Desde ese día no supe más de él, en cuanto a Gloria hice virar la foto en el grupo de amigos en común, eran más amigos de Kevin, comentaban y preguntaban que paso, antes de desconectarme de su grupo, mande las fotos y coloque, conozcan la causa de nuestra ruptura, los aprecio mucho pero necesito estar en paz conmigo misma, y me Salgo de su círculo social.
Al siguiente día Gloria entra a mi oficina como una loca, llamándome perra, que no era capaz de mantener a un hombre en la cama, por mi posición no podía seguirle el juego. El día no podía ser peor apareció mi jefe que venía a traerme unos documentos, educadamente dice -“ buenos días!, Señorita Gloria por favor retírese”, - sale de la oficina furiosa, unas vez que entra mi jefe a la oficina le pido disculpas con una cara de vergüenza, el me mira y dice - “aquí les dejo estos documentos para que los revise y exponga al cliente, llama Anna ella le pasará la información del cliente y sale, hay dios ahora que pasará, dejó lo que estaba haciendo y me, dispongo al nuevo caso, días después me entere que disiparon a Gloria, desde del inconveniente en la oficina no supe de ella.
Sumergida en mis recuerdos llegó a la oficina, saludo a mi nueva secretaria llamada Rebeca es una joven de 22 años, extrovertida y encantadora.
Entro a mi oficina, decido llamar a Elba al teléfono de su casa, lo agarro.
Elba: “alooo” - contestó con su inconfundible acento Oriental.
Mariana: con voz tímida le digo “Elba, quiero pedirte disculpas, no quería hablarte así esta mañana".
Mariana: con una cariñosa sonrisa, contestó, “ay mi niña, perdóname tú a mí, ya me conoces y sabes que no me quedo callada, siento haberte recordado al cabron de Kevin, pero mi amor, yo quiero que seas feliz y me molesta verte siempre sola.
De pronto se escuchó un gran estruendo de cacharro y unos ladridos.
Elba: grito - “Dios mío”.
Mariana: “¿qué pasa?”, - preguntó preocupada - “Elba, ¿qué ha ocurrido?”
Elba: después de soltar una risa, contestó, - “nuestra amiguita se ha tirado encima una taza con café y agua que tenía sobre la mesa, nada grave, vieras como quedó empapada" - me produce risa.
Cambiando su tono de voz, Elba susurro, “hay, cariño ¿por qué no lo piensas y te quedas con Azabache, es tan linda, creo que cuando se acostumbrase a tus horarios no habría problemas, piénsalo, sería una grandísima compañía para ti.
Mariana: ya lo había pensado y, con decisión, le dije - “si me la voy a quedar, cuando salgo de acá voy de compras para nuestra nueva amiguita”.
Elba: “que alegría mi niña, yo te ayudo, me quedo con ellos cuando no estés en la casa, bueno nos vemos más tarde, voy recoger el desastre de nuestra amiguita".
Cuelgo el teléfono, me siento feliz, sabía que había dado un paso hacia delante, pase el día en la oficina alegre, a excepción de cuando me cruzaba con el antisocial del Sr. Escobar uno de los socios de mi jefe, a quien no podía soportar tener tan cerca, su antipatía era recíproca.
A las cinco de la tarde sali de la oficina, pero antes pase por una tienda de animales, necesitaba comprar comida para perro, una cesta para que durmiera, un collar, una cadena y un montón de cosas que me dijeron en la tienda que necesitaba.
Llegó a casa a las seis de la tarde, allí estaba Elba esperándome en la puerta de mi casa, con la mejor de sus sonrisas, “hola, hermosa, ¿Qué tal tu día en la oficina?”.
Mariana: sonrió al verla, con voz sería le digo - “Pero Elba que hace allí parada, te voy a dar una llave de la casa, para que me esperes dentro, mi día agotador pero feliz, gracias a dios fue ameno, te cuento me asignaron una secretaria encantadora, presiento que nos vamos a llevar de maravilla”.
Elba: ella muy alegre me dice - “ay, mi niña, estaba esperando a que vinieras para darte un fuerte abrazo por la decisión que has tomado, pero ya que has llegado y me has contado la buena noticia del trabajo te felicito, bueno ya que he visto, me voy, hasta mañana, mi cielo".
Mariana: “Hasta mañana, Elba”, me despido con un beso en la mejilla.
Cuando se fue, ella tenía los ojos empañados de lágrimas, quería que su niña comenzara a vivir, y poco a poco lo estaba consiguiendo, quizá la vida había sido dura con Mariana en cuanto al amor, pero todo tiene su fin y ella intuía que algún día aquella mujercita sería feliz con un buen hombre.
Cuando se quedó sola con azabache, la cogí en mis brazos y me senté en el sofá con ella.
“Bueno azabache, ahora vas a formar parte de mi vida, nos vamos hacer compañía, espero que te portes bien, por favor no seas desastrosa, vamos a tratar de ser feliz”, - suelto una carcajada - azabache me empieza a lamer la cara, - “bueno amiguita vamos a comer, vieras las cosas hermosas que te compres”, - la coloco en el suelo y empieza a mover la cola.