Era medio día Gianna estaba en la cama metida con Berlusconi, habían pasado desde la noche en esa cama. Había olvidado como era Giacomo, lo salvaje y apasionado que era imposible no llegar a sentirse mujer en sus brazos. Cuando el le preguntaba cosas de Êthän ella no respondía y sacaba vuelta al tema. No quería comerte la indiscreción que el le había pedido el divorcio. Lo mantenía a raya con la idea que el seguirá siendo su amate y ella la esposa de Êthän. Las cosa tiene un orden. Se puso la camisa de Giacomo para ir por algo que comer a la cocina, cuando escuchó el timbre de la puerta llamando de algo desesperado. Corrió a abrir pensando que era algo grave, con la ráfaga de viento entro una hermosa mujer adulta bien vestida. --¡Mamá! – se paso sin esperar invitación -- Que haces a

