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2197 Palabras

Anastasia se arregló el cabello rojo, que le llegaba por los hombros, alisó el vestido que tenía puesto con sus manos y se miró en el espejo ubicado en el baño del apartamento. Se veía presentable. Luego de mirarse, Anastasia salió y miró hacia las escaleras que conducían al cuarto piso. Esperó un rato a qué Nikolái bajara las escaleras y cuando por fin lo vio le sonrió. —¡Nikolái! —saludó en cuanto lo vio—, ¿Cómo estás? Nikolái le sonrió. —Estoy bien, ¿Cómo estás tú? —preguntó mientras se dirigían a bajar las escaleras—. Hace un poco de frío, ¿No crees? Anastasia asintió. —Estoy bien. Y sí, hace frío, pero por eso he venido equipada —señaló la bufanda que cargaba puesta en su cuello—. Esto es lo que necesitaré cuando el invierno llegue, no debo dejar que la tuberculosis reaparezca, y

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