Narra Elena —Tuve un sueño —logro decir al fin. Su expresión no cambia, pero su mirada se vuelve más atenta. Más enfocada. —¿Sobre qué? Mi voz sale baja. Vulnerable. Y odio que él lo note. —Mi padre vino. El silencio se espesa. —¿Y? Cierro los ojos un segundo. —Le disparaste. No parpadea. No se justifica. No pregunta por qué. —Era un sueño, Elena. —Lo sé. Mi respiración sigue irregular. —Pero dudé. Ahí sí se mueve algo en él. Un leve endurecimiento en la mandíbula. —¿De qué? Lo miro directo. —De a quién correr… La frase queda suspendida. Su mirada cambia. No es sorpresa. Es algo más peligroso. —¿Y hacia quién corriste? No podía responder. —Fue confuso, no recuerdo —dije mirando a otro lado que no sea su cara. No hay dramatismo en mi voz. Solo verdad… una verdad q

