¿Existe un final feliz para un ángel y un demonio que por infortunio se enamoran? Nunca supe cuánto tiempo había pasado. Quizás sólo fueron unos minutos, pero a mí me parecieron horas eternamente lentas y agonizantes. Tras la noticia de que el avión en el que viajaba Drake no daba señales de reconocimiento, mi cuerpo se paralizó en aquella silla de la sala de espera. No pude moverme, ni si quiera pronunciar una palabra. Como si no fuera consciente, como si no tuviera un pleno control de mi cuerpo, viajé a otro lugar. Mi cuerpo seguía allí, pero mi alma se trasladó al rincón más recóndito de mi mente. Fue entonces cuando me sentí inerte. Y no fue por decisión propia. Toda mi vida había tenido clara una cosa: mi bienestar personal no podía depender de nadie que no fuese yo misma. Sin
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


