Capítulo 32

1896 Palabras

Sara Estaba tirada en una tumbona, sintiendo el calor de los rayos del sol, tan diferente al de la luna que me encanta observar. Cierro mis ojos y suspiro; realmente necesitaba relajarme, aunque sé que en un par de días toda la mierda que vengo arrastrando volverá. La madre de Alejandro había intentado hablarle innumerables veces y él no quiso contestar. Dijo que hablaría con ella cuando volviéramos, aunque no quería que se molestara. Lo hizo. Siento que alguien acaricia mi pierna desnuda. Abro los ojos y hay un hombre muy apuesto frente a mí, con una sonrisa en su rostro. Yo sonrío de lado cuando Alejandro se para tras de él. —Vuelves a tocar de esa manera a mi mujer y te corto las manos. Veo cómo el hombre pierde el color, voltea a ver a Alejandro, que es considerablemente más alto,

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