Conducía por el carril bici mientras saludaba con la mano a los coches que estaban retenidos en el embotellamiento.
- No entiendo porque tocan el claxon y me miran, espero que no me hayan descubierto y quieran echarse un selfi conmigo.
Vio un cartelito a la derecha que ponía "Centro ciudad" y una flecha.
Observó las indicaciones del Google Maps en la pantalla del coche. Apareció la chincheta del final del trayecto:
- Ya falta menos, estoy a puntito de llegar.
Siguió las indicaciones y fue a parar a una rotonda repleta de coches.
Comenzó a dar vueltas y vueltas porque no encontraba el momento para salir.
- Voy a vomitar, esta rotonda es peor que el tequila, menudo mareo.
Detuvo el vehículo y se apeó pidiendo al resto de conductores que la dejaran salir de allí.
Fue a parar a una gran avenida con frondosos árboles a un lado y a otro.
Observó a un lado de la carretera a un grupo de gente que esperaba en silencio y mirando hacía el suelo, sobre unos bancos chiquititos y baja una marquesina de cristal:
- Pobrecitos, con el calor que hace y ahí están esperando sin rechistar, qué monos. Voy a ver si les puedo ayudar, es lo menos que puedo hacer.
Puso el intermitente y fue hasta ellos. La miraban extrañados cómo si hubieran visto una aparición.
Bajó la ventanilla:
- Hola, me llamo Maloles ¿Qué hacen aquí sentados? ¿Quién va a cantar?
- Es la parada de autobús señora, lo esperamos para ir a nuestros destinos ¿De qué planeta viene usted?-le dijo una chica con cara de perro rabioso sin vacunar.
- Qué fina ella, no te preocupes-contestó la Reina. Yo os llevo, subiros todos.
La gente de la parada de autobús se miró extrañada, no entendían bien lo que esa señora montada en un Mini les estaba proponiendo ¿Y si es una delincuente? se preguntaban. Hoy ya no te puedes fiar de nadie, decía otra. A ver si lleva una bomba dentro del mini y la explota, dijo un chico joven.
- Hombre a nadie le viene mal ahorrarse el billete del trayecto-contestó un señor mayor apoyado en un bastón.
La Reina abrió la puerta del Mini:
- Yo no obligo a nadie porque encima que me ofrezco a llevaros me criticáis ¡Desagradecidos! Ya no sé cómo acertar... Voy a empezar a arrepentirme de haberos dicho nada.
Tardaron cinco segundos en subirse todos al mini.
Se sentaron unos encima de otros, a los primeros ya no se les veía ni las orejas.
Solo se veían cabezas dentro del coche y el bastón del señor mayor iba en alto porque hacía abajo no cabía.
La Reina encendió el Mini y lo puso en marcha pero no se movía.
- No lleva gasolina ¡Nos has engañado!
Un señor con un andador pasaba por la acerca cerca de ellos.
La Reina le silbó y el señor miró:
- Oiga señor, qué día más bueno hace ¿verdad? ¿Sería usted tan amable de empujarnos un poquito? Una vez que salgamos, ya va solo el coche y no le necesitaremos más.
El señor cuando vio tanta cabeza dentro del Mini comenzó a sudar pero por orgullo dejó el andador sobre la acera, se colocó detrás del coche y empujó pero le dio con tanta fuerza que el coche salió disparado y el señor cogió carrerilla y se montó también en el Mini:
- ¡Anda el andador me lo he dejado!-gritó el hombre.
El coche siguió avanzando.
Se detuvo en un semáforo en rojo y una señora con delantal se acercó vendiendo kleenex:
- Zeñora tres paquetes un leuro.
- No llevo dinero para comprarle, he salido con lo puesto-dijo la Reina avergonzada.
- ¿Con las bragas solo marrana?-preguntó la señora muy tímida ella.
- Lo único que puedo hacer por usted es pasearla en el Mini y ya puestos le llevo a casa, así se ahorra el autobús.
La señora buscó con la mirada un hueco pero no lograba encontrarlo:
- Súbase al capó señora-le pidió la Reina.
La señora se recostó en el capó y el coche comenzó a circular.
La pantalla indicaba que faltaban escasos tres minutos para llegar al destino.
Los pasajeros comenzaron a quejarse de que se estaba desviando demasiado del destino que ellos llevaban:
- ¡A caballo regalado no le miréis el diente! ¡Sois unos quejicas! ¡Desgraciados! contestó la Reina airosa.
"Ha llegado a su destino "
Anunció el Google Maps.
Todos los pasajeros empezaron a aplaudir:
- ¡Bien! Hemos llegado.
La Reina los miró:
- Es mi destino queridos, no el vuestro ya podéis empezar a bajaros y a andar un poquito. No os conozco, adiós.
Comenzaron todos a bajar en fila india.
- Será japuta, fea, asquerosa, cara zapato-la insultaban y le daban collejas.
La gente en las aceras se les quedaba mirando extrañada, nadie entendía cómo se habían metido tantas personas dentro de un Mini.
Les echaban fotos con los móviles e incluso alguno se acercó a la Reina:
- Oye ¿me llevas a Gran Vía, 28? ¿Dónde está la máquina expendedora de los tickets?
- En mi coño-contestó la Reina.
Se dispersaron y desaparecieron calle abajo.
La Reina aparcó el coche mejor subiéndolo a la acera:
- Qué buen aparcamiento he encontrado, solo lo he visto yo.
Miró a su alrededor pero observó que eran todos los bloques rojos e iguales.
La gente la miraba asomada en los balcones haciendo cómo que tendían la ropa.
Un niño le hizo una señal pasándose el dedo por el cuello.
La Reina pensó que la estaba saludando y le devolvió el saludo agitando la mano en alto con una sonrisa:
- Qué monada...
Varios niños se acercaron y se pusieron alrededor de ella y comenzaron a tirarle del vestido y a pedirle un euro. Se le pegaban cómo moscas:
- Lléveme con usted zeñora a su casa, a su frigo, yo no comer hoy.
- Niño que yo no soy caritas, soy la Maloles ¿Es que no me reconocéis? Vaya una mierda de disfraz. Voy a llamar a la Maloles a darle las quejas.
Marcó su número.
- Alteza ¿Estaba apagado el fuego de la comida?
- Qué no encuentro tu bloque rojo, son todos rojos hija, te podías haber explicado mejor.
- Dígame qué ve alteza a su alrededor.
- Bloques rojos que ya se lo he dicho y también veo una hoguera con maletines negros ardiendo, yonquis calentándose, chatarreros, aparcacoches... una cabra en una ventana...y muño moño alto.
- ¡Ahí no es! Te has metido en la "calle Santa Rita", lo que se da no se quita. Es conocida así porque sales sin nada...
- El Google Maps me ha traído hasta aquí...
- Pero si falla más que una escopeta de feria.
- ¿Y ahora que hago yo? Mira qué amables, me están desmontando las ruedas del coche para comprobar si llevan aire... !Qué mal pensada es usted Maloles!
- Alteza suba, arranque y váyase o se queda con el volante solo.