iba a besarla. Pero estaba tan anonadado por lo que estaba experimentando al estar cerca de ella que no lo había hecho inmediatamente. Quiso escuchar que ella le prometiera que iba a regresar… Kang entendió en ese instante por qué a ella le había costado prometerlo: Darat siempre supo que no iba a volver de la misión de alto riesgo. Recordó así cuando habían hablado una noche bajo las estrellas y ella le había dicho que sabía que sería una de las que se arriesgaría sin dudarlo porque lo había hecho durante su perspectiva. Pero ahora, todo lo que Kang podía hacer era ayudarla a cumplir su promesa y regresar. Si algo le había enseñado todo ese tiempo lejos de ella era una cosa: No podía desperdiciar ni un solo segundo de nuevo. Cuando estuviera con ella otra vez, la abrazaría cada instante que quisiera hacerlo, la besaría, le diría lo que sentía porque a ella le hacía feliz escucharlo. No volvería a malgastar ni un solo instante porque al siguiente, todo podía resultar en un tormentoso hubiera.                  
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