Sara Pensé que cuando Aurora se fue podría descansar un poco, pero creo que era el día de joder a Sara, o al menos eso parecía, hasta que llegó una propuesta todavía más interesante que la de Aurora. Después de despedirme de Aurora, subo a mi recámara. Pensé que Alejandro estaba ahí, pero no era así. No presté atención a eso, así que de inmediato me meto a la ducha. Después de durar ahí un buen rato y pensar en todo lo que me dijo Aurora, que no estoy muy convencida, salgo solamente enredada en una toalla y Alejandro ya se encuentra sentado en la cama. Cuando me ve, me sonríe, me mira de arriba a abajo y yo solo suspiro. —¿Algo que te guste? Él suelta una carcajada y asiente. —De ti, todo, hasta tu carácter de mierda. Yo volteo los ojos y camino al vestidor. Empiezo a buscar mi pija

