Desde el sofá viejo y desparramado, Anastasia observó como Nikolái rompía el comedor, agarraba las sillas, las despegaba una a una y cortaba con la ayuda de una sierra. Mientras él hacía todo eso, Anastasia sintió tristeza. Aquel comedor había sido un regalo su padre cuando se casó. Anastasia suspiró. —Nikolái, ¿Cómo está tu madre? Nikolái sonrió levemente. —Está enojada —dijo en tono burlesco—. Ella no quería que viniera a ayudarte. Anastasia se encogió en el sofá. Trataba de entender el fastidio que tenía la madre de Nikolái por ella. —Tu madre debería recordar que te ayudé a traer a Denis cuando fue evacuado. —De hecho, le recuerdo lo mismo, pero ella es muy terca y aunque diga que no le caes mal, en el fondo está resentida con tu familia. Anastasia bufó. —Todos estamos pasand

