Londres, Inglaterra. Tres semanas después. Por fin, la etapa de ensayos culminó. Corbin estaba muy emocionado porque en un par de días se presentaría frente al caluroso público de West End. Tantos años alejados de las tablas, lo hicieron sentir como un novato, con ese peculiar cosquilleo en el estómago. Se sentía muy ansioso. Esa noche, todo el elenco celebraría con una cena en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad y a él no le gustaba llegar tarde a ningún sitio. Se arregló la corbata frente al espejo y se cercioró que los gemelos en los puños de su camisa estuvieran derechos. —¿Cielo? ¿Estás lista? —inquirió, levantando la voz. Jessica llegó el día anterior. Tendría un mes libre. Las grabaciones de su película concluyeron, pero tendría que volver a los Estados Unidos

