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304 Palabras

Lo peor fue cuando le sacaron la ropa, la pesaron y la llevaron a una pequeña cama con barandas de hierro a los lados. Emilia estaba en medio y yo tenía que entrar sola porque estaba en terapia intermedia. Fue aún peor ver que tenía oxígeno y un pequeño aparato en el pie para controlar su saturación. Había saturado un poco bajo, por eso la internaron, además de la fiebre. Las lágrimas llenaron mis ojos, tratando de no aceptar que mi hija estaba un poco grave. Pasé la noche en vela, administrando las nebulizaciones. Afortunadamente, había otra madre con un bebé pequeño, de cuatro meses de edad, llamado Thomas, y ella se llamaba... Valeria. "¿Quieres ser mi esposa?" me tomó a propósito desprevenida, lo miré con los ojos abiertos y el pulso acelerado. En ese momento, Emilia se había quedad

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