-POV Natalie-
Según los rumores, había entrado otro niño rico al internado. También escuché que se trataba de Harry Styles, pero no lo creí.
Todos estaban en forma ronda afuera de la cafetería, me acerqué para ver quién era el nuevo ¡Oh Dios mío! ¡Es el chico más guapo que vi en mi vida!
Era alto de hombros anchos y grandes bíceps, su cabello estaba teñido de rubio pero su color natural era castaño y sus ojos eran azules… Vale, que me parezca guapo no quiere decir que estoy enamorada o que me gusta. Sera mejor que me vaya antes de que…
-Hey ¿Cómo te llamas? – me pregunto.
-Natalie…Natalie Thompson- respondí, nerviosa.
Sonrió- Hola Natalie, soy Ashton Summers- miró a todos los chicos que lo rodeaban- ¿Te parece si vamos a hablar a otro sitio?
Hablar conmigo ¿A solas? Tenia que ser una broma, pero la curiosidad mato al gato.
Por culpa de Ashton me perdí el desayuno, y posiblemente también mi primera clase. Lo conduje al único lugar fuera de la vista de todos, el lago.
- ¿De dónde eres? - le pregunté.
-Liverpool ¿Y tú?
-Nueva York
- ¿Qué haces en este basurero? No me malinterpretes, Londres es bellísimo, me refiero a ¿Qué haces aquí, en este internado? – quiso saber. Me encogí de hombros.
-Pues ya sabes, lo que todo el mundo hace para acabar en este lugar… Portarse mal- respondí con un suspiro- Fui expulsada de varias escuelas, papa se canso de mi y me envió a este agujero- observe las aguas pacificas del lago.
-Te entiendo, también fui echado de varias escuelas
- ¿Ah sí? - lo mire, Ashton saco un cigarro y lo llevo a sus labios.
-Sip- respondió, encendiéndolo- Me atraparon varias veces fumando por la escuela, quemé todos los libros de los profesores, incendié el auto de la directora, entre otras cosas- comento. Lo observé con admiración, después de tanto, encontré a un ser que es superior a mí. Interesante- ¿Qué hay de ti? Apuesto a que eres terrible cuando se trata de maldades
Sonreí- Bueno… mi escuela gastó diez mil dólares en la reparación de salones, quemé el cabello de mi profesora de religión y prendí fuego un salón de clases- dije, contando con los dedos de mi mano. Ashton silbo, al hacerlo el humo del cigarrillo salió de su boca.
-Eres mala, no conozco a otra chica que haya hecho lo que tú si- me miro.
Y, juro que, por primera vez en mi vida me sonrojé, pero ¿Por qué? Si ni siquiera me gusta.
Carraspee- Será mejor ir a clases, no digo que me guste estudiar, pero...
-Descuida, te veo luego sweetty- besó mi mejilla y se fue.
¿Acaso me llamó dulzura? ¿Dulzura yo? Y como no era de esperarse, en la clase de religión estuve toda la hora en las nubes, pensando en Ashton.
-Natt ¿Qué sucede? Tú no eres de suspirar y esas cosas- observo Amber consternada.
-Nada, nada… Es sólo que estoy pensando una nueva venganza, eso es todo- dije, tratando de no sonar nerviosa. No podía permitir que un niño rico cambiara mi forma de ser.
Me encontraba en dirección, la directora me había llamado para pedirme que de clases de historia los días lunes, miércoles y viernes en las dos últimas horas ¡ALGUIEN YA PEGUEME UN TIRO! Y hoy es lunes, por lo que, tengo que ir al salón B. Genial, la vida me odia.
-Nos vemos luego- dije, despidiéndome de mi amiga.
Entré al salón. Todo era un caos, papeles que volaban de aquí para allá, algunos reían y otros hablaban tan fuerte que parecían estar en una discusión.
-Buen día a todos- saludé, pero ninguno de ellos notó mi presencia, cogí aire y trepe al escritorio- ¡Todos a sus lugares, ya! ¡Tienen sesenta segundos para ordenar este salón antes de que decida enviarlos a examen! - vocifere, consiguiendo su atención. Rápidamente, recogieron la basura del suelo, acomodaron los pupitres y tomaron asiento. Sonreí, satisfecha, bajando del escritorio.
-Buenos días- dijeron todos al unísono.
-Revisaremos la tarea del viernes ¿Entendido? - los fulminé con la mirada.
-Señorita- hablo, una voz recientemente familiar, recorrí con la vista a todos hasta llegar a Ashton, quien tenía la mano levantada.
- ¿Si, Summers?
-Es muy bonita para estar aquí- mis mejillas se tiñeron de rojo. Mis ojos viajaron, de inmediato, a Aspen, quien estaba a punto de explotar.
