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2225 Palabras
No tenían un plan de contingencia en caso de esenciales siendo controlados mentalmente, lo cuál había sido una falta de su parte puesto que ya habían visto cómo podían llegar a dominarlos durante la misión de alto riesgo. —¡Con cuidado, combatientes! — ordenó el Sargento Garren en medio del desastre. Combatientes experimentados nativos se movían de un lado a otro sosteniendo a los esenciales y Kang era uno de ellos. Corrió hacia un joven que había tomado entre manos una piedra de gran tamaño, pasó un brazo por su cuello y apretó con la fuerza suficiente para desmayarlo. Sin embargo, el esencial supo cómo defenderse porque tomó impulso hacia atrás y luego lanzó a Kang por encima de su cabeza hacia el suelo. Realmente tenían fuerza. El joven lanzó la piedra en su dirección, pero Kang fue lo suficientemente rápido como para rodar en el suelo y esquivarla. Se colocó de pie con un ágil movimiento y corrió hacia el joven una vez más, lo tomó del cuello lanzándolo al suelo y finalmente lo sostuvo con sus piernas y buscó el punto exacto en su cuello para así desmayarlo. Lo dejó en el suelo con cuidado y luego se colocó de pie observando lo que sucedía a su alrededor. Algunos combatientes habían subido a los techos de los apartamentos y disparaban con sedantes, otros habían llegado con redes y las lanzaban enredando a los esenciales para que otros pudiesen acercarse más fácilmente. A pesar de que estaban trabajando duro para contenerlos, eran demasiados y seguían reuniéndose en el centro de la ciudad. Kang notó a una esencial combatiente que tenía a una combatiente nativa contra el suelo y estaba golpeándola en el rostro causando graves heridas. Kang se acercó con cautela e hizo presión en el punto exacto de su cuello hasta que esta se desmayó y él la ayudó a acostase en el suelo. —Hey, ¿puedes oírme? — le preguntó a la combatiente que tenía el rostro lleno de sangre. Se encontraba muy débil. —Sí — respondió en un susurro. Kang alzó su mirada identificándo a algún otro combatiente que pudiese sacarla del campo, cuando entonces la escena le produjo un vacío en el estómago y una presión en el pecho. Todos los esenciales que contiuaban destruyendo todo a su alrededor, cayeron al suelo como si los hubiesen apagado. —Pero ¿qué? —Yo me encargo, capitán —dijo un combatiente colocándose a su lado. —Sí, claro — respondió dejándo a su cuidado a la combatiente herida. Se dirigió a la combatiente esencial que había hecho desmayar anteriormente y tomó su pulso. Seguía con vida. Luego corrió hacia otro que se había desmayado, comprobó y sus pulsaciones eran extremadamente aceleradas, tanto que a Kang le preocupaba que fuese a colapsar. —¿Terminó? —preguntó un combatiente a su lado. Kang analizó la escena, los esenciales se habían desmayado justo antes de comenzar a ser controlados y habían vuelto a perder el conocimiento, quizás habían dejado de controlarlos, pero no, eso no indicaba que había acabado. —No, no sabemos a qué nos enfrentaremos —contestó para luego avanzar hacia el Sargento Garren, quien estaba al centro. —¡Tomen a todos los esenciales y llévenlos al hospital de inmediato! — ordenó el sargento Garren con voz de mando — ¡Todos deben ser llevados de inmediato, colocados en cuarentena y examinados por el cuerpo médico! ¡Que no quede nadie sin atender, adecúen más espacio si es necesario! —Sí, señor —le respondieron al unísono los combatientes que habían escuchado y se pudieron en marcha. —Capitán Kang, ¿cuál es tu veredicto? —inquirió bajándose de un muro. —Creo que nos enfentaremos a algo más. —¿Crees que se levantarán de nuevo a destruir? —No lo sé, pero estoy seguro de que este control tendrá un impacto negativo sobre ellos y no sé si estamos lo suficiente preparados para ayudarles — indicó con sinceridad —. Sargento, sus corazones laten a una velocidad exagerada, incluso para ellos. —Lo sé, lo comprobé también —empezó a caminar y Kang le siguió —. Por ahora, solo podemos llevarlos con el cuerpo médico lo más pronto posible, vamos a encargarnos de que todos sean llevados y que ninguno perezca por haber tardado. ¿Entendido, Capitán? —Sí, señor. Al