--Creo que no tienes nada que hacer aquí—después de mirarla por unos segundos se levantó, sus ojos eran ámbar pero no eran vida para el, ya no los necesitaban se desvivió por demostrarle tanto amor que no daba crédito a qué no fuera suficiente para él. --Aun soy tu esposa Êthän volvió a verla no quería responderle algo que después pudiera servirle para reproches. O que le diera pie a creer que estaba ardido, quizás lo estaba pero no por qué le importara tirada aún como mujer. Era por algo más el saber que no fue suficiente hombre para ella que tuvo que cobijarse en los brazos de otro. --¡Eso lo podemos resolver en una semana o en tres días! --Se que me equivoqué pero quiero tratar de reparar mi error – estaba perdiendo tiempo valioso La risa no se hizo esperar, en verdad estaba j