- ¡Oye tú! Tenemos una regla mientras ella esta en el salón, dirigirnos con respeto – le informo Aspen, devorándolo con sus ojos marrones.
-Solo fue un cumplido- se defendió Ashton, encogiéndose de hombros.
-Un cumplido con segundas intenciones- señalo Aspen, se levantó de su asiento al igual que Ashton. Me pegue mentalmente, hombres.
-Chicos, por favor… -me puse en medio de ellos- Aspen vuelve a tu lugar- le pedí, este se sentó a regañadientes- Lo mismo para ti, Ashton
-Llámame Ash- me guiño un ojo. ¿En serio?
-A tu lugar- volví a decir, con voz firme.
Regresé a mi escritorio, conté hasta doce y comencé a dar la clase. A menudo, me veía interrumpida por Ashton, quien provocaba a Aspen y debía intervenir.
-Nos quedan quince minutos ¿Qué quieren hacer? - les pregunté. No estaba de humor para seguir hablando de la revolución industrial.
-Propongo un juego de preguntas y respuestas para la profesora- hablo Teddy al resto de sus compañeros.
-Empiezo- dijo Aspen. Me senté sobre el escritorio con las piernas cruzadas.
-Pues venga, dispara- dije, expectante.
- ¿Crees en el felices para siempre? – pregunto, me ahogue con la saliva. Tosi. ¡Hijo de su madre! ¿Por qué debía preguntar eso? ¿Cómo lo supo? Alguien tuvo que habérselo mencionado…
-No- respondí, tajante.
- ¿Puedes contarnos el por qué? - inquirió.
Ladee una sonrisa forzada- ¿Puedo no responder a esa pregunta?
- ¿Debemos llamarla profesora? - preguntó Theo, cambiando de tema.
-Oh no, demasiado formal, pueden llamarme Natt o Natalie- respondí, agradecida por el cambio. La pregunta de Aspen me hizo sentir incomoda.
- ¿Sabes? Creo que ya te he visto en otro lugar- dijo Ashton, con una mano en su barbilla.
Enarque una ceja- ¿Ah sí? ¿Dónde?
Aunque sabia que estaba por soltar una típica frase de galán, lo deje. Me estaba divirtiendo.
-En mis sueños sweetty- dijo, guiñándome un ojo. Sonreí, negando con la cabeza.
- ¿Qué es lo que más te gusta en un chico? - preguntó Rocco.
-Los ojos- conteste sin vacilar.
- ¿Cuál es tu libro favorito? - preguntó Ben.
-Hm… - mire al techo, pensativa. Me era difícil decir cual pues tenia muchos libros favoritos- La selección- dije, finalmente.
-Tampoco creo en el felices para siempre ¿No crees que haríamos una linda pareja? - dijo Ashton. Estaba a punto de replicar cuando Aspen encamino en su dirección con el puño listo para impactar en el rostro de Ashton.
- ¡Aspen, no! – corrí hacia él, cogiéndole el brazo. Ashton sonrió, divertido. ¿Es que no se daba cuenta que acabaría en enfermería si continuaba así?
-Anda, hazlo- lo reto.
La campana sonó, todos comenzaron a salir menos Aspen, Ashton y yo.
-Aspen, vámonos- hable.
- ¿Por qué lo defiendes? - dijo, sin quitar sus ojos del chico.
-No quiero que te metas en problemas- dije.
-Te gusta ¿Verdad? – le pregunto a Aspen, había un pequeño brillo en sus ojos que no pude deducir. Observe a Aspen para corroborar su reacción.
-Tú no eres nadie para preguntarme eso- le dedicó una última mirada y se marchó.
-Idiota, no puede admitir sus sentimientos- señalo Ashton.
-Ashton- lo miré, cansada- Espero que esto no vuelva suceder y menos en mi clase- le aclaré para luego irme.
Deje vagar mi mente de camino a la cafetería, la pregunta de Ashton bailo en mi cabeza. ¿Le gustaba a Aspen? No, imposible. Sin embargo, ¿Por qué se había puesto de esa manera? A penas nos conocíamos.
Abrí las puertas dobles de la cafetería, encontrándome con Aspen leyendo en una de las mesas. Me acerque.
- ¿Puedo sentarme? - pregunte, amable. El asintió sin despegar los ojos del libro- ¿Qué lees?
-El infierno de Dante- respondió, seguido del silencio.
-Mañana se abren las inscripciones para las clases de deporte ¿Cuál vas a elegir? - dije, al cabo de unos minutos.
-Natación- dijo, tajante. Suspire, no era el momento ni la hora para conversar.
-Vale, lo entiendo, no quieres hablar- me levanté y caminé, lentamente, a la salida con la esperanza de que me detuviera, pero no lo hizo.