contestar, Kang trotó en la dirección contraria a la que avanzaba el Sargento Garren mientras los vehículos empezaban a llegar. Kang se dispuso a asegurarse que no quedase nadie atrás. Pero entonces recordó y tomó a un combatiente que pasaba a su lado para decirle: —Ve a la sala de información y lleva a la esencial al hospital, ¡rápido! ¡No te desvíes con nadie más! ¿Entendido? —¡Sí, señor! Seuneu tenía que lograrlo, tenía que superar aquello. Quizás el cuerpo de un esencial que había estado entrenando como combatiente, resistiría más a ese tipo de carga, sin embargo, Seuneu no estaba acostumbrada a ningún tipo de esfuerzo físico y eso podría jugar en su contra. —Vamos, vamos —Kang indicó cargando a un esencial del suelo y llevándolo con un combatiente que esperaba cerca del vehículo de transporte. Kang intentó concentrarse, pero su mente estaba preocupada por Seuneu, ¿ya habría sido llevada? ¿Cuál era su condición? Fue entonces cuando su mirada enfocó a un hombre mal herido, cuya columna estaba en una extraña dirección, había caído desde algún punto alto sobre un banco de concreto. Se acercó y al identificarlo, el aire abandonó sus pulmones. —¡No! —se quejó colocándose a su lado — ¡Hawa, por favor! No podía moverlo, no estaba capacitado para ello. Sus ojos estaban cerrados y no parecía como si estuviese respirando. —¡Cuerpo médico! — pidió a toda voz — ¡Alguien del cuerpo médico! Kang comprobó su pulso y al igual que los otros, su corazón latía desenfrenado, era tan rápido que no creía que su cuerpo pudiese tolerar tanto bombeo de sangre. —Permiso, por favor — tres personas vestidas de blanco, que correspondían al cuerpo médico, se acercaron con una camilla en mano. —Su pulso está acelerado — indicó colocándose de pie y dándoles espacio para trabajar. —Sí, capitán, nos ocuparemos de ello. Los vio mientras lo alistaban para moverlo de la mejor manera. ¿Cómo es que no les importaba todo el daño que podían causar? Solo se preocupaban por su poder, ellos eran nada más que ganado para el orden. Tenían que acabar con eso. El director Hawa había sido rescatado, había conseguido tener una vida y disfrutarla, sin embargo, no era justo ni merecía acabar de aquella manera. —¡Capitán Kang! —alguien le llamó a sus espaldas — ¡Capitán Kang! Se giró buscando a quien gritaba su nombre, se trataba de un combatiente que corría en su dirección con premura. —Capitán Kang. —Dígame, combatiente — respondió observando cómo subían al director Hawa en una camilla y comenzaban a rodar con él —. Por favor, ayúdenlo. —Haremos lo que podamos. —Capitán Kang —el combatiente captó su atención —. Le solicita el Sargento Garren en la sala de información con urgencia. —¿El Sargento Garren? Pero si estaba por aquí ayudando… —Sí, señor —respiró pesadamente —. Pero le llamaron para mostrarle algo y ahora él necesita a todos los capitanes en la sala, solo falta usted. —Entendido, gracias, combatiente — contestó para empezar a caminar. Luego de tres pasos se detuvo y dio la vuelta. —Combatiente. —¿Sí, señor? —Por favor, diríjase al hospital y ubique a Seuneu del departamento de educación, traigame información sobre su estado, al igual que del Director Hawa, por favor. —Entendido, Señor — contestó colocándose firme —. ¡Restauración! Sin más que decirle, Kang le dio la espalda y trotó a través de la plaza lo más rápido que pudo, si le estaba solitando, aun cuando ese lugar estaba en una situación crítica, significaba que algo peor estaba sucediendo. Kang corrió a través de los pasillos y entró en la sala de información. Nada más cruzar la puerta, Kang recorrió la habitación con sus ojos en busca de Seuneu, se sintió aliviado al no verle allí, ya la habían llevado.  —Capitán Kang, acérquese — ordenó el Sargento Garren —. Sullivan informó que estabamos recibiendo muchas llamadas de auxilio… Kang miró hacia las pantallas y comprendió lo que sucedía, su corazón latió lleno de ira e impotencia. ¿Por qué tenían que actuar así? —… El ataque no ha sido solo aquí… —Sino en todas las ciudadelas —concluyó Kang indignado —. Utilizaron a todos los esenciales y destruyeron todo lo que habíamos construído. —Destruyeron campos de cultivo, hospitales y productoras de insumos —continuó el Sargento Garren informando para todos mientras pasaban las imágenes —. Nos dejaron debilitados con solo un chasquido de sus dedos — era palpable la frustración en su voz —. Nos generaron perdidas importantes sin contar lo que sea que pueda sucederle a todos los que salieron de su control mental.         —Este era el ataque que estaban organizando en nuestra contra — afirmó sin dejar de observar las imágenes —. No fuimos capaces de verlo. —Necesito que vayamos a la sala — indicó el Sargento Garren con ira—. Voy a llamarles. —¿Para qué? — preguntó Kang encogiéndose de hombros — Ya el daño lo han hecho, esta es su declaración de que no podremos nunca estar en armonía — señaló a las pantallas consciente del tono de su voz —. Los dos bandos nunca podrán coexistir, es algo que sabíamos, pero manteníamos una estúpida ilusión de que ellos serían razonables. —Precisamente eso es lo que quiero decirles, que vamos a acabar con ellos — El sargento Garren golpeó el escritorio al hablar. Kang se acercó a él y colocó las manos sobre sus hombros. —No lo digas, hazlo —aconsejó con firmeza —. Ahora nuestra prioridad es recuperarnos de este golpe, intentemos encontrar la manera de corregir esto, mientras continuamos con nuestros otros planes, tenemos que golpear de regreso. El sargento Garren solo tenía ira corriendo por sus venas y era notable en su mirada casi desquiciada. —Estoy de acuerdo con el capitán Kang —dijo el capitán John. —También yo — se escuchó al capitán Coleman. —Esta es la señal de que la tregua ha terminado —espetó la capitana Dévora —. Ahora es nuestro turno de demostrarles lo que podemos hacer. El Sargento Garren asintió y tomó el brazo del capitán Kang. —Dennos un minuto — indicó y lo haló fuera de la sala de información. No podía estar enojado con él, sabía que no lo estaba, así que solo lo siguió. Al salir de la sala de información, caminaron por un pasillo más hasta que el sargento Garren verificó que estaban solos y se detuvo. —Esto es lo que vamos a hacer — indicó concentrado —, continúa con lo de Darat, ve a buscarla esta noche, cuando llegues allá, luego de sacar al personal médico y de rescatar a quienes estén bajo su control, genera caos.  —¿Señor? —Sí, genera caos, saquealos, déjalos sin la información que obtenían de esa base especializada —continuó determinado —. Será una distracción muy pequeña, pero confía en mi, me encargaré de dar un golpe que nadie ha estado esperando. Kang se sintió poco iluminado. —¿Se refiere a nuestro ataque? Pero hoy hemos tenido muchas bajas con todos los esenciales… Ahora fue el Sargento Garren quien le tomó por los hombros y le interrumpió: —Confía en mí, Kang, cumple tu función y yo cumpliré la mía, es nuestra mejor arma. Con la mirada decidida del Sargento Garren, Kang supo de inmediato que no tenía nada que negocia ni mucho menos discutir. El plan estaba hecho e iba a ejecutarse, aún cuando él no lo conocía del todo. —Es una orden, capitán Kang. —Sí, señor — se apartó un poco colocándose erguido —. ¡Restauración!                                                         Alzó las manos a la altura de su frente cruzándolas y haciendo que los torzos de las mismas se encontraran mientras bajaba la cabeza para luego volverse a colocar derecho. —Haz lo que tienes que hacer — ordenó una vez más —. No mires atrás, ya me cansé de esto, así que haré lo que deba hacer. Kang notaba algo extraño, algo no parecía estar en orden, pero no pudo preguntar más al respecto porque entonces alguien llamó al Sargento Garren. —Sargento, tiene que venir de inmediato, necesitamos directrices —indicó el capitán Coleman. —Sí, voy para allá — contestó. Miró a Kang una vez más mientras decía en voz baja: —Sé muy cauteloso, aprovecha el caos y que nadie se entere de tu misión. —Sí, señor.                                                                El sargento Garren le miró con expresión seria y golpeó su hombro para luego irse dejándolo en medio del pasillo. Definitivamente se sentía como el fin, pero al mismo tiempo, como que algo nuevo estaba iniciando.
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