Anastasia se armó de fuerzas y empujó a Vladimir hasta la salida. Respiraba acelerada, con dificultad. Tenía ganas de llorar, pues la impotencia le oprimía el pecho, haciéndole un gran nudo doloroso en la garganta. Vladimir pareció entender el rechazo de Anastasia, pues no volvió a entrar. La observó desde el otro lado del umbral, entristecido por su rechazo. Anastasia en cambio tenía lágrimas sobre sus mejillas. Estaba hecha una furia. Le enojaba tanto el descaro de Vladimir. Una y otra vez, se preguntaba si ese hombre tenía que ser tan cínico, si en algún momento iba a dejarla en paz. Ella no sabía qué más o hacerle para que él simplemente se olvidará de ella. Ya no tenía más palabras para él. Anastasia azotó la puerta, cerrándola justo al frente de Vladimir. Corrió hacia su habitació