Me dirigí hacia los salones, deteniéndome en el salón de ciencias, el cual guardaba un gran parecido al de mi otra escuela. Entré y observé con nostalgia el lugar, percatándome de cuanto echaba de menos mi otra escuela, mi pequeño grupo de amigas… Era feliz allí hasta que un día incendie el salón de ciencias ¿Qué? El profesor reprobó mi examen, debía hacer algo al respecto.
-Esa expresión nostálgica no va contigo- hablo. Gire sobre mis talones, Aspen me observaba desde la puerta.
- ¿Qué expresión sugieres que va conmigo? - pregunte, curiosa.
-Hm… el ceño fruncido, tus muecas de disgusto, la mirada que dice “te matare”- dijo, a medida que acortaba la distancia. Esboce una pequeña sonrisa.
- ¿Me has estado observando a escondidas? – inquirí, elevando una ceja. Aspen comenzó a sudar, reí para aliviar la tensión- Descuida, siento lo de tu cabello- solté. Oh, mierda.
Sonrió- Fue la mejor idea que tuviste para vengar a una amiga, el típico ojo por ojo…- dijo, con cierta fascinación. De pronto, me sentí mal. Se suponía que no debía verme de ese modo como si fuera la persona mas maravillosa de este planeta.
-Aspen, no soy la chica que piensas- dije, mirando un tubo con un liquido azul.
-Tienes razón- lo mire- Eres mas de lo que demuestras ser. Hay algo que me inquieta de ti, quiero saber…
-No lo sabrás, aun no confío en ti- lo interrumpí.
-Me ganare tu confianza, entonces
- ¿Cómo piensas hacerlo? – arrugué el entrecejo, se encogió de hombros- Ya se, puedes empezar por controlarte en mis clases- le sugerí.
-S eso…-hizo una pausa- Vale, lo intentare
-Estupendo, nos vemos luego- me despedí, agitando la mano. Eso de besar su mejilla como suelen hacer las chicas no va conmigo.
Volví a mi departamento. Amber estaba sentada en el sofá, con un bol lleno de palomitas, mirando los Simpson
-Hola- salude, sentándome junto a ella.
- ¿Qué sucedió con Aspen?
-Nada – mentí ¿Cómo diablos sabia?
-Le di tu número de teléfono- dijo, escupí las dos palomitas que tenía en mi boca.
- ¡Que! ¡Por que! – grite, mi corazón se aceleró. Esto se sentía como una traición.
-Me lo pidió, no vi porque no- se encogió de hombros- También Ashton- agrego. Doble traición- Tienes suerte, hoy día es difícil encontrar dos pájaros locos por la misma chica
- ¿Sabes qué? Iré a caminar antes de asesinarte en este sofá- le dije entre dientes, tomé mi celular y salí.
¡Dios! ¡La mataré! ¡No puede hacerme esto!
Me senté bajo un árbol, y saqué una barrita de cereal, no tenía ganas de ir a la cafetería. Pues presentía que podría incendiarla con tan solo una mirada.
- ¿Crees que eso es comida? - dijo Ashton, refiriéndose a mi barra de cereal.
-Vete de aquí… ¿Como me encontraste? – quise saber.
-Te vi- respondió, se sentó demasiado cerca de mí.
- ¿Eso es una manzana? - pregunté al ver la fruta en su mano.
- ¿La quieres? - ofreció.
-No como manzana desde… - me interrumpí, hablar de mis asuntos personales con un chico al que consideraba guapo, ya era un problema.
-Desde que...- me animó él.
-Hace mucho que no como una- concluí.
Ashton me miro, enarcando una ceja, no se lo había tragado. Suspire.
-Vale, mi madre falleció cuando tenía tres años, sucedió dos meses después de que papa la dejara. Desde entonces, jamás he vuelto a comer una manzana, pues tanto a mi padre como a mi nos recordaban a los picnics que hacíamos en el campo con mama- relate- Se que suena estúpido… - agregue ante su falta de palabras.
-No lo es- hablo con aire de nostalgia- Mi madre falleció luego de darme a luz, puedo comprender el dolor por el que aun pasas- tomo mi mano y deposito la manzana en ella.
-Ashton…- comencé, negando con la cabeza.
-Venga, al menos acéptalo como una disculpa por lo que sucedió hoy en el salón
-Vale, pero sólo una mordida- dije dándole un mordisco a la manzana, estaba arenosa y dulce, como me gustaban a mí- Gracias- le sonreí. Me observo durante unos segundos.
-Creo que tú y yo nos vamos a llevar muy bien- dijo, había convicción en su voz.
- ¿Tú crees? - inquirí- Generalmente, no tengo amigos hombres, pero puedo hacer una excepción sólo porque eres tu
Sonrió ampliamente- ¿Tienes libre el resto del día?
-Puedo hacer un lugar en la agenda ¿Por qué?