*** A la hora del desayuno Êthän necesitaba verla, saber de ella que estuviera bien. Tocó la puerta de Elisa nadie abrió. Tocó un par de veces más y espero. --Señor D’angelo, ¿que hace aquí?—la casa se sentía sola. Miro hacia atrás de ella esperando verla. No podía contenerse, y mantenerla lejos ahora era peor que tenerla cerca. El estar ahí tenía un motivo llevarla con él. --Vine a buscar a Ámbar—entro en cuanto la puerta se abrió sin pedir permiso Elisa lo miro en silencio, que podía decirle si esa mañana cuando fue a buscarla a la habitación de Dylan y no estaba por ningún lado. --¿Donde está?—agachó la cabeza. Ahora sería ella quien le pidiera encontrarla. --No sé, ella salió y no ha vuelto. Le tuve que contar todo desde el principio. Le dije todo. Êthän abrió los ojos

