Chiara buscó a su hijo por toda la casa lo encontró con una pequeña cajita de cristal en sus manos, era un regalo pues tenía un moño amarillo encima. Estaba pensando con la cara baja, no resistía seguir siendo un hombre que fuera en contra de la ley, su camino siempre fue recto y limpio. Se sentía el hombre más estúpido y cobarde al dejarse mangonear de un hombre ruin. Y no pensaba seguir así toda su vida, debía recuperar su tranquilidad y la de los suyos. --¿Que hace ella aquí?—Êthän estaba tranquilo estaba seguro que nadie sabía de esa casa. --Conociendo a su hijo. No podría detenerla más- respondió sin deja de ver la cajita en sus manos --, en verdad que estaba haciendo mucho escándalo llamando la atención ¿que querías que hiciera? --¡No traerla aquí!—reclamo-- no decirle dónde

