Casi como todos los días Chiara y Dante visitaban a Antoni, eran viejos y se aburrían en aquella casa sola y fría. Pero hoy estaba cordialmente invitados por Êthän a pasar el día en casa de Antoni. Con él. Cuando entraron se llevaron una enorme sorpresa al encontrarse con algo de escándalo y una visita nada común. Un niño pequeño jugaba con un avión corriendo por todos lados era Dylan agitando la nave por el aire una que le había regalado esa mañana Êthän. No había tenido el gusto de acercarse al hijo de la hermana Ámbar pero sin duda deseaba que el tuviera una buena relación con Antoni. --¿Elisa, que haces aquí?—sonrió, claro podría ser lógico que una visita a Ámbar para sabe cómo se encontraba no estaba mal. --El señor D’angelo me trajo, me pidió que me arreglará y que pusiera

