Capítulo 1

548 Palabras
AHORA ES MI MARIDO. Capítulo 1. Dos años desde que nuestro mundo cambió. Desde que perdí a mi familia por enamorarme del marido de mi hermana. Me dolió… Claro que sí. No fue fácil. Pero fue mi decisión. Una que asumí con cada consecuencia a cuestas. Ya tenía el infierno ganado, ¿qué más daba? A esas alturas, no quedaba espacio para el arrepentimiento. En medio del caos, éramos felices. Felices de una forma tan real, que asustaba. Construimos nuestro propio mundo trabajando juntos. Mi locura se mezclaba con la suya como si siempre hubieran estado destinadas a encontrarse. Éramos fuego y calma. Él me daba tanta paz cuando el mundo se volvía insoportable. Su voz bajita diciéndome “todo está bien” aunque no lo estuviera. Mis bromas estúpidas para arrancarle una carcajada cuando tenía un mal día. Nos complementamos en todos los sentidos. Nadie nos entendía, pero eso ya no importaba. Porque después de todo lo vivido, habíamos aprendido a sobrevivir en medio de la tormenta… juntos. Fue difícil, pero jamás me arrepentí de la decisión que tomé. Su tía se encargó de hacerme sentir como en casa, agradecí tanto eso. Me hacía sentir amada. Ni hablar de Lara y Josh, ellos siempre estuvieron ahí con sus ocurrencias. Además tenía al hombre más guapo y sexy a mi lado. ☆••••★••••☆••••★••••☆••••★••••☆••••★ Alan. Dos años pueden parecer mucho, pero cuando lo compartes cada segundo con la mujer que te desarma con una sonrisa, el tiempo parece que no corriera. Tengo la mujer más guapa y sexy, una diosa de carne y hueso, todita es solo mía. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero creo que lo que realmente cura es tener a la persona correcta a tu lado. Estos dos años con Ale han sido una locura maravillosa. Una mezcla de caos dulce, sonrisas cómplices, besos inesperados, discusiones ridículas y reconciliaciones intensas. Vivimos juntos, trabajamos juntos, respiramos en el mismo ritmo. Nos entendemos con miradas, con silencios. Ella aprendió a reconocer mis días malos sin que yo dijera una sola palabra, y yo... Bueno, yo ya sabía que cuando se queda callada más de la cuenta, algo pasa en su cabeza; normalmente una de sus ideas locas que me arrastran con ella sin derecho a protesta. Valencia se volvió nuestro refugio, el lugar donde por fin dejamos de escondernos para empezar a vivir… Aunque no lo planeamos, trabajar juntos resultó ser el mejor accidente de nuestras vidas. Ella con sus ideas locas, yo tratando de darle forma. Diseñamos espacios como si estuviéramos reconstruyendo el nuestro… y en cierta forma, así fue. Ale se encargaba de hacer que todo lo complicado pareciera sencillo. Amaba cada una de sus locuras, mi bella Sirena siempre siendo ella. Para ella no fue sencillo adaptarse a todos los cambios. Dejó atrás una vida entera, incluyendo a su familia. Aunque la veía sonreír, sabía que esas ausencias le dolían. Yo siempre le recordaba que no estaba sola, que podía contar conmigo y con mi familia, porque desde el primer día ella se convirtió en parte de la nuestra.
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